El 100 Club de Londres celebra este mes el 50 aniversario de uno de los conciertos más legendarios de la historia del punk con dos noches que reviven, hasta en el precio de la entrada, aquella cita de 1976, la que muchos consideran el punto de partida real del punk como movimiento de masas en el Reino Unido. La sala programará dos conciertos los días 20 y 21 de septiembre, encabezados por Sprints y Maruja respectivamente, y las entradas costarán exactamente lo mismo que costaban entonces: 1,50 libras.
La noche que inventó el punk británico
El 20 y el 21 de septiembre de 1976, el 100 Club acogió el conocido como 100 Club Punk Special, dos jornadas que hoy se consideran el momento fundacional del punk británico. La primera noche subieron al escenario Subway Sect, Siouxsie and the Banshees, The Clash y Sex Pistols; la segunda, Stinky Toys, Chris Spedding & The Vibrators, The Damned y Buzzcocks. La mayoría de esas bandas todavía no tenían contrato discográfico. Entre el público, apenas 500 personas, estaban Paul Weller, Shane MacGowan, Viv Albertine y Vivienne Westwood, y aquellas dos noches quedaron para siempre en la memoria del género, no sin un episodio oscuro: un vaso lanzado durante la actuación de The Damned, presuntamente por Sid Vicious, hirió a una espectadora.
Cincuenta años después, la sala de Oxford Street recupera aquel espíritu con un cartel pensado para representar cómo suena el punk en 2026. La primera noche, el 20 de septiembre, la encabezarán los irlandeses Sprints, que debutaron en 2024 con “Letter To Self” y confirmaron su despegue en 2025 con “All That Is Over”, segundo álbum que ya contamos en su día y que los ha consolidado como una de las bandas más feroces del post-punk irlandés actual. Llegan a esta cita tras publicar en 2026 el single “Trickle Down”, y será, según recoge la propia sala, una de las salas más pequeñas en las que la banda haya tocado en mucho tiempo.
La segunda noche, el 21 de septiembre, la cerrará Maruja, el cuarteto de jazz-punk de Manchester que ya anunciamos en su día con la publicación de “Pain To Power”, su álbum debut, y que se ha convertido en una de las bandas de referencia de la escena punk británica actual. El grupo ha descrito el concierto como un honor y una noche especial, tocar en una sala tan cargada de historia, consciente de que se van a subir a un escenario donde se respira todavía la energía de aquella noche de hace medio siglo. Maruja, onstruyeron “Pain To Power” como un disco de furia, desesperación y amor a partes iguales, y su directo se ha convertido en una de las referencias obligadas de la escena punk británica de los últimos años.
1,50 libras, el mismo precio que en 1976
En sintonía con el espíritu de la escena punk de los años 70, las entradas para ambos conciertos costarán exactamente lo mismo que en 1976: 1,50 libras. Los shows cuentan con el apoyo de Marshall y George Cox, y la sala ha anunciado que los artistas invitados de cada noche se confirmarán próximamente. Las entradas saldrán a la venta el viernes 4 de septiembre a las 12:00h (hora británica) a través de DICE.
Jeff Horton, propietario del 100 Club, ha explicado que el punk es, en su opinión, el género y la subcultura más importante que ha dado el Reino Unido, y ha destacado su capacidad de sostener y visibilizar a colectivos que nacieron de la marginación, el racismo, la pobreza y el sexismo, subrayando que ese origen es precisamente lo que ha sostenido su vigencia durante cinco décadas. Según Horton, el cartel elegido para este aniversario refleja precisamente esos valores tal y como se entiende el punk en la actualidad.
El 100 Club abrió sus puertas en 1942 como sala de jazz y, décadas después, se convirtió sin buscarlo en el escenario donde el punk británico encontró su primer gran escaparate ante la prensa y las discográficas. Desde entonces, por su sótano de Oxford Street han pasado nombres tan dispares como Muddy Waters, B.B. King, The Rolling Stones o Metallica, que llegaron a usar la sala para conciertos secretos antes de girar por estadios, en una lista que convierte al 100 Club en uno de los espacios de música en directo independientes más longevos del mundo. Que sea precisamente esta sala la que reúna medio siglo después a una nueva generación de bandas es, en cierto modo, la mejor prueba de que aquello que empezó en 1976 nunca dejó de tener continuidad.
¿Os animaríais a pagar 1,50 libras por ver a Sprints o Maruja en un sitio tan mítico como el 100 Club?
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