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Las 5 razones por las que no deberías perderte el concierto de Razorlight en Madrid

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A veces las cosas son más sencillas de lo que parecen. Una banda que marcó a toda una generación. Una sala histórica en el centro de Madrid. Un viernes por la noche. Y entradas que todavía, milagrosamente, existen. Si hace falta más argumento que ese para convencerte de que mañana por la noche hay que estar en el Teatro Eslava, aquí van cinco razones que deberían acabar con cualquier duda. Razorlight tocan mañana, viernes 5 de junio, a las 20:30 horas. Dentro de muy poco habrá sido ayer.

1. El 20º aniversario de «Razorlight» es la excusa, pero «Up All Night» es la razón

La narrativa oficial de esta gira gira en torno al 20º aniversario de Razorlight (2006), el disco que debutó directamente en el número uno de la lista de álbumes del Reino Unido y del que salieron America, In the Morning y Before I Fall to Pieces. Es un aniversario legítimo y una razón más que suficiente para salir de casa. Pero si hay una conversación honesta sobre la discografía de Razorlight, hay que tenerla entera.

Porque el disco realmente grande, el que lo empezó todo y el que en retrospectiva define mejor quiénes son y de dónde vienen, es Up All Night. El debut de 2004. El álbum que llegó sin avisar y convirtió a un grupo de veinteañeros londinenses en una de las bandas más electrizantes de su generación. Golden Touch, Somewhere Else, Stumble and Fall… canciones grabadas con la urgencia y la frescura de quien todavía tiene todo por demostrar y la energía suficiente para demostrarlo. Ese disco tiene una chispa que muy pocos debuts del indie británico de los 2000 han conseguido igualar, y que el propio tiempo ha tratado con enorme generosidad.

Mañana por la noche en el Eslava, los dos discos conviven sobre el escenario como parte de un mismo legado. Y lo hacen con la formación clásica al completo: Johnny Borrell, Björn Ågren, Andy Burrows y Carl Dalemo juntos de nuevo, los cuatro que grabaron ambos discos, los mismos que tocaron en Hyde Park delante de The Who y en el Albert Hall para la Teenage Cancer Trust. Un aniversario sin la banda que hizo el disco es nostalgia administrada por un departamento de marketing. Esto es otra cosa: es la banda de verdad, celebrando veinte años de historia con todo lo que eso implica, empezando por el principio.

2. «America», «Somewhere Else» y el arsenal de temazos de una banda que nunca tuvo singles mediocres

Hay discografías en las que los singles son la parte más floja. En el caso de Razorlight ocurre exactamente lo contrario: sus canciones más conocidas son también sus mejores canciones, y eso es un regalo que no todas las bandas pueden hacerse.

Empecemos por America. Número uno en el UK en octubre de 2006. Cuatro acordes, una melodía que se instala en el cerebro para no marcharse nunca y una letra que habla de mirarse en el espejo de la cultura contemporánea con una mezcla de fascinación y desasosiego que veinte años después sigue siendo exactamente igual de pertinente. Cuando esa canción arranque en el Eslava mañana, y todo el mundo en la sala cante al mismo tiempo ese estribillo que todos saben de memoria aunque no recuerden haberlo aprendido, va a ser uno de esos momentos que hacen que valga la pena salir de casa un viernes.

Pero si hay una canción de Razorlight que merece un párrafo propio es Somewhere Else. El single de Up All Night que muchos consideran el mejor tema que Johnny Borrell ha escrito nunca. Melancólica, directa, con esa capacidad para sonar íntima y enorme al mismo tiempo que define a los grandes singles de rock. Si en el concierto de mañana solo sonara esa canción, el viaje ya habría merecido la pena.

Y luego está el resto: Golden Touch, In the Morning, Before I Fall to Pieces, Wire to Wire… Un repertorio que se despliega sobre el escenario como una sucesión de momentos en los que el público no puede evitar reconocerse. Si te quedas con ganas de más rock de guitarras con este nivel de catálogo, el Low Festival 2026 tiene en su cartel a varias bandas de la misma escuela.

3. Viernes por la noche, Teatro Eslava y el sello de garantía del ciclo Vibra Mahou by Mad Cool

Hay combinaciones que simplemente funcionan. El mejor rock necesita ciertas condiciones para alcanzar su pleno potencial: una sala con historia, un sonido que no te deje salida, la oscuridad justa y gente que va a escuchar de verdad. El Teatro Eslava, en pleno centro de Madrid, cumple todos esos requisitos con una solvencia que pocos recintos de la ciudad pueden igualar. Con más de un siglo de historia a las espaldas, convertido en sala de conciertos después de ser teatro, opera con la intimidad de los espacios que no fueron diseñados para el espectáculo masivo sino para la experiencia real.

Y es viernes. Esto importa más de lo que parece. Hay conciertos que son mejores en martes porque la semana todavía pesa y la música funciona como válvula de escape. Y hay conciertos que son perfectamente viernes: cuando el fin de semana acaba de empezar, cuando la energía en la sala es diferente, cuando el público no tiene que madrugar al día siguiente y se lo da todo. Razorlight son una banda de viernes. Siempre lo han sido.

Además, este concierto forma parte del ciclo Vibra Mahou by Mad Cool, que en su sexta edición vuelve a demostrar que sabe traer a Madrid artistas de primer nivel en formato sala antes de que la temporada de festivales se lleve todo a los grandes recintos al aire libre. Kerala Dust, Rival Consoles, Fantastic Negrito, Pale Waves… La selección de esta edición habla de un criterio editorial que funciona como garantía. Cuando Mad Cool pone su nombre en un concierto de sala, generalmente merece la pena. Puedes consultar todas las fechas del mes en nuestra agenda de conciertos.

4. De The Libertines al revival del post-punk: por qué Razorlight siguen importando veinte años después

Para entender a Razorlight hay que entender el momento del que salen. A principios de los 2000, el East End londinense era el epicentro de algo. Johnny Borrell había pasado por The Libertines, la banda de Pete Doherty y Carl Barât que redefinió el rock británico con una mezcla de caos, poesía y energía sin filtros, antes de formar su propio proyecto. Traía consigo esa misma hambre, pero con una ambición melódica diferente, más orientada al pop de guitarras que al punk visceral de sus predecesores inmediatos.

Razorlight fueron, junto a Arctic Monkeys y Franz Ferdinand, la punta de lanza de una escena que entre 2004 y 2008 dominó la conversación musical en Europa. El post-punk revival que entonces sonaba fresco y urgente ha vuelto con una fuerza inesperada en los últimos años: Fontaines D.C., Wet Leg, Idles, Shame… Todas estas bandas que hoy llenan portadas beben de una fuente en la que Razorlight metieron las manos mucho antes. Una buena muestra de esa energía la encontráis en el regreso de Gilla Band, que acaba de publicar su primer single en cuatro años con toda la rabia del post-punk irlandés intacta.

Y lo más importante: Razorlight no vienen a vivir únicamente de la nostalgia. Planet Nowhere, su álbum de 2024, es el primero grabado de nuevo con la formación clásica desde Slipway Fires en 2008, y demuestra que la chispa creativa sigue intacta. El propio Borrell lo dejó claro en una entrevista reciente: «No creo que las bandas deban existir a menos que estén haciendo algo nuevo». Es el tipo de declaración que o bien es humo o bien es una promesa. Juzgad vosotros mismos mañana en el Eslava.

5. Es mañana, las entradas todavía existen y esto es solo el aperitivo del Mad Cool

Esto es lo más sencillo de explicar y lo que más veces se ignora hasta que es demasiado tarde.

El concierto es mañana viernes 5 de junio. No hay margen para pensárselo, consultarlo, esperar a ver si apetece o dejarlo para otro día porque otro día no existe. El ciclo Vibra Mahou no repite fechas, el Eslava tiene un aforo limitado y las entradas que quedan son exactamente eso: las que quedan. A este precio y en este formato, Razorlight en una sala de menos de mil personas en Madrid es una de esas oportunidades que la agenda de conciertos no ofrece con frecuencia. Si queréis haceros una idea de lo que se viene en los próximos meses, echad un vistazo a todo lo que Editors tienen preparado para enero de 2027: otra noche que tampoco querrás perderte.

Y hay algo más. Este concierto no es un evento aislado: es el aperitivo oficial del Mad Cool Festival 2026, que celebra su edición del 8 al 11 de julio en el Recinto Iberdrola Music de Madrid. Si ya tienes abono para el festival, mañana por la noche es la manera perfecta de entrar en calor. Si todavía no lo tienes, verles mañana podría ser la razón definitiva para comprarlo. Y si simplemente quieres vivir un buen concierto de rock un viernes de junio sin tener que esperar a julio, la respuesta también es la misma: Teatro Eslava, mañana, 20:30.

Algunas noches se deciden en el último momento. Esta es una de ellas. Y de las que no dan lugar a arrepentimientos.


📍 Razorlight en Madrid

  • Cuándo: Viernes 5 de junio de 2026, 20:30 h
  • Dónde: Teatro Eslava — C/ del Arenal, 11, Madrid
  • Entradas: Ticketmaster y El Corte Inglés
  • Ciclo: Vibra Mahou by Mad Cool

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