«Estaba llorando cuando grabé esas voces; estaba pensando en la propensión de la humanidad a destruir las cosas que amamos»
Nailah Hunter

Pocas veces solemos escuchar el arpa en la música actual como clásico instrumento de cuerda pulsada formado por un marco resonante y una serie de cuerdas tensadas entre las secciones inferior y superior del mismo. Nailah Hunter arpista, cantante y compositora nacida en Manhattan, pero afincada en Los Ángeles, rescata esta misterioso instrumento como medio sónico para indagar diversos orbes melódicos y emocionales de lindeza tenue y fibrosa.
Recordemos que este ancestral instrumento se remonta al Antiguo Egipto y a Grecia, dos civilizaciones pioneras en teorizar la armonización musical y desarrollar técnicas para construir instrumentos cordófonos, es decir, que producen su sonido a través de la vibración de las cuerdas pulsadas por el ser humano.
Tras haber lanzado una serie de singles y dos EP, Spells y Quietude, Lovegaze es el larga duración de estudio de Nailah Hunter. Hija de un pastor de Belice, inició su aventura musical en el marco de la iglesia, lugar donde tocaba la batería, la guitarra y cantaba en el coro. Posteriormente continuó sus estudios musicales en el California Institute of the Arts (CalArts), donde quedó atrapada por el canto y la beldad sónica del arpa. Desde entonces ambos elementos han formado parte de su definitiva identidad musical.
Grabado a través de Fat Possum en una pequeña ciudad costera del Canal de la Mancha inglés, Lovegaze desarrolla un horizonte disonante nebuloso y volátil, donde reverberan mezclas efusivas de resonancias celtas, triphop, new age y ambient jazz, entre otros sonidos estilísticos. La producción del disco ha sido llevada a cabo por Cicely Goulder en Londres.
El álbum, inspirado en las tradiciones artúricas y Las Crónicas de Narnia, nos sumerge en la bruma interior del ser humano bajo un vaporoso prisma de sentimientos, oscuridades y mitos, pero también la huella que deja la Humanidad en el hábitat que nos envuelve. Todo ello se circunda entre múltiples fragancias y diversos espacios externos, cuyas densas nieblas se conjuran como naturalezas eternamente cambiantes. Estamos pues ante un disco idóneo para escuchar mientras el cuerpo y la mente se diluyen en un profundo océano de eternidades atmosféricas.
El sonido cristalino y celestial del arpa es capaz de desnudar, junto a los sintetizadores y demás artilugios electrónicos, esos diez espacios místicos repletos de texturas sonoras, como cuerdas, vientos y sugestivas concordias vocales. Las letras, por su parte, terminan por conjugar éteres enigmáticos, llenos de referencias mitológicas y quimeras etéreas.
Nailah Hunter logra implorar con su arte un cosmos íntimo de ensoñación y de autorreflexión sobre todo aquello que todavía puede dañarnos y a su vez protegernos: el amor, la conexión con los demás y con la naturaleza. Con ello, construye un tapiz onírico y contemplativo donde resuenan ecos de múltiples influencias, invitando al oyente a sumergirse en un viaje de autorreflexión sobre la brevedad de la belleza y la resiliencia del amor, esas pequeñas fisuras oscuras, escondidas entre las relajantes extensiones y la reverberación. Lovegaze es como flotación onírica donde las voces danzan y trepan hacia calinas y espacios cristalinos.
El álbum, por tanto, es narcóticamente cremoso y psicodélico. Evoca búsquedas extrasensoriales atrapadas entre ondas flotantes y soñadoras, es, en definitiva, puro melodrama de atracción hipnótica y mutación vertiginosa. La voz y el arpa levitan y brillan en el cielo como una mágica aurora boreal rodeada de arcángeles y entes de fantasía.
Temas favoritos: Strange Delights, Through the Din, Lovegaze, Bleed

