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BIFFY CLYRO – A CELEBRATION OF ENDINGS

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Dos décadas ganando fama y absorbiendo influencias. Escalando puestos hasta la publicación de un noveno trabajo cargado de luces y sombras con once canciones y tres cuartos de hora de ecléctica escucha. Hace años que Biffy Clyro se suben a un escenario e interpretan sus canciones para masas de gente. Es complejo decidir si enfocarás tu música para ser escuchada en un estadio, en un pequeño bar o simplemente te sentarás a componer sin más y lo que fluya. En cualquier caso, esta banda escocesa podría permitirse todas las situaciones posibles, aunque algunas serían más difíciles de lograr con una avalancha de seguidores detrás.

En A Celebration of Endings los de Kilmarnock muestran una faceta bastante particular y dual. Hay momentos en los que el trío sacude con guitarras y aires socarrones que se oponen a ocasiones más caóticas y confusas. Aunque este disco fue compuesto antes de la pandemia del COVID-19, si que es cierto que el vocalista, Simon Neil, ha decidido darle un aire más oscuro que o que venían mostrando y su temática encaja como anillo al dedo en nuestros días.

El planteamiento que ronda a estos cuarenta y cinco minutos sonoros describe un momento, no tan distópico, en el que una acelerada sociedad se encuentra en un punto de no retorno y mira a la cara a un inminente colapso. Ante tal quiebra del sistema y en tal estancamiento, la propuesta de Biffy Clyro apela a la calma y reflexión, al aprendizaje de los errores, al descanso de una batería mediática que satura y a la preparación de un comienzo, a poder ser, ilustrado y enriquecedor.

Deciden abrir su LP con North Of No South, un frenético corte de ritmo cambiante con una guitarra predominante que combina arpegios limpios con un modo rage distorsionado en los estribillos. A un Simon Neil que proclama un mundo sin Dios con versos como: “no hay nada encima de nosotros, debajo sólo hay cadáveres” le responden coros modificados en el proceso de producción.

A tal carta de presentación le siguen The Champ, con una introducción de orquesta ya comparada con Muse y la ELO, y Weird Leisure, donde Neil pone sus miras en el lado más íntimo de la banda. De sus frustraciones personales y políticas nacen afirmaciones como: “estamos librando una guerra fea y no es bueno asustarse”. Tiny Indoor Fireworks tiene estribillos que pueden recordar a Blink-182 y el movimiento pop-punk aun con una fuerza digna del hard rock. En este tema la guitarra de Neil se entremezcla brutalmente con el denso bajo y la batería cañera de los hermanos James y Ben Johnston. Sin duda es fácil imaginarse a una multitud saltando en un festival al ritmo de esta canción.

Space da el salto en pleno ecuador a una ambientación más propia de una balada que hay quien ha catalogado como soft rock. Recurren de nuevo a la orquesta y se cotonean en la fina línea que separa una buena power ballad y una pista soporífera. End Of irrumpe casi al cierre del segundo cuarto con un dúo instrumental de los Johnston y precede al sencillo más soprendente del grupo hasta la fecha, Instant History. Pop, EDM y una epicidad estilo Imagine Dragons hicieron que nadie supiera qué estaba por venir en lo que hoy conocemos como A Celebration of Endings. Tal incertidumbre, ya concretada, ha divido opiniones y, aunque este tema se encuentra bastante fuera de cohesión con la decena de cortes restantes, ha sido un arriesgado intento de acercar nuevo público al sonido del grupo. Es uno de sus aciertos de puertas para afuera y un patinazo dentro de casa. Apenas hay tintes de este sonido en el resto del álbum y pudo ser mejor resuelto como un bonus track que como una transición al último cuarto de hora musical.

El dinamismo de The Pink Limit surca un vado en Opaque antes de encontrarse con el agresivo cierre de este LP. Cop Syrup concluye temáticamente con seis minutos sonoros y un insistente mensaje final: “Que les jodan a todos”, para el que Simon Neil no escatima en desgarro vocal.

Si bien es cierto que A Celebration of Endings puede ser elogiado por su rescate musical de los inicios de estos escoceses, hay ocasiones en las que parece no avanzar y todo suena bastante “estándar” e inofensivo. Hay riffs y pistas que serán recordadas, canciones que ojalá disfrutar en directo y, sin duda, podría ser considerado uno de las mejores maneras para aproximarse al sonido global de la banda, pues resume múltiples etapas. Son dos décadas a la espalda y abrirse a nuevas influencias, apostar por fusiones sonoras y evitar no perder el sello personal puede ser bastante complejo. Eso sí, no se puede esperar que el puzzle vuelva a encajar como ya lo hizo en el pasado pues todo es evolución aquí.

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