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Nuevos Valores: Julia Amor

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Julia Amor describe su música como una “celebración de la vulnerabilidad”. Esta joven de 21 años de Andorra lleva unos años afincada en Barcelona, lugar en el que ha escrito y compuesto su primer EP no habrá hogar, en el que vuelca en cinco historias sobre amor y miedo sus inseguridades y temores provocados por situaciones violentas en busca de su propio sitio en la escena pop nacional.

Soy escorpio con luna en cáncer”, se presenta Julia que confiesa haber vivido desde muy pequeña pegada a un instrumento en su Andorra natal. “Si no eres youtuber te echan”, bromea al mencionar que a los 16 se fue a vivir a Barcelona para terminar sus estudios. “Con 18 años entré en una escuela de música y empecé a componer y a relacionarme con otros músicos”, recuerda la autora.

Sus primeros contactos con el mundo musical semiprofesional los dio junto a Christian Sánchez, Chri Blau, componente de la banda Soma Vuh y ahora productor de sus temas. “Conocí a Christian en el conservatorio y empezamos a crear juntos. Grabé algunos coros para su banda y él me ayudaba a producir mis canciones”, explica Julia. Desde entonces ha ido explorando hasta llegar al lugar donde se encuentra ahora; es decir, parte del roster de Futuras Licenciadas y con un primer EP editado en casete bajo el brazo.  

Ha sido un viaje de autodescubrimiento. Evoca que no tenía claro cuando entró en la escuela de música qué quería hacer y con qué sonidos se sentía cómoda: “Hacía canciones influenciada por lo que escuchaba en aquel momento, pero sin saber muy bien hacia dónde iba. Nunca terminaba de sentirme a gusto con ellas”. Todo cambió con el inicio del confinamiento en marzo de 2020. “A Christian y a mí nos pilló juntos. Pasamos la cuarentena viendo series, los conciertos del Cuarentena Fest y haciendo canciones”.

En aquel periodo de cierre domiciliario también escucharon otro tipo de sonidos: “Nos sumergimos en el synth pop en castellano tanto ochentero como actual y nos impactó muchísimo”. Cita bandas y solistas como Cariño, Daniel Daniel, Cabiria, Carlota o Casero y, al mismo tiempo, referencias menos contemporáneas como Alaska y Dinarama y Mecano. “Me adentré en la filosofía del DIY y encontré un lugar en el que me sentía muy cómoda y que encajaba en mi forma de percibir el arte y cómo nos relacionamos con él“, precisa. En el confinamiento, Julia también leía poemas y relatos de autoras como Elena Codesque hablaban de sus emociones desde la simplicidad, la cotidianidad y la sinceridad”. Y se enganchó a los dibujos e ilustraciones de artistas como Nono Rueda o Kasentire, “que trabajan exponiendo su vulnerabilidad”. “Me conmovía mucho y empecé a trabajar mis canciones desde esa posición”, añade. Todas estas influencias equilibraron la balanza e hicieron que Julia se sintiera segura de sus propias creaciones: “Conecté con las canciones y empecé a plantearme compartirlas”.

Así surgió la idea de lanzar su propio proyecto en solitario y su primer trabajo, publicado en febrero de 2021 y grabado casi al completo con un teclado midi. “En todos los temas hablo de procesos por los que estaba, y estoy, pasando en ese momento y que han sido importantes, a veces difíciles, y otros muy bonitos para mí”, comenta sobre el papel autobiográfico de su primera colección de piezas, que viene subtitulada como “5 historias sobre amor y miedo”. En ellas, Julia habla de la inseguridad y el temor que ha sentido en sus propias carnes en relaciones y situaciones “de abuso y violencia de género”, pero también de factores externos de la sociedad como “la idea de amor que nos meten en la cabeza o la poca gestión emocional que tenemos”.  

En términos generales, el modelo de relación que hemos aprendido como normativo me parece de todo menos sano, pero hemos crecido creyendo que era el único, y claro, ahora reaprender es complicado”, explica Julia.

Por eso, no habrá hogar se ha convertido en un aprendizaje para Julia, de descubrir lo que es y lo que no es un hogar para ella. “He aprendido a vivir el amor desde otro lugar y a decir que no a los sitios que no son seguros y en los que no quiero estar”, suma la vocalista.

En sus canciones habla de las “secuelas” que generan las situaciones y el entorno violento que han hecho que no se sienta en paz en ningún sitio. Arropada por sintes, loops de batería y guitarras lo-fi, coloridas y luminosas, Julia se adentra en rincones oscuros. En ese extraño lugar fantasea con acabar con los “escenarios de violencia en los que los abusadores viven con total impunidad”; te quiero tanto que quiero llorar es una canción de lágrima fácil en la que acepta “la tristeza, el miedo o la culpa como sentimientos igual de válidos y necesarios”; el final suena más futurista y habla de cómo la noche se ha convertido en un lugar en el que vivir “siempre desde una posición de vigilancia”; la dreamy cuando tu voz se enrojece trata “las emociones que a veces nos alejan de lo que queremos”; y en las cosas que morirán encuentra por fin su refugio y la confianza necesaria con un mensaje muy nihilista.

Quiero romper con la idea de que sensibilidad es igual a fragilidad porque creo que es todo lo contrario“, remarca Julia. Para ello ha pasado por un proceso de creación de autodescubrimiento y de aprender a valorar sus creaciones: “Me di cuenta de que muchas de las cosas que me generaban rechazo era porque me daba vergüenza sentirme de ese modo y de ahí nacía el malestar”.

Julia ahora solo piensa en llevar su “vulnerabilidad” a sus conciertos. “Mi próximo objetivo es hacer más canciones y evolucionar y aprender con ellas, y si nos lo permite la vida en pandemia, disfrutar y bailar sin miedo en los directos más pronto que tarde“, concluye.

Julia Amor finaliza la entrevista recomendando talento emergente de Barcelona y alrededores como Bonitx, Yudi Saint X o Amanda Álvaro. Y cita sus tres álbumes favoritos: It’s Okay, de Maro; Lo que aletea en nuestras cabezas, de Robe; y Live at Funkhaus, de Alice Phoebe Lou.


A continuación, puedes escuchar una lista de temas recomendados por Julia Amor, desde Alice Phoebe Lou hasta Pau Vallvé, pasando por ABBA o Sandro:

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