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MARÍA JOSÉ LLERGO – SANACIÓN

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María José Llergo (Pozoblanco, 1994) poco a poco va consagrándose como una de las nuevas artistas gitanas que nos trae un flamenco joven, sin dejar de ser legítimo. En sus letras sigue alzando el amor, el inconformismo, la lucha, la revolución, temas que avivan el arte gitano desde sus orígenes. El mensaje es el mismo pero con un nuevo enfoque; por los nuevos tiempos, por las nuevas formas de crear, por nuevas maneras de sanar el alma.

Sanación trae sonidos de lugares lejanos, cánticos de oriente mezclados con temas flamencos y adornados con la voz hipnótica de Llergo. Una voz dulce, pero sin aire; firme, pero vibrante. La artista se fue a Barcelona a seguir profundizando en la música, en el flamenco y en otros estilos como el soul y el jazz. Estudió violín en el conservatorio y desde pequeña concibió la música como un escape y un motor de vida.

Su nuevo disco es una recopilación de canciones que ha ido presentando en los conciertos y festivales en los que ha participado. Organizarlas todas en un LP les da un nuevo significado: es una caja de sonidos para meditar el alma. Llergo encuentra en la meditación una paz parecida a la que encuentra cuando canta. En muchas entrevistas defiende la necesidad de hablar del dolor y de procesarlo. Este disco te invita a eso, a tumbarte tranquilo sobre la cama y perderte en la voz de la artista mientras que los sonidos te guían por una dimensión diferente a esta. Hay una base somera de electrónica con una producción a cargo de Lost Twin donde la voz cobra protagonismo indiscutible, pero siempre bajo el mando de los ritmos flamencos. Todas las letras son suyas, menos una. La soleá y las seguidillas se esconden en las canciones como mantras que se repiten para conseguir una alineación de espíritu.

Sanación comienza con el primer tema de los 7 que hay. Como los 7 chacras. En ¿De qué me sirve llorar? se oye llamar a una puerta, la de su abuelo, José Sánchez Muñoz. Él le enseñó el cante, el sentir, el arte, además de darle uno de los consejos más importantes: nunca dejar de luchar por sus ideas, mantenerse fiel a sus principios sin que nadie la domine. Sonidos de labranza y el trabajo de la tierra son los símbolos de esfuerzo y lucha, dos cuestiones que entroncan con la línea del disco.

Niña de las Dunas es como una de leyenda de las que contaba Sherezade. Con toques orientales y con la guitarra de Marc López como acompañante, compuso esta canción en una tarde de nostalgia hogareña. Soy como el oro está mezclado con diferentes sonidos de cuerda, percusión y viento que junto a la voz de la artista en reverberación confluyen en una metáfora hacia la resiliencia de los trabajadores del campo. El Hombre de las Mil Lunas sigue esa línea de flamenco oriental con sonidos metálicos. Evoca a una noche salvaje sacada de una novela de Lorca. El arte andaluz está muy presente en la influencias de Llergo, quien se inspira en artistas como La Niña de los Peines, Camarón o La Niña de la Puebla. El arraigo a su tierra y su pueblo hace que cante a la historia. Nana del Mediterráneo es un homenaje a todas esas personas que han nacido en el Mediterráneo o han tenido que viajar por él buscando nuevos caminos, como hizo el pueblo gitano.

Por último, cierran el disco El Péndulo y Me Miras Pero No Me Ves. La primera con una base más electrónica que el resto dejando entrar sonidos urbanos cuyos ritmos van de un extremo a otro, como una oscilación de emociones, imitando ese movimiento pendular. La segunda, con esa esencia gitana que inunda todo el disco.

Sanación es la culminación del aprendizaje y la experimentación que María José Llergo ha estado cultivando durante todos estos años. Lo tradicional con la invención de la artista construye el hilo estructural de este disco espiritual. Una revolución que viene para quedarse.