Morrissey ha vuelto a remover los cimientos de su relación con The Smiths, esta vez a través de una vía inesperada: el merchandising. En MPORIUM, su tienda oficial en Reino Unido, el cantante ha empezado a vender camisetas basadas en las portadas de Meat Is Murder (1985) y The Queen Is Dead (1986) en las que el nombre «The Smiths» ha sido sustituido por el suyo propio.
Las mismas portadas, otro nombre
Los diseños reproducen casi al detalle el arte original de ambos discos, incluida la tipografía, pero cambian la firma del grupo por la de Morrissey. La camiseta de The Queen Is Dead se agotó en todas las tallas nada más aparecer; la de Meat Is Murder sigue disponible, con precios de entre 30 y 35 libras. A ellas se suma una tercera prenda dedicada al Salford Lads Club, el local de Manchester donde se tomó en 1985 la fotografía de la banda que terminó ilustrando la contraportada de The Queen Is Dead.
La operación no vino acompañada de ningún anuncio oficial: las prendas aparecieron discretamente en la web, y fueron los propios seguidores quienes las localizaron y las difundieron por redes sociales.
Un año después de intentar vender su parte de la banda
El movimiento llega casi doce meses después de que Morrissey anunciara, en un comunicado titulado A Soul for Sale, su intención de vender todos sus derechos sobre The Smiths: el nombre, las imágenes, las grabaciones, la edición y el merchandising. Entonces alegó estar «quemado» por sus vínculos con Johnny Marr, Mike Joyce y el fallecido Andy Rourke, y aseguró querer vivir desligado de una relación que solo le traía conflicto.
No trascendió que aquella oferta encontrara comprador, y el vacío informativo desde entonces hace que estas nuevas camisetas resulten aún más llamativas: si no puede vender su parte, Morrissey parece decidido a reescribirla a su manera.
La guerra con Johnny Marr sigue abierta
Las camisetas llegan pocos días después de que Morrissey publicara —y después borrara— una extensa carta abierta contra Johnny Marr, a quien acusó de intentar borrar su papel en la historia de la banda a raíz de un próximo documental de la BBC en el que, según denunció, no participa como voz del grupo. El guitarrista, por su parte, ha sostenido en distintas ocasiones que registró la marca «The Smiths» solo después de que Morrissey ignorara sus intentos de protegerla conjuntamente, y que después le transfirió la mitad de la propiedad. Ambos comparten hoy los derechos de la banda, aunque eso no ha impedido un nuevo capítulo de una disputa que ya venía escalando en los últimos meses, con Morrissey denunciando incluso a personas que suplantaban su identidad.
Mientras tanto, Marr sigue centrado en su propia carrera: hace apenas unas semanas anunciaba su nuevo álbum en solitario, «The Age Of Everything», una vía completamente ajena a la trinchera abierta con su antiguo compañero.
Morrissey, entre la nostalgia y la controversia perpetua
El cantante atraviesa un momento de actividad intensa. El año pasado publicó Make-Up Is A Lie, su regreso discográfico tras seis años de silencio, y desde entonces ha alternado anuncios de gira con cancelaciones de última hora que ya forman parte de su leyenda, incluida la de Valencia el pasado marzo.
Precisamente como compensación por aquella cancelación, Morrissey regresa a España este mismo mes con dos citas muy esperadas: el 25 de julio en el Poble Espanyol de Barcelona, dentro del ciclo Barts Festival, y el 29 de julio en el Movistar Arena de Madrid, ambas coorganizadas por Primavera Sound. Dos oportunidades para comprobar en directo si el artista que hoy reescribe las portadas de The Smiths sigue teniendo la misma capacidad de generar devoción (y polémica) sobre un escenario.
Todo ello dibuja a un artista que, cuatro décadas después de The Queen Is Dead, sigue disputándose con su pasado el relato de quién fue realmente el alma de The Smiths. Estas camisetas son solo el último episodio (y probablemente no el último) de una batalla que ya no se libra solo en los tribunales, sino también en el armario de sus seguidores — y, esta vez, con la gira española llamando a la puerta.
¿Te parece un gesto legítimo de reivindicación artística o una jugada más en su pulso con Johnny Marr? ¿Comprarías una de estas camisetas? Cuéntanoslo en los comentarios o en nuestras redes sociales.
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