Gorillaz volvieron a demostrar su tirón como cabezas de cartel en el Roskilde Festival, pero su paso por el escenario Orange el pasado jueves 2 de julio ha dejado una sonada polémica con otra de las bandas paticipantes. Según afirman desde la banda Uncle Acid & The Deadbeats, el grupo liderado por Damon Albarn habría presionado a la organización para cortar a mitad de set lla actuación del grupo de psych rock, que estaba actuabando en el vecino escenario Lagune, alegando que su sonido se colaba en el show principal.
El resultado: un concierto interrumpido, un público indignado que coreó «SHAME ON YOU» y una batalla dialéctica en redes sociales que no ha hecho más que empezar.
¿Qué pasó exactamente en Roskilde?
Uncle Acid & The Deadbeats tenían programada su actuación a las 22:15 en el escenario Lagune, apenas quince minutos después de que Gorillaz arrancara su set en el Orange Scene. Según relatan varios medios especializados, el sonido del grupo psicodélico se filtró hasta el área de Gorillaz, lo que llevó a Albarn a dirigirse al público con un comentario que dejaba entrever su malestar: «¿Es normal que pueda escuchar la otra música con tanta claridad? Podemos parar de tocar y escuchar lo otro, a mí me da igual».
Y entonces, Roskilde decidió cortar el concierto de Uncle Acid tras apenas 25-30 minutos de actuación.
La respuesta de Uncle Acid: «blandengues» y «diva pop»
La banda no se ha quedado callada. A través de Instagram, publicaron un comunicado en el que acusaban directamente a Albarn de forzar la cancelación: «El diva pop Damon Albarn, del acto de dibujos animados Gorillaz, tuvo un ataque de nervios mientras tocábamos», escribieron, añadiendo que fueron los únicos cabezas de cartel del fin de semana incapaces de tocar a la vez que otro artista.
El batería Jon Rice fue todavía más lejos en sus stories personales, calificando a Gorillaz de «blandengues» y señalando una supuesta doble vara de medir: The Cure, cabeza de cartel en una jornada anterior, había convivido sin problema con el sonido de Monolord en el mismo escenario que ahora ocupaba Uncle Acid. Rice también aseguró que su ingeniero de sonido estaba 2 decibelios por debajo del límite permitido por el festival, desmontando así la excusa del volumen excesivo.
La versión de Roskilde: viento y fallos técnicos
La organización del festival ofreció una explicación bien distinta. En un comunicado, atribuyeron la interrupción a «una combinación de condiciones de viento y factores técnicos que afectaron a la producción de sonido», negando que la decisión respondiera a quejas de otro artista. El festival lamentó la situación tanto para el público como para los artistas afectados y anunció ajustes en la programación de los días siguientes para evitar que se repitiera.
Ni Albarn ni el resto de Gorillaz se han pronunciado públicamente sobre las acusaciones hasta el momento.
No es la primera vez: el precedente de Massive Attack en Mad Cool
Este tipo de conflicto sonoro entre escenarios no es nuevo en el circuito de festivales, aunque el caso más recordado en España tuvo un desenlace inverso. En Mad Cool 2018, fueron Massive Attack quienes cancelaron su propio concierto poco antes de subir al escenario The Loop, alegando que el sonido de Franz Ferdinand, que actuaba en otro punto del recinto a la misma hora, les impedía tocar con garantías. A diferencia de Roskilde, allí no hubo ningún tercero perjudicado directamente: fue la propia banda la que optó por no salir, dejando plantado a su público tras hora y media de espera. Curiosamente, Massive Attack ya habían pedido en el Low Festival de 2014 que ningún otro artista tocara mientras ellos estaban en escena.
La diferencia con Roskilde es clara: allí el grupo grande se auto-canceló; aquí ha sido el grupo pequeño el que ha pagado las consecuencias mientras el headliner seguía en el escenario.
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