Meric Long, conocido por ser la mitad creativa de The Dodos, lanza este viernes 24 de octubre su primer álbum solista bajo su propio nombre: Kablooey. El disco llega vía Polyvinyl y marca un giro fresco y despreocupado en la trayectoria del músico californiano, que ya había explorado caminos en solitario con Barton’s Den (2018), publicado bajo el alias Fan. Esta vez, sin seudónimos ni filtros, Long se presenta tal cual, con un trabajo que nació entre sesiones como ingeniero en el estudio Tiny Telephone de John Vanderslice en Oakland.
El primer adelanto, A Small Act of Defiance, deja claro el tono del álbum: guitarras juguetonas, ritmos ágiles y una producción casera que no teme mostrar sus costuras. Según declaraciones recogidas por Pitchfork, Long buscaba divertirse, dejarse llevar por impulsos casi infantiles, como cuando intentó hacer sonar bien la batería rosa de juguete de su hija. Esa chispa dio origen a un proceso creativo espontáneo, donde las canciones se armaron sin pretensiones, pero con oficio.
Kablooey incluye nueve temas, entre ellos Split Decision, Exit Forward, 1+1 y Slowburn, y estará disponible también en vinilo a partir del 31 de octubre, según Assai Records. Long se suma así a la lista de artistas que, tras años en banda, deciden explorar su voz propia sin perder el pulso creativo.
De Visiter a Grizzly Peak: el viaje sonoro de The Dodos y Meric Long
Antes de lanzarse en solitario, Meric Long construyó junto a Logan Kroeber una de las propuestas más singulares del indie folk estadounidense: The Dodos. Formados en San Francisco en 2005, el dúo se hizo notar con Beware of the Maniacs (2006), pero fue con Visiter (2008) que alcanzaron reconocimiento internacional. Su mezcla de guitarras acústicas frenéticas, percusión tribal y estructuras poco convencionales les valió elogios en medios como NME y The Line of Best Fit, que destacaron su capacidad para reinventar el folk sin perder su esencia melódica.
A lo largo de ocho álbumes, The Dodos han explorado desde el pop barroco hasta el rock psicodélico, pasando por momentos más introspectivos como en Carrier (2013) o más eléctricos como en Certainty Waves (2018). Su último disco, Grizzly Peak (2021), mostró una madurez sonora y lírica, con temas como Sustainer y Sunrise / Sunset que reflejan una mirada más contemplativa. Aunque nunca fueron una banda de grandes hits, su influencia se siente en la escena indie por su enfoque rítmico y su fidelidad a una estética DIY.
Con Kablooey, Long no abandona ese legado, sino que lo transforma. Su experiencia como productor y su curiosidad musical lo llevan a un terreno más lúdico, donde la técnica se pone al servicio del juego. Es un paso lógico para un artista que siempre ha preferido el riesgo a la repetición, y que ahora se atreve a firmar con su propio nombre un disco que, sin duda, amplía su universo creativo.
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