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PHOEBE BRIDGERS – PUNISHER

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Ha llovido mucho desde que hace algunos años, Phoebe Bridgers nos sorprendiera a todos con su fantástico debut Stranger in the Alps (2017, Dead Oceans), ya que Bridgers colaboró con Julien Baker y Lucy Dacus formando boygenius que debutaron con un más que excelente EP, y junto con Conor Oberst creó el proyecto Better Oblivion Community Center.

Es muy notable que el hecho de haber llevado estas colaboraciones han ayudado mucho a Bridgers a abrir más su sonido. Aún así, el folk más minimalista que era tan representativo en su debut sigue presente en algunas de las canciones que forman parte de Punisher. A destacar también, es que en este disco se pueden encontrar un mayor número de instrumentos como trompetas y secciones de cuerda.

Punisher comienza con una pequeña intro instrumental antes de entrar al primer single que se conoció de este disco, Garden Song. Este tema es un claro exponente del minimalismo folk del que hacía gala en su disco anterior. Toda la canción consiste en punteos de guitarra que son no más que un susurro, la voz de Bridgers y una segunda voz más grave —a cargo de su manager de gira Jeroen Vrijhoef— que va a destiempo haciendo que la sensación onírica que desprende la canción sea mucho más acentuada.

La siguiente canción es el segundo tema que se conoció antes de la publicación del disco, Kyoto. Es quizás una de las canciones más rápidas que podemos encontrar en la discografía de la cantante californiana, en ella podemos encontrar un gran estribillo para corear en conciertos que viene acompañado por unas trompetas sublimes. La letra habla de cómo a veces, comenta Bridgers, su cabeza no está en el mismo lugar que su cuerpo.  Nos deja momentos maravillosos como: «I wanted to see the world, then I flew over the ocean, and I changed my mind».

El título del disco viene del término que los artistas utilizan para designar al fan que, entusiasmado por conocer a su ídolo, se queda demasiado tiempo al lado de la mesa del merch hablando con él/ella. Bridgers no lo utiliza para hablar de nadie más que sí misma y cómo ella sería una Punisher para su ídolo Elliott Smith. Reflexiona sobre el hecho de estar en las mismas calles y bares en los que él estuvo, y cómo siente que lo conoce a pesar de que no es verdad. Se trata de una preciosa balada en la que sólo se puede oír un piano y un pequeño reverb sobre la voz de la artista que la hace todavía más fantasmal.

A continuación, Halloween empieza con una frase que deja ver muy claramente el tipo de humor que tiene Bridgers: «I hate living by the hospital, the sirens go all night, I used to joke that if they woke you up, somebody better be dying». Una canción de amor en la que se pueden encontrar referencias a las muertes entre fans del Dodgers Stadium. De nuevo, una canción en la que se destaca la desnudez de la instrumentación en contraposición con la voz de Bridgers. Conor Oberst hace una pequeña aparición al final de la canción como vocalista.

En Chinese Satelite la instrumentación es más abundante y tiene un papel más importante. En especial, es muy interesante ver la tensión que se va generando a lo largo de la canción hasta que entra la percusión y el resultado es completamente hipnótico. Es imposible pasar esta canción sin prestarle atención. De nuevo otro de los puntos más interesantes del disco.

Moon Song, el siguiente corte, vuelve a un clima más íntimo y recogido, el acompañamiento instrumental queda delegado a un segundo plano y de nuevo lo más importante es la voz de Bridgers y su mensaje. Una sobrecogedora balada de contenido tremendamente personal que se pierde en los detalles de una relación: «We hate tears in heaven, but it’s sad that his baby died, and we fought about John Lennon, until I cried, and then went to bed upset».

Saviour Complex sigue a Moon Song, de nuevo una balada, una canción casi completamente acústica de no ser por pequeños golpes de batería y un fantástico violín que aparece en el break instrumental. Bridgers la considera una continuación de Moon Song, ya que son las dos caras de la misma relación, en la primera habla de las relaciones desde el punto de vista romántico e idílico, y en la segunda de cuando entra la realidad y empiezas a ver los defectos de la otra persona y a aceptar que no los puedes cambiar.

Entrando en el tramo final del álbum se puede encontrar ICUI See You, como se presentó cuando salió como single, ya que Bridgers consideraba que no era acertado en la situación de pandemia en la que nos encontramos—. Otra canción más uptempo, escrita con su ex pareja en la que habla de la relación que tiene con él en este momento tras dejar de salir. A pesar de relatar historias de su propia vida, la artista consigue que identificarse con ella sea algo muy sencillo por la generalidad con la que comenta los hechos: “’Cause I don’t know what I want, until I fuck it up”. Graceland Too, la canción que más se podría catalogar como folk puro cuenta con las voces de sus compañeras de boygenius: Lucy Dacus y Julien Baker. De nuevo destacar sobre todo la presencia del acompañamiento de cuerdas, en especial al final cuando se combina con las voces de las 3 cantantes a la vez.

El disco lo cierra I Know The End, fácilmente la mejor canción del disco. Un tema que se va construyendo poco a poco hasta al final llegar a una gran explosión que resulta en una gran catasis emocional. Bridgers habla de ella como como “una gran canción de metal”, y aunque difiere mucho de este género, sí se trata de una gran canción de belleza desgarradora. En ella colaboran tanto Lucy Dacus y Julien Baker como Conor Oberst. La temática de la canción gira alrededor de la depresión y del fin del mundo —«I’m not afraid to disappear, the billboard said ‘The End Is Near‘»—, sin embargo, es imposible en ese final no corear con ella «The end is near» y unirse en ese grito final.

Phoebe Bridgers comenta en entrevistas recientes que su trabajo consiste en escribir la misma canción una y otra vez. Sin embargo, de ser esto así, no se habrían generado las expectativas que habían con este Punisher. Bridgers se consolida con este disco como una voz única en el panorama actual.

Escucha ‘Punisher’, lo nuevo de Phoebe Bridgers