Inicio Entrevistas Marem Ladson: “Nada es absoluto” (2020)

Marem Ladson: “Nada es absoluto” (2020)

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Ya han pasado casi tres años desde que Marem Ladson nos sorprendía en el concurso de bandas/artistas emergentes del Dcode de Madrid de 2017. Tras un álbum de estudio en 2018, innumerables conciertos y una colaboración con Natalia Lacunza en 2019, Marem nos presenta su último trabajo, Azul; un EP muy maduro y rompedor de cinco canciones. Caracterizado por incorporar una electrónica muy trabajada y pulida, a través de sus letras nos traslada a cada uno de los estados de ánimo de la artista y nos permite conocer una faceta oculta y diferente a la que nos tenía acostumbrados en su primer disco, conservando su tono sensible inherente a ella. 

Para aquellos que aún no te conozcan ¿Cómo definirías tu música? ¿Qué quieres transmitir con ella?

Definiría mi música como intimista e introspectiva, ya que no dejan de ser canciones que escribo yo desde mis experiencias y bastante autobiográficas. La música para mí tiene esa utilidad, mirar dentro de mí misma y compartir mis experiencias y mi visión de las cosas.

Un viaje introspectivo que ya habíamos visto en tu trabajo anterior. ¿De qué manera lo abordas en este nuevo proyecto?

En este EP me apetecía hacer algo más contemporáneo, incorporando texturas y nuevos sonidos, que quizás a priori no encajasen con el tipo de música que suelo hacer o que estaba más presente en mi primer disco. Por ejemplo, Círculos o No sentir nada son mis primeras canciones en español. Quería variar y explorar. No sé, me resulta refrescante plantear y escribir las canciones con influencias de otros géneros.

Marem Ladson
Foto: Adriana Roslin

ME APETECÍA SALIR DE MI ZONA DE CONFORT, EXPLORAR NUEVOS SONIDOS Y ARRIESGAR UN POCO, PERO CONSERVANDO MI IDENTIDAD

¿Decidiste incorporar el español por alguna razón en concreto o simplemente por experimentar con ambas lenguas?

Por experimentar con ambas lenguas. En este último año me dio por escuchar mucha música en español y también cantantes anglosajones con los que me siento muy identificada que están comenzando a incorporar el español a sus canciones como Empress OfHelado NegroCuco. Todas estas influencias, al final, me empujaron a hacer algo diferente, pero conservando mi estilo e identidad.

Hablando de figuras con las que te sientes identificada ¿Con qué artistas te han comparado hasta la fecha de hoy con los que te sientes reflejada y con cuáles no? Algunos medios te han llegado a comparar con Sade y The xx ¿Qué opinas al respecto?

Sade la admiro mucho pero nunca ha sido una influencia directa en mi música. No sé (risas), es curioso ver lo que los demás perciben en ti. Con cantantes que me han comparado, me veo identificada con Hope Sandoval de Mazzy Star, quizá por la forma de cantar y emplear la voz como instrumento. Alguna vez me han comparado con Lana del Rey, me gusta muchísimo y obviamente es una influencia, así como Angel Olsen.

¿Qué influencias, tanto musicales como de otro tipo, te han ayudado a definir tu sonido y te han marcado para la elaboración de Azul?

Siempre hacemos una playlist de referencias, ideas y sonidos que nos gustan. Por ejemplo, Vagabon es una chica muy guay que sacó un disco nuevo y en su primer álbum era bastante intimista, guitarra acústica, arpegios… y de repente, su segundo disco fue un paso adelante en cuanto a producción y sonaba más redondo y contemporáneo. Me pareció un buen ejemplo de hacia dónde quería ir encaminada. También tenía canciones de ClairoAldous HardingPost MaloneLykke LiOmar Apollo y Mura Masa. Realmente, había como una mezcla de muchas cosas que me gustan y quería llevarlo a mi terreno y hacer algo mío. Esa era un poco la intención.

Foto: Adriana Roslin

ES INTERESANTE VER CÓMO DE ALGO QUE PUEDES TENER UNA IDEA PRECONCEBIDA, DEPENDIENDO DE LA PERSPECTIVA CON QUE LA MIRES PUEDE SIGNIFICAR OTRA COSA COMPLETAMENTE DIFERENTE

¿Cómo ha sido el proceso de composición del Azul?  ¿Qué destacarías de las canciones del trabajo? ¿Por qué “Azul”?

Creo que lo más significativo es que ha sido un proceso muy colaborativo y, por primera vez, yo he tenido más interés en entender el proceso que rodea a la creación de las canciones. Por ejemplo, en mi primer disco, estaba aprendiendo muchas cosas. Eran canciones que había escrito con 14-15 años y era la primera vez que entraba en el estudio; sin embargo, esta vez he tomado más iniciativa y ganas por aprender a producir. De hecho, hemos coproducido las canciones XoánManu y yo y me hace especial ilusión.

Siento que empieza adquirir coherencia el sentido de que somos un equipo y que todos aportamos cierta visión al proyecto. Me resulta más fácil explicar en términos más específicos lo que quiero transmitir en cuanto a producción. Costó mucho hacerme entender en mi primer disco, sobre todo cuando dejas las canciones en manos de una tercera persona; me da mucho pánico, incluso puede llegar a ser un proceso agobiante.  Eso a lo que has dedicado todo tu tiempo, tus canciones y de repente arreglarlas, pensar la instrumentación y el camino que van a seguir. 

En toda la música anglosajona que he escuchado siempre se utiliza el color azul para la tristeza, sin embargo, en la música española y latina se utiliza para expresar la alegría como por ejemplo en muchas canciones de Natalia Lafourcade. Pensé que era algo representativo, como es la vida en realidad. No sé… me pareció guay utilizar el azul como metáfora para ambas cosas.

En este último trabajo, coqueteas mucho con la electrónica y otros estilos ¿Constituye Azul un EP de transición para dirigirte a un nuevo género?

No lo sé, la verdad es que no soy muy calculadora. Es verdad que después de mi primer disco empecé a despertar cierto interés por la música electrónica y comencé a escuchar música muy diferente a lo que estaba acostumbrada. Mi intención era que mi segundo disco estuviese orientado a algo más electrónico, menos guitarras; pero la verdad, es que tampoco te puedo decir. Siento que han cambiado muchísimas cosas en tan poco tiempo y de repente estoy como en otro mundo hasta el punto de cuestionarme si las canciones que estoy componiendo ahora las podré llevar a algo así. Es como si de repente me apeteciese volver a la raíz y a mi zona de confort, el folk americano, que es de donde parto.

¿Quién te quiere ver caer en Nothing Really Matters? ¿Sigue siendo esa lucha interna contra tus demonios que también vemos en Fight que te impiden afrontar y conseguir tus objetivos?

Sí, me refiero a eso. Cuando digo “todos me quieren ven caer” me refiero a mis enemigos interiores. Siento que hay que intentar no escuchar a esas voces, sobre todo cuando estas intentando hacer algo y te estas guiando por tu instinto y a lo mejor los demás no entienden tu visión. Es muy difícil creer en ti mismo cuando quizás no sientes ese apoyo al 100%. No sé, es una mierda (risas). Hay días en que siento que estoy yendo bien, me gustan mis canciones, pero hay otros en los que digo “pues lo dejo” (risas). Se trata de encontrar un equilibrio, pero es muy difícil. Siempre estará ese enemigo interior, esa inseguridad, pero no se… creo que si al final crees en ti mismo y crees en lo que haces todos acabamos encontrando nuestro camino.

¿Qué crees que ha cambiado en ti desde la primera vez que subiste a un escenario?

Pues… creo que muchísimo y al mismo tiempo nada. Mi forma de afrontar los conciertos ha cambiado mucho. Al principio me daba hasta miedo y lo pasaba un poco mal, temblaba un montón, me ponía nerviosa, me costaba hablar en público, pero poco a poco he ido luchando contra eso, porque al final se trata de disfrutar. Creo que he aprendido a estar presente en el escenario y a compartir mi música. Ahora lo disfruto muchísimo, me alegro de haber sido capaz de superar ese miedo. 

Foto: Adriana Roslin

TENGO LA SENSACIÓN DE QUE AÚN ME QUEDA MUCHÍSIMO POR APRENDER, MUCHOS CONCIERTOS QUE DAR Y MUCHAS COSAS QUE HACER

¿Cómo ves el panorama actual de la música y qué papel crees que juegan las redes sociales y las nuevas tecnologías en proyectos emergentes?

Tengo una relación amor-odio con las redes sociales. Las veo imprescindible en cuanto a visibilidad, para llegar más directamente a tu público, pero al mismo tiempo creo que anula un poco la creatividad pura. De repente todo gira en torno a la imagen, y en cuanto a los likes, conseguir más seguidores en lugar de realmente centrarse en lo importante que es hacer canciones y sentirse a gusto con lo que uno hace independientemente de que los demás te den un likeo no. Tiene su lado bueno y su lado malo. Es necesario encontrar un equilibrio, que sirvan para conectar con tu público, pero sin dejar de tener claras esas prioridades. Para mí es fundamental sentirme a gusto con lo que hago.

Es importante no caer en esa trampa de las redes sociales, y creo que a muchos artistas también nos pasa, al final estás viendo lo que los demás hacen, comparándote, entras en un bucle muy tóxico y creo que hay que evitarlo y centrarse cada uno en lo suyo.

A continuación, te voy a hacer una serie de preguntas que me gustaría que me contestases, en una palabra:

  •  Para ti, ¿la música es…?  (Silencio incómodo que estalla en risas) Arte
  • Tras un concierto, Marem Ladson necesita comer ¿dulce o salado? Salado (categórico)
  • Donde prefieres componer una canción: ¿playa o montaña? Montaña
  • Si pudieras viajar en el tiempo, ¿viajarías al pasado o al futuro? Al pasado. Espera… al futuro (risas) es que en realidad Círculos va un poco sobre esa idea.
  • ¿Sin cuál de los cinco sentidos podrías vivir? Yo creo que el tacto o el gusto. Bueno… es que dejar de saborear las cosas… pero con el tacto tampoco sentirías nada…. ¡Buf!… que duro…

¿Qué mensaje puedes darle a esa gente que durante el confinamiento ha decidido coger su instrumento y lanzarse a componer pero que no se atreven a dar el paso adelante? ¿Te costó a ti en su momento darlo?

No me costó dar el paso adelante porque no sentí que estuviese dándolo, sentía como que lo estaba haciendo para mí, nunca pensé en compartirlo con nadie. Cuando estaba empezando era simplemente algo que yo hacía porque lo necesitaba, era y es mi forma de expresarme. Creo que lo fundamental es que hagas música para ti, que nazca de algo real y de la necesidad de componer, no de conseguir objetivos que poco tienen que ver con la música. Al final se trata de ser real y honesto con uno mismo. Yo le diría a alguien que quiere empezar que lo haga por sí mismo, que lo haga porque siente esa necesidad de crear o de hacer algo artístico y que lo disfrute como algo personal, independientemente de que luego se comparta con los demás porque considero que es ese aspecto lo que genera sentido a la música.