El mundo de la música electrónica y el pop está de luto. William Orbit, el productor británico que reinventó el sonido de Madonna en “Ray of Light” y llevó la electrónica al britpop de Blur en “13”, ha muerto a los 69 años. Según el comunicado difundido este viernes por su familia y allegados, Orbit, nacido William Wainwright, falleció en su domicilio el pasado 23 de julio. No se ha especificado la causa de la muerte.
La noticia llega apenas unos meses después de que Madonna anunciara “Veronica Electronica”, el álbum de remezclas inéditas de “Ray of Light” en el que ya repasamos el papel de Orbit como coproductor de aquel disco. Ahora ese repaso se lee con otro peso.
El arquitecto de un sonido que no reconocía géneros
William Wainwright nació en 1956 en el este de Londres, hijo de dos maestros de escuela. Dejó el instituto a los dieciséis años y pasó por trabajos precarios mientras tanteaba su vocación musical, hasta que en 1980 formó junto a Laurie Mayer y Grant Gilbert el trío electrónico Torch Song. Fue el germen de una carrera que, sin proponérselo, terminaría por atravesar el pop, el ambient, el trip hop, el dub y hasta la música clásica reinterpretada con sintetizadores. Levantó sus propios Guerilla Studios y, desde ahí, produjo o remezcló a artistas tan dispares como Prince, Peter Gabriel, U2, The Cure, Cocteau Twins, Beth Orton, Britney Spears, Robbie Williams o All Saints, para quienes firmó los números uno “Pure Shores” y “Black Coffee”.
Esa versatilidad, capaz de convertir un estudio de grabación en laboratorio y un remix en una declaración de intenciones, es precisamente lo que la industria musical llora esta semana, después de que su familia confirmara el fallecimiento a través de un comunicado en el que pidieron respeto para la privacidad de sus allegados en este momento.
“Ray of Light” y “13”: la electrónica se cuela en el pop y el britpop
El nombre de Orbit quedó para siempre ligado a “Ray of Light” (1998), el disco con el que Madonna abandonó el pop convencional para abrazar la electrónica, el ambient y el downtempo. Como coproductor junto a Patrick Leonard, ayudó a dar forma a temas como “Frozen” y la propia “Ray of Light”, un trabajo que se llevó tres premios Grammy en 1999, incluido el de mejor álbum pop. Un año después repitió jugada con Blur: en “13” (1999) introdujo texturas electrónicas y experimentales en un britpop que hasta entonces se movía por otros códigos, abriendo una vía que la banda no volvería a cerrar del todo.
Su lista de colaboraciones fuera del pop mayoritario es igual de reveladora de su curiosidad. Remezcló “Batdance” de Prince, trabajó con Seal y con la estrella francesa Étienne Daho, produjo el proyecto escocés One Dove y en 2007 estrenó su primera suite orquestal, interpretada por la Orquesta Filarmónica de la BBC en el Bridgewater Hall de Mánchester. Años más tarde, su firma volvería a aparecer en un homenaje colectivo a Kraftwerk, compartiendo créditos de remezcla con nombres como Hot Chip u Orbital.
El cariño con el que la música despidió a Orbit
El comunicado de la familia resumía así la pérdida: «Estamos profundamente entristecidos por su fallecimiento. Le echaremos mucho de menos, igual que tantas otras personas cuyas vidas tocó a través de su música, su amistad y su bondad». Melanie C, que trabajó con Orbit en su disco de debut en solitario, escribió: «Fue un honor trabajar con este gran hombre». Fatboy Slim, por su parte, lo despidió con estas palabras: «Descansa en paz, amigo. Fuiste un pionero y un caballero. Te debemos una enorme gratitud».
De Strange Cargo a “WFO”: una discografía que nunca dejó de moverse
Más allá de su trabajo como productor, Orbit sostuvo en paralelo una carrera en solitario que arrancó en 1987 con “Strange Cargo”, continuada por “Strange Cargo II” (1990) y “Strange Cargo III” (1993), discos que ya anticipaban su gusto por mezclar electrónica, dub y downtempo sin miedo a las costuras. En el año 2000 publicó “Pieces in a Modern Style”, una relectura electrónica de repertorio clásico que tendría continuación una década después con “Pieces in a Modern Style 2” (2010). Entre medias llegaron “Hello Waveforms” (2006) y “My Oracle Lives Uptown” (2009). Ya en la última década, firmó el EP “Starbeam” (2021) y regresó a sus raíces ambient con “The Painter” (2022), disco en el que contó con Beth Orton. Su último trabajo publicado fue “WFO” (2024). Según información de su propio equipo, Orbit tenía previsto volver a los directos en 2025 con una selección de piezas inéditas.
Es difícil resumir en un solo artículo a alguien que pasó cuatro décadas moviéndose entre el pop de estadio y el estudio más experimental sin perder nunca su firma. Puede que ahí, precisamente, esté la razón por la que tantas generaciones distintas de oyentes lo reconocen como propio.
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