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GINEBRAS – YA DORMIRÉ CUANDO ME MUERA

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Se confirman las expectativas que se generaron con Ginebras tras la repercusión que tuvo Dame 10:36 minutos (2019), su primer EP, que contenía las cuatro canciones con las Magüi, Sandra, Raquel y Juls se dieron a conocer. Y este es el sencillo resumen que podríamos hacer de su primer larga duración, Ya dormiré cuando me muera. Aunque suene manido, resulta tan claro y obvio que no debe asustarnos repetir ese lugar común al que nos lleva el hype de una banda joven y sobrada de actitud.

Con temas como Fan emergente o La típica canción, Ginebras dieron las pinceladas precisas a un concepto musical que tiene en la inmediatez y lo generacional dos de sus grandes caballos de batalla. Así, los nueve temas contenidos en su primer LP, afianzan esas ideas, potenciando un sonido eminentemente pop, con todo lo que eso conlleva a nivel musical, lírico e incluso estético. Desde la colorida portada de Ya dormiré cuando me muera, el conjunto del álbum supone el necesario aliento para tiempos difíciles como los que nos ha tocado vivir. La propuesta de Ginebras no solo es interesante y atractiva, sino que se torna casi necesaria para afrontar esta época con una actitud positiva. El título del álbum es una declaración de intenciones, donde el Carpe Diem es el motor fundamental.

Hablábamos del tono generacional de las canciones de Ginebras y así ocurre en cada uno de los cortes del disco, con continuas referencias a la cultura pop actual (como veremos a continuación) y temáticas tan actuales como el feminismo (bien integrado en la idiosincrasia del grupo), el “moderneo” más acuciante, las redes sociales y su eterna entrega a la superficialidad y a la apariencia; las fiestas y todo lo que las rodea; y el amor, siempre a la orden del día como tema universal.

Crystal Fighters es la canción que abre este Ya dormiré cuando me muera y podría resumir el espíritu sonoro del disco. Con una pegadiza y acertada melodía, el tema nos lleva con cierta nostalgia a esos festivales que tan lejanos parecen ya, donde ver a tu banda favorita y cantar los himnos de tu vida hacen del momento casi una epifanía, una celebración existencial.

Chico Pum adquiere un tono clásico, de canción de amor juvenil, que nos retrotrae con su sencillez a otras décadas donde lo desprejuiciado era sinónimo de genuino, de marcada personalidad. Tiempos que, gracias a Ginebras y otras bandas coetáneas parecen volver con más poderío que nunca. Como decíamos, el amor es recurrente en sus múltiples variantes, como en Metro de madrid informa o en Paco y Carmela, corte que es pura verbena y noche de verano. Un incontestable estribillo y un ritmo pegajoso, vacilón y casi narcótico.

Filtro Valencia se convierte en una divertida sátira del “postureo” de Instagram, donde la ironía se convierte en el vehículo fundamental de la canción, con referencias a Virginia Woolf, Rufus T. Firefly o David Broncano. Definitivamente, dan en el clavo: “El punto medio entre alegría y funestidad”. En una línea similar navega Vintage, que tiene también su dosis justa de crítica y humor lúcido: “Lo bueno de comprar en Malasaña es que te puedes encontrar a Yung Beef o Carmen Lomana”. Cosas moradas no es más (ni menos) que eso: Una suerte de inventario donde dicho color adquiere el protagonismo total de la letra. Un sencillo tema que a buen seguro se convertirá en un himno de la banda.

Con Campos de fresa para siempre se cierra el álbum y Ginebras dan un merecido homenaje a los Beatles y a todo lo que ellos suponen en la historia de la música y en la propia identidad musical de Magüi, Sandra, Raquel y Juls. Una sincera declaración de amor al grupo más importante de la historia y sin el que formaciones como Ginebras probablemente nunca habrían existido. Un tema plagado de referencias a la banda de Liverpool, a sus canciones, su época, su herencia… Casi un juego en el que cualquier fan de John, Paul, George y Ringo, disfrutará descubriendo todas esas menciones.

Si hay algo que sus creadoras demuestran con Ya dormiré cuando me muera es la innata capacidad de fabricar hits que tienen. Melodías y estribillos que penetran y se mantienen en la cabeza casi inconscientemente. Perfectos artefactos pop. Desde la sencillez, el cara a cara, la honestidad y el retrato de una sociedad que nos es muy conocida, estas cuatro jóvenes se han convertido por méritos propios en el fenómeno musical del momento, la voz de toda una generación (aunque suene pretencioso decirlo, no es descabellado afirmarlo) y la excusa perfecta para volver a soñar con estar de nuevo en un festival o en una sala de conciertos, rodeados de gente, bailando y viviendo la música como solíamos hacer unos cuantos meses atrás.

Ginebras son el empujón definitivo, el soplo de aire fresco que anhelábamos, los colores necesarios para pintar un lienzo que parecía estar volviéndose cada vez más gris. Ginebras son el hoy, ni más ni menos. Y del mañana nos preocuparemos cuando toque.

Escucha aquí ‘Ya Dormiré Cuando Me Muera’, de Ginebras