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Sonidos Latinoamericanos: Luisa Almaguer y la hora mágica

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El documental Disclosure de Netflix, el piloto de Years and Years y la artista Luisa Almaguer. Tres referencias más bien distintas, pero que ponen en el centro de atención el futuro en términos de identidad que vamos a vivir. El primero, una denuncia en clave de documental de cómo ha “mal” tratado la industria de Hollywood desde sus primeras películas en la primera década del siglo pasado a los trans. El segundo, una serie de HBO en cuyo piloto una de los personajes plantea la necesidad de hacerse una operación para cambiarse de… identidad humanitaria. No se reconoce como ser humano sino como transhumano, un ser hecho de datos, digital.

La tercera, Luisa Almaguer, una cantante trans de la Ciudad de México que engloba lo anterior y mucho más. Con su podcast “La Hora Trans” da cabida a través de un espacio separatista a personas trans y sus historias. Luisa no terminó la “prepa” (secundaria) porque le faltó matemáticas, asignatura que enseñaba un profesor homofóbico donde ella “prefirió rebelarse contra injusticias antes que aprender pendejadas”, relata entre risas en este WANz talk. Luisa, al contrario que muchas otras mujeres, tuvo suerte al caer en una familia que aceptó su sexualidad y le apoyó en todo momento. La primera vez que dijo “No soy Luis, soy Luisa” fue cuando tenía 21 años y su padre descubrió a su madre con otra mujer. No quiso tener 50 años y darse cuenta de que había vivido una mentira. Pasó de ser homosexual a empezar su transición a mujer.

No solo fue el profesor de matemáticas lo que le hizo alejarse de la escuela. Su madre profesora y su entorno literario en casa, las revistas que compraba en el Oxxo, y sobretodo las películas que adornaron su niñez y adolescencia le hicieron interesarse por una vida en forma de arte desde muy temprana edad. Primero como directora de arte en películas que realizaban sus amigos, y después haciendo música. Como muchos otros artistas, su primer trabajo nació de la necesidad de abrirse al mundo como consecuencia de un corazón roto.

Su música es una implosión de letras sufridas e intensas a ritmo de sonidos dramáticos de guitarras eléctricas y acústicas. Su último trabajo “MATARONOMATAR” (2019), producido por Thompson B Davis a.k.a The TBD, es una denuncia de la situación de peligro en la que se encuentra la comunidad trans, víctimas habituales de homicidios y maltratos en la Ciudad de México, o relegadas obligadamente al trabajo sexual. “En el imaginario colectivo, la mujer trans suele ser esta hiper-mujer, hiper-chichona, nalgona, caderona, puta, fiestera, que está al servicio del hombre. Las mujeres trans son cuerpos que están para el placer de los hombres. Se nos exotiza muchísimo, tanto por parte de hombres como de mujeres cis-género. Tiene que ver con que las mujeres trans han estado relegadas al trabajo sexual, lo cual es el estereotipo con respecto a que es la única manera que tenemos para subsistir. Esa es la narrativa hetero-patriarcal masculina que existe sobre las mujeres trans; entonces, por eso mismo se nos ve como objetos y se nos sexualiza tremendamente. Hay que cambiar esa narrativa, empezar a hablar de que existen biólogas, científicas, artistas, y muchas personas trans que hacemos más que eso. También tiene que ver con que históricamente se nos ha relegado a ciertos espacios porque no tenemos privilegios, porque cuando va una mujer trans a pedir trabajo la mandan a la chingada fácilmente. También porque en el porno y el cine, por lo general, las trans que vemos retratadas suelen ser trabajadoras sexuales y esto es algo que los hombres han contado para su beneficio. Se nos ha dicho que ESO es lo que somos: eres sexual, eres peluquera, eres prostituta. Pero nosotras no hemos podido decir quiénes somos.” denuncia en esta entrevista de Vice. Sus palabras en el podcast así como sus canciones, material obligado a conocer y escuchar.