Inicio Entrevistas Izaro: "Me he permitido adentrarme en toda mi fantasía" (2020)

Izaro: “Me he permitido adentrarme en toda mi fantasía” (2020)

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Fotografía: Patricia Martín


«Limón, un sabor agridulce, mucha vida, mucho invierno, luz y fantasía», son algunos de los ingredientes que Izaro Andrés detecta en su recién publicado Limones en Invierno. Un trabajo redondo que indaga en las raíces musicales de la Península Ibérica, anglosajonas y latinoamericanas, pero también se atreve con estilos modernos como el synth-pop. Se trata del tercer larga duración de la artista vizcaína, que llega dos años después de eason y cuatro después de om, debut publicado en 2016. Antes de embarcarse en una gira que la llevará a cruzar el charco hacia México y luego la traerá por la geografía española, pudimos conversar con ella sobre Limones en Invierno.

Muchos de los ingredientes que mencionas como inspiración, desde los limones al invierno, son a priori amargos, melancólicos, tristes. ¿Cómo gestionas este tipo de conceptos para llegar al aura optimista que desprende el disco?

Pues, no sé por qué me obsesioné con los limones y empecé a leer sobre limoneros y limones, para darme cuenta de que en esencia son muy parecidos a mí. Yo sabía que eran de tierras cálidas, pero el limón se hace amarillo en invierno y esto es una cosa que yo no sabía. Yo pensaba que necesitaban calor, pero necesitan luz. También en mi vida, pensaba que necesitaba calor para estar feliz y activa, pero no es tanto eso, sino que más bien necesito luz para estar feliz. Y luego, me parece que a primera vista son algo dulce, o bonito por lo menos. Más adelante, cuando lo pruebas, es algo amargo pero lo quieres volver a probar. Es un poco como la vida que tiene muy buena pinta, pero luego amarga aunque la quieres seguir probando.

Siempre he escrito sobre el invierno porque me inspira mogollón, también es que he sido de escribir canciones muy tristes. Cuando descubrí lo de los limones, pensé que el invierno podría tener cosas buenas y dije, pues vamos allá con los limones y el invierno pero de buena manera.

Sí que es un disco menos melancólico que los anteriores, ¿no?

¿Que se nota que soy feliz, no? [Risas] Es verdad que el primero lo escribí con el corazón roto al máximo. El segundo, que ahí iba, pero acabé bastante bien. Y ya ahora que estoy guay, como en la azotea, ya viendo la vida con otra perspectiva mejor, sí que es mas alegre.

Y luego tiene más variedad también a nivel de sonidos, ¿podría ser?

Yo creo que el primero fue como súper orgánico y súper de tierra. Como era mi primer disco y yo no estaba acostumbrado a hacer música con gente, odiaba que hubiera cosas sonando —la batería, etc.—. Dejé que entraran pero súper poco. En el segundo ya me quité un poco ese miedo, dejé que entraran bastante los instrumentos y es como más pesado en ese aspecto. Ahora, con el tercero, he hecho un poco lo mejor de cada cosa. Por eso suena como tan distinto. Algunas canciones son mas orgánicas, o con ese deje de dibujo animado que tiene Aquí. También, me he permitido entrar en toda mi fantasía: creo que todo el mundo tiene sus universos fantásticos. No creo que alguien esté todo el día pensando en solo una cosa, y entonces me he permitido disfrutar de como estoy cada día. Si un día me apetece jugar, divertirme, pues escribo así, y luego sigue habiendo canciones más melancólicas y más tristes. Pero no son tantas, son ya contadas.

Descubrí un montón de ritmos tradicionales que creía que yo no tenía

Mirando el álbum y su estructura, me llama la atención que empiece y cierre con canciones que son bastante folk, bastante de raíces. ¿Es algo hecho a propósito?

Lo diseñé así. Murió mi abuela paterna hace dos veranos ya, uno o dos, ya no sé. Y de repente me trajo muy a tierra. Y descubrí un mogollón de ritmos tradicionales que creía que yo no tenía y como me fueron saliendo, si que no sé por qué porque justo empezamos ahi a ir a mejico. Yo siempre he sido muy de ese rollo, de tierra, de palmadas, de orgánico. Con la muerte de mi abuela supongo que dinamitó un poco eso, y me apeteció hacer casi casi un limonero. También he estado escuchando muchísimo a Pedro Pastor, me mola mucho lo que transmite en el escenario, creo que es un ode los directos que más me gusta. También, algunos discos de Xoel López, aquellos que son más terrenales, la canción de Tierra por ejemplo. Poder sacar la pachamama que hay dentro, y bailarlo en el escenario qu también es muy divertido.

¿Crees que en los tiempos que vivimos hay espacio para este tipo de sonidos?

Yo en Euskalherria colaboro en un programa de radio, Bealdea, en una emisora que se llama Gaztea. El chico que lo lleva se llama Julen Idigoras. Lo hago dos veces por semanas y tengo que llevar mis recomendaciones. El año pasado, llevé a una chica que se llama Madison Cunningham y leía sobre ella un artículo de un crítico musical que hablaba de los años 2018-2019 como los años de Rosalía y el fenómeno Rosalía, así como toda la música que ha nacido a raíz de ella, de esa fusión fuerte y fiera. Y decía que Madison, que toca una guitarra con voz super melancólica, como una nana generalizada, decía que frente a todo ese barullo de más ruido, más garbo, más fuerza, le parecían un acto de rebeldía las pequeñas semillas que se quedaban a voz y guitarra y que se quedarían ahí cuando pase la marea. Yo también he tenido mogollón de complejo de «ostras, no tengo ese garbo que parece que ahora se valora tanto», y pensándolo, estoy de acuerdo con eso de la rebeldía.

De todas formas, creo que hay una tendencia de mirar a las raíces y volver a lo minimalista, al menos desde las regiones periféricas de España.

Sí, yo creo que ahora está abundante. España como tal, la Península Ibérica también, porque venimos de donde venimos y no ha habido abundancia, y ya están saliendo las cosas que estaban tardando en salir, rompiendo estereotipos que permiten que puedas escuchar una canción y no sepas de donde es. Yo creo que ahora mismo está habiendo lugar para todos, y eso mola, que haya gente abriendo puertas en todos los sentidos.

En relación con esto, también, me interesa preguntarte por el tema del idioma. Por lo que he leído te sale natural, una canción te pide el idioma y ya está…

Siempre a la hora de escribir, lo hago en los idiomas que sé, pero la elección suele ser sonora. Si estoy haciendo una canción y digo de repente «ihintza», que es «rocío» en euskera, y me gusta como suena, pues ya sigo en ese idioma. O «invierno a la vista», y lo voy haciendo en castellano. Según en qué idioma se me ocurra y cómo suene, sigo en ese u otro idioma.

¿Me recomiendas artistas vascos? Si cantan en euskera, mejor que mejor, que le estoy cogiendo el gusto al idioma…

¿Ah sí? [Risas] A ver… artistas vascos para todo tipo de paladar: a mi me gusta mucho un artista que es ya vieja gloria pero sigue haciendo discos: Mikel Urdangarin, con Margolaria, por ejemplo, que es precioso. Su voz es como un océano, empieza a cantar y entra(s) en paz. Gente más joven haciendo cosas, pues te puedo recomendar Skakeitan, que no hacen ska aunque lo parezca por el nombre. Acaba de sacar un disco interesante: Nola Galdu Denbora. Luego tenemos Iseo & Dodosound, que supongo que les conocerás, o Berri Txarrak

Belako, también, me flipan…

Sí, molan mogollón. Hay otra chica, que es cantautora, que se llama Olatz Salvador, que hace cosas muy guays. Luego hay un grupo que hace música súper alegre, folkie, Nogen, que ahora están descansando para hacer el segundo. Súper alegres, con mucha energía.

Yo conocí hace poco a una chica, Sara Zozaya, no sé si la conoces.

¡Ah, claro! Sara Zozaya, también mola mucho.

“Están saliendo las cosas que estaban tardando en salir, rompiendo estereotipos musicales y dando lugar para todos”

Bueno, ya siguiendo con el disco, ¿puedes contarme cómo fue el proceso más allá de lo temático y conceptual?

Yo ya iba componiendo desde hace dos años o así, o más, e iba llevando las canciones al local. A mis músicos, que son cuatro, les mando primero un audio para que vayan escuchando en casa. Luego en el local vuelvo a tocar la canción con la guitarra y como yo no se de música, tengo poco vocabulario técnico, siempre les planteo conceptos, les digo: quiero que suene a esto: a limones, más amarillo, quiero poder bailar así. [Risas]

Me entienden muy bien, la verdad es que tengo mucha suerte. Algunos nos cuestan más, otras menos. En este disco, además, he metido sintes, algo que yo pensaba que era como «atrás satanás» [risas]. Luego una vez ya las tenemos masticadas, las grabamos siempre en Sestoa, que es un pueblo cerca de Zarautz, en Guipúzcoa, en el estudio de Eñaut Gaztañaga, que tiene otro grupo que te voy a recomendar: Grises.

¡Sí, les conozco!

Pues el cantante tiene estudio y siempre grabamos ahí. Me gusta mucho cómo graba, cómo nos hace sentir allí. Luego lo mandé a masterizar a Londres por probar que tal, a Metropolis Studios estudios, que trabajan con gente como lo más de lo más pero te dejan enviar tus trabajos allí a masterizar.

Hablabas de los sintetizadores, en You y en Libre. ¿Cómo los ves en tu disco?

Diseñé mi universo limón con cinco espacios, que dentro del libreto del disco también vienen explicados: el hogar, la revolución, la muerte, los recuerdos y la pasión. Cada canción pertenece a un espacio. Diseñamos cada espacio con la diseñadora y la fotógrafa y las canciones coinciden sonoramente y estéticamente. You está en la pasión, que para mí es una canción super sensual, y es un poco como el laberinto de la pasión. Entonces me apetecía hacer esa prueba y adentrarme en los sonidos modernos. Y Julen Idigoras, el chico que te he dicho antes de la radio, controla mogollón de todo eso, porque le gusta mucho y se mueve mucho en esos mundos y le dije:«jo, tengo una canción a voz y guitarra, ¿te apetecería darle ahí, toda la vuelta que quieras darle?». Ya aceptó. Es un mundo que a priori a mí, para hacer en mis canciones, me causa un poco de pánico, pero dije, ya sabes lo que me gusta, haz lo que consideres.

¿Pero tú escuchas ese tipo de música, no?

Sí, es lo que me dice muchas veces Julen: «Joder, tú me traes una música que luego tu no haces ni de coña, pero te gusta, ¿no?». Sí, sí, me gusta pero cuando me pongo a hacerla yo, como que me queda que no es mía.

¿Esta la sientes tuya?

Sí, esta sí. Es algo que nunca pensé que pasaría, hasta ahora.

Pues ya está, conseguido. Dices que a nivel formal no tienes mucha formación. ¿Te planteas aprender más cosas de otros temas?

Sí, sobre todo de producción, para poder llevarme tecnológicamente. Lo que sí que estoy es a tope con clases de canto, descubriendo galaxias ¿eh? Dándome cuenta que no conocía mi voz, que cantaba así sin saberlo.

¿En qué sentido?

Pues antes pensaba que la voz era algo abstracto, que un día la tienes bien y otro día no. Pero es un instrumento que lo afinas, lo usas, y aunque estés enferma lo puedes usar de alguna forma. Estoy descubriendo cuál es de verdad mi alcance natural, quitando paranoias y asuntos, cuando dejo a mi cuerpo funcionar natural. He descubierto que soy soprano ligera, que puedo cantar ópera, que es una cosa que no me había planteado. Y eso en clases también canto ópera, son cosas que jamás pensé que podría hacer y de verdad que noto la voz distinta y ahora puedo contar cosas sin estar pendiente de cómo cantar.

“Estoy descubriendo cuál es de verdad mi alcance cuando dejo a mi cuerpo funcionar DE forma natural”

Viendo el disco, me llama la atención la línea estética, que parece muy clara… ¿Cómo has trabajado en ella?

Con la fotógrafa estuve trabajando meses, igual año y pico, diseñando cómo íbamos a hacer. Luego María Vaquero nos ha hecho las ilustraciones con cada foto. La conocí en Instagram y me pareció súper guay lo que hace. Me apetecía hacer eso. Entonces hemos sacado fotos, como cada una en su mundo. Para la portada yo tenía claro que quería una corona de flores, ósea, que quería parecer la madre naturaleza. Como sintiéndome yo de verdad madre de lo que tengo. Intentando que cualquiera se sienta bienvenido cuando vea las cosas, que no se auto juzgue. Creo que muchas veces se cataloga todo. Quiero que como en la naturaleza, todo el mundo pertenezca.

Es una intención que también se ve en el disco, que mezcla estilos que podrían “no pertenecerte”

Sí, eso eso, y me he autojuzgado tanto en mi vida, que he dicho ¡a la mierda! [Risas]

La naturaleza es algo muy presente en tu obra, a nivel léxico, coneptual, ideal, ¿no?

Sí y yo flipo porque claro, todos somos circunstanciales, somos lo que somos por dónde hemos nacido, cómo y por qué. Cuando conozco a gente de ciudad, yo he nacido en un pueblo que tiene 1000 habitantes pero vivo en una casa perdida en el monte. Y para mi una casa sin balcón es claustrofobia, porque yo necesito un espacio privado pero que dé al exterior. Es verdad que mucha gente no tiene ese contacto con la naturaleza, y para mí es algo tan básico, porque he nacido ahí. Es una cosa que falta en las ciudades porque cada vez más gente vive en las ciudades y casi nadie vive ya en el campo, o en el mar. Pero sí que es verdad que estar en contacto con la tierra, o tener empatía con una flor y no arrancarla, o escuchar los pájaros y saber cuáles son, empezar a distinguir árboles, y ver que existe una red gigante de vida en la que tú eres nada, me parece eso también guay y necesario de reivindicar, porque aparte nos acabamos cargando la Tierra y es muy heavy.

Yo soy bastante apocalíptica, es verdad, sufro mucho. Pero creo que si la gente contactara mas con la naturaleza sabría quererla, pero si no hay contacto con ella cómo la vas a querer si no la conoces. Me parece que eso es una cosa que hay que hacer. Los gobiernos deberían responsabilizarse de que, alguien que nazca en Madrid, pueda tener la oportunidad de conocer otras cosas, otros hábitats, otros entornos.

Se nota en la música esa crianza, planteas muchas imágenes muy naturales, tu manera de escribir que es muy descriptiva. ¿También crees que reivindicar una música más sencilla puede ayudar a reconectar con estos entornos, en una sociedad tan cargada de estímulos?

Sí, claro. Lo pequeño, que a veces también se necesita.

Para terminar, voy a preguntarte por la gira que te espera. ¿Cómo planteas el traslado de Limones en Invierno al directo?

Te comento. La gira oficialmente, empieza en marzo pero el 23 de febrero venimos a Madrid a the Attic, a hacer un concierto de estos secretos, que no sabes dónde son ni nada hasta ese día. Luego en marzo empezamos ya la gira en Mexico, con un acústico. Luego volveremos a Donosti y haremos ya lo grande. Que me estoy volviendo loca, porque son auditorios muy grandes y quieres dar la talla de otra forma. Tengo muchas ganas de acabar de pre producir y disfrutar. Voy a ir con mis músicos de siempre, Iker Lauroba, Garazi Esnaola, Uriol Flores y Julen Barandean. Nos acompañará un cuarteto de cuerdas en los conciertos grandes y también Julen Idigoras a los que pueda vendrá a tocar la canción You, y a los que no pueda, lo haremos nosotros. Nos enseñará a hacerlo a nosotros, lo más fiel a la versión del disco que podamos. Me apetece también crear esa cosa de repente rara en mis conciertos. Me he comprado maracas, Iker Lauroba se ha comprado nuevos instrumentos de cuerda también. Tenemos un grupo que está guay, nos conocemos ya mucho, somos súper majos y nos lo pasamos bien la verdad tocando, que es al final es lo importante.

“Quiero que como en la naturaleza, todo el mundo pertenezca en este álbum”