Kavinsky, el productor y DJ francés que convirtió una fantasía ochentera de conductores muertos y sintetizadores en uno de los himnos definitivos de la electrónica de los últimos veinte años, ha muerto a los 50 años. El músico, cuyo verdadero nombre era Vincent Belorgey, fue encontrado sin vida en su domicilio de París la noche del martes 28 de julio, según informaron medios franceses como BFMTV y Le Figaro.
La Fiscalía de París ha abierto una investigación para determinar las causas de la muerte, aunque ha precisado que los primeros efectivos no hallaron «elementos sospechosos» en el lugar. Kavinsky es, ante todo, el autor de “Nightcall”, la canción que en 2011 abrió Drive, la película de Nicolas Winding Refn protagonizada por Ryan Gosling, y que en los últimos años ha vivido una segunda vida gracias a versiones, remixes y una nueva grabación junto a Phoenix y Angèle que rompió récords de Shazam en la clausura de los Juegos Olímpicos de París 2024.
Un descubrimiento inquietante y un país que llora a uno de sus talentos más singulares
Según ha reconstruido la prensa francesa, el cuerpo de Kavinsky fue localizado alrededor de las 22:30 horas del martes después de que un vecino, preocupado por no haberlo visto en varios días, alertara a los servicios de emergencia. Le Figaro apunta a un posible ictus como causa probable, y recuerda que el artista había confiado a personas de su entorno que sufría fuertes dolores de cabeza en los días previos a su muerte, aunque este extremo no ha sido confirmado de manera oficial por la Fiscalía, que mantiene la investigación abierta.
Las reacciones no se han hecho esperar. La ministra de Cultura francesa, Catherine Pégard, escribió en redes sociales que «con la repentina marcha de Kavinsky, Francia pierde una de sus voces más singulares». El excargo político Clément Beaune, por su parte, definió a Kavinsky en términos similares, subrayando el alcance generacional de su música desde sus primeros trabajos hasta su etapa más reciente. Decenas de mensajes de artistas y aficionados a la escena electrónica francesa se han sumado desde entonces a las muestras de cariño.
Una agenda repleta de fechas que ya no se cumplirán
La muerte de Kavinsky llega en un momento de actividad intensa para el músico. Estaba previsto que encabezara el cartel del festival Garten on the Beach, cerca de Deauville, el próximo 8 de agosto, junto a Bakermat y Bellaire, y su agenda incluía además compromisos programados en Francia, México y Los Ángeles para los próximos meses.
Esa persistencia en los escenarios resulta especialmente amarga si se tiene en cuenta que Kavinsky llevaba desde 2022 disfrutando de un segundo aire creativo, después de casi una década de silencio discográfico. Su desaparición deja huérfanas unas fechas que sus seguidores esperaban con ilusión y que ahora quedan como recordatorio de un final llegado sin previo aviso.
De actor secundario a mito del synthwave: la historia detrás del personaje
Antes de convertirse en Kavinsky, Vincent Belorgey trabajó durante años como actor y colaborador de su amigo, el cineasta Quentin Dupieux (más conocido como Mr. Oizo), quien lo introdujo en el mundo de la producción musical a mediados de los 2000. Bajo el sello Record Makers, Belorgey publicó los EPs Teddy Boy (2006) y 1986 (2007), y poco después Blazer (2008) a través de Fool’s Gold, ganándose un hueco en la escena del French Touch gracias a giras junto a Daft Punk, Justice, SebastiAn y The Rapture. Fue en 2010 cuando publicó su EP homónimo a su gran éxito, con la colaboración vocal de Lovefoxxx (CSS) y la producción de Guy-Manuel de Homem-Christo (Daft Punk); un año después, la inclusión de “Nightcall” en Drive catapultó a Kavinsky a la fama internacional. En 2013 llegó su álbum de debut, OutRun, que consolidó su universo de coches, neón y nostalgia ochentera; aquel mismo año, el EP Odd Look incluyó un remix con la voz de The Weeknd, todavía entonces un artista emergente, antes de que el silencio se extendiera durante casi una década.
Ese silencio se rompió en 2021 con “Renegade”, su colaboración con Cautious Clay, adelanto de lo que en marzo de 2022 se convertiría en Reborn, su segundo álbum de estudio, coproducido junto a Gaspard Augé (Justice) y Victor le Masne. Aquel regreso confirmó que Kavinsky no era solo el autor de una canción-fenómeno, sino un artista capaz de reinventar su propio mito, algo que quedó definitivamente sellado con su presencia en la clausura de París 2024 y con versiones recientes de su obra, como la que Inhaler firmó de “Nightcall” el año pasado. La noticia de su muerte llega, precisamente, cuando ese legado parecía más vivo que nunca, con una nueva generación de artistas rindiéndole homenaje y un festival de verano esperando su regreso a los escenarios.
¿Cuál es tu recuerdo favorito de Kavinsky: el coche fantasma de “Nightcall” sonando en Drive, su actuación en la clausura de París 2024 o el resurgir de Reborn? Cuéntanoslo en los comentarios o en nuestras redes sociales.
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