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WHITNEY – CANDID

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Siempre es curioso enfrentarse a un disco de versiones, sea del grupo que sea. Siempre hay cierta animadversión, sobre todo si en el tracklist se encuentra alguna canción firmada por uno de tus artistas favoritos o algún tema clásico. Pero en el caso de Whitney, este Candid no produce la misma incertidumbre. El dúo de Chicago propone una colección de canciones interpretadas con el amor y cariño que se merecen, siendo capaces de llevarlas de forma efectiva a su terreno. Aunque la mayoría de estas versiones vienen de sus influencias country, también encontramos temas más eclécticos, desde colaboraciones de David Byrne con Brian Eno hasta Damien Jurado

Candid se nos presenta con una preciosa versión de Bank Head de Kelela. Una canción que en su versión original destaca por su producción con tintes electrónicos y predominio de drum machines. Sin embargo, Whitney consiguen hacerla propia sustituyendo gran parte de la canción por acompañamientos al piano, un sutil bombo que marca el ritmo y pequeños toques de guitarra al romper la canción. 

Posteriormente, encontramos A.M. AM de Damien Jurado. Otra versión complicada por parte de Max Kakacek y Julien Ehlrich; de nuevo, dista de lo que podría considerarse influencia de Whitney —si bien es folk, cuenta con grandes toques psicodélicos—, pero se resuelve con toques acústicos donde lo más “eléctrico” que encontraremos son sutiles toques de guitarra muy country entre versos. 

Es tras A.M. AM que encontramos el único tema clásico, por no decir archiconocido, del disco: Take Me Home, Country Roads. El himno de John Denver sí se asemeja más a lo que en un principio se podría suponer de un disco de versiones de Whitney, sin embargo, y como no podía ser de otra forma, también viene con sorpresa y es la colaboración de Katie Crutchfield (Waxahatchee). La cantautora ofrece una sentida actuación, hace gala del twang que ya desplegó en su reciente disco, y encaja perfectamente con el sonido y el sentimiento de la canción. Sin duda, uno de los puntos álgidos del disco. 

High on a Rock Ledge también es muy destacable. La original, interpretada por Moondog, solo cuenta con piano y voz, por lo que para Whitney trabajar en armonizar los acompañamientos sobre esta pieza ha debido ser un reto, y de nuevo lo superan. A continuación, Something Happen, del compositor francés Jack Arel, funciona como interludio instrumental que no dista mucho de la original. 

Los primeros acordes de Strange Overtones son sorprendentes. Muy poca gente se atrevería a realizar una versión de David Byrne, y menos en una de sus colaboraciones con Brian Eno. Ya sea porque la instrumentación es muy variada, por lo complicado de los ritmos o por lo exigente de la actuación vocal. Hay muchos puntos a considerar a la hora de versionar cualquier tema del ex-Talking Heads y si bien la versión de Whitney no supera la original, al menos se trata de una redención interesante y que demuestra que si bien el dúo de Chicago tiene un sonido propio muy característico, pueden llegar a ser versátiles.  

Entrando ya en la recta final del disco tenemos Hammond Song de The Roches. Un tema que de nuevo dista mucho del original y que ha debido ser un reto de versionar añadiendo tantos elementos, puesto que en esta canción solo encontramos guitarras y grandes armonías vocales. La versión de los de Chicago pierde estas armonías, sin embargo gana en elementos instrumentales. Por su parte, Crying, Laughing, Loving, Lying de Labi Siffre, de nuevo es más el tipo de canción que podríamos esperar que Whitney versionaran. Y de nuevo, versión original de acompañamiento escueto en la que las armonías creadas son el valor añadido. 

Rain de SWV es una versión más en la línea de la primera que encontramos en el disco. Sin embargo, en esta ocasión la versión de Whitney sí hace mayor intento de seguir de forma más clara la línea melódica de la original con los instrumentos propios de la banda “imitando” los sonidos de la original. 

Por último, para cerrar el disco, con Rainbows And Ridges de Blaze Foley, plantean una versión bastante desnuda en comparación al resto del disco. A pesar de la diferencia en las voces y el hecho de contar con dos guitarras, la versión de Whitney resuena bastante a la original.

En líneas generales, Candid resulta un disco encantador, y como su nombre indica, muy cálido en el que perdernos en estos tiempos tan extraños. Un disco que deja con ganas de más, su corta duración favorece esto, y que se disfruta muy gratamente a pesar de que muchas de las canciones probablemente no eran conocidas previamente. En conclusión, Whitney nos demuestran que cualquier canción, suya o ajena, la tratarán con el amor y el cariño que se merece.