Massive Attack está siendo investigado por la policía de Singapur después de que mostraran una bandera de Palestina sobre el escenario durante su concierto del pasado miércoles 29 de julio en el Star Theatre. El país asiático prohíbe la exhibición pública de banderas o emblemas nacionales extranjeros sin permiso expreso, y la infracción puede acarrear multas de hasta 500 dólares singapurenses (unos 389 dólares) o penas de hasta seis meses de cárcel.
Una bandera, un «Free Palestine» y una investigación en marcha
Según recogen medios locales como CNA, varios asistentes al concierto relataron que los miembros de la banda alzaron la bandera mientras coreaban «Free Palestine», consigna que buena parte del público coreó junto a ellos entre aplausos prolongados. La Policía de Singapur confirmó a la agencia AFP que «se han presentado denuncias y las investigaciones están en curso», mientras que la Infocomm Media Development Authority (IMDA), el organismo regulador de medios y espectáculos del país, investiga por separado un posible incumplimiento de las condiciones de la licencia del concierto.
La promotora del concierto, Lushington Entertainment, confirmó al diario The Straits Times que tenía constancia de las denuncias y que «colaborará plenamente con las autoridades competentes». Durante el mismo concierto, la banda comunicó al público que había retirado una canción de su repertorio por motivos de «leyes locales», sin especificar de qué tema se trataba ni si guardaba relación con la investigación posterior. El concierto de Singapur era la única fecha de la banda en el país dentro de su gira actual; su siguiente parada está prevista este sábado en Seúl, Corea del Sur.
No es la primera vez que Singapur pone el foco sobre este tipo de gestos: en 2023, las autoridades del país ya habían advertido a la ciudadanía contra el uso de prendas o emblemas relacionados con el conflicto en Gaza, y también investigaron entonces una marcha no autorizada en apoyo al movimiento Free Palestine. La legislación singapurense sobre banderas extranjeras, en cualquier caso, no distingue entre gestos políticos y decoración: se aplica a cualquier emblema nacional no autorizado, sea cual sea el contexto.
Un activismo que Massive Attack no ha ocultado nunca
Lo ocurrido en Singapur se suma a una larga trayectoria de activismo explícito por parte del dúo británico en apoyo a la causa palestina, que va mucho más allá de gestos puntuales sobre el escenario: sus directos llevan años incorporando pantallas con titulares de prensa y mensajes políticos como parte integral de la puesta en escena, diseñada por el propio Del Naja. El músico fue, de hecho, uno de los más de 200 detenidos en una protesta propalestina en Trafalgar Square (Londres) el pasado abril, en apoyo al colectivo Palestine Action, posteriormente prohibido por las autoridades británicas. La banda calificó abiertamente la ofensiva militar israelí sobre Gaza como un «genocidio» y en 2025 ayudó a impulsar una alianza de músicos y artistas para posicionarse públicamente sobre el conflicto, además de colaborar con la marca de ropa Wear The Peace, cuya recaudación (cerca de 4 millones de dólares) se destinó a víctimas de la guerra.
El pasado mes de junio, Del Naja reveló además que había invitado al activista Arab Barghouti a intervenir durante su actuación principal en el Primavera Sound de Barcelona, un concierto que finalmente se canceló por la tormenta que arruinó la primera noche del festival. Massive Attack también figuró recientemente entre los más de 1.000 artistas que firmaron una carta abierta pidiendo vetar a Israel de Eurovisión 2026, y mantiene un boicot activo a actuar en Israel desde 1991.
De Bristol al trip-hop más influyente de los 90 (y de vuelta a la actualidad)
Formados en Bristol a finales de los 80 dentro del colectivo The Wild Bunch, Massive Attack fueron una de las bandas que definieron el trip-hop como género con discos como Blue Lines (1991), Protection (1994) y, sobre todo, Mezzanine (1998), el álbum que contiene «Teardrop» y que sigue siendo su obra más reconocible. Su mezcla de atmósferas densas, ritmos quebrados y colaboraciones vocales memorables (de Shara Nelson a Horace Andy) los convirtió en referentes globales, un estatus que mantuvieron con 100th Window (2003), Heligoland (2010) y el EP Eutopia (2020). Desde entonces, el dúo formado por Del Naja y Grant Marshall (3D y Daddy G) ha alternado largos silencios discográficos con una presencia pública cada vez más marcada por el activismo político, desde su compromiso histórico con causas medioambientales hasta su posicionamiento actual sobre Gaza.
Ese activismo no es, para la banda, un añadido a su música sino una extensión directa de ella: el pasado mes de abril volvieron a la actualidad con «Boots on the Ground», un single junto a Tom Waits con un mensaje político igual de directo, publicado apenas unos días después de la detención de Del Naja en Londres. Lo ocurrido en Singapur, en ese sentido, no es una anomalía dentro de su trayectoria, sino la continuación lógica de una banda que lleva más de tres décadas utilizando su plataforma para tomar partido, incluso a riesgo de las consecuencias legales que ahora afronta en el sudeste asiático.
¿Creéis que los artistas deben asumir este tipo de riesgos legales por sus convicciones políticas en los escenarios? ¿Qué opináis de las leyes de Singapur sobre la exhibición de banderas extranjeras?
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