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Nuevos Valores: PAT INN PAZ

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Con 14 años, el donostiarra Luis Ortega descubrió la electrónica a través de su hermano mayor y desde entonces ha hecho del sonido su forma de vida. “Me puso una sesión de Bataplan (local de ocio nocturno de la capital gipuzkoana) y la escuché muchísimo”, recuerda el DJ y productor. Se compró poco después una mesa de mezclas Hercules con los 50 euros que tenía ahorrados y comenzó a pinchar.

A los 16 Luis ya era DJ residente de otra sala de Donostia, la desaparecida La Rotonda, donde estuvo tres años tras montar una productora junto a su hermano. Después empezó a producir con uno de los productores y DJs de Bataplan: “Él me introdujo en la parte de producción”. Llegó un momento que quiso profesionalizar todo aquello que estaba empezando a crear y lo compaginó con los estudios enfocados al sonido.

Primero hizo un grado superior de sonido en Pamplona y después se fue a Madrid, donde reside actualmente, a estudiar en la ECAM (Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de Madrid). Allí le entraron las ganas de crear algo con lo que se identificara personalmente: “Estaba rodeado de gente con un nivel cultural increíble, con gustos similares a los míos”.

Empecé a descubrir mucha música”, evoca con entusiasmo Luis. En especial, se topó con la electrocumbia y cita a Nicola Cruz, Rodrigo Gallardo o Chancha Via Circuito como artistas a los que empezó a prestar atención. Aquel año, 2017, también asitió al Bilbao BBK Live, donde Nicola Cruz pinchaba en el escenario recién estrenado Basoa. “Ahí me volvieron a entrar las ganas de crear y hacer sentir algo diferente a la gente”, rememora.

Aquel instante se podría vincular con el inicio del proyecto PAT INN PAZ, que cuenta con una parte cinematográfica y otra musical. “Quería fusionar todo lo que me gusta en un proyecto personal”, explica Luis. Sin embargo, en sus comienzos no tenía claro qué es lo que quería conseguir. Empezó produciendo electrocumbia y llevando clásicos del folclore vasco como Kalakan o el Txoriak Txori de Mikel Laboa a la electrónica: “Llegó un momento en que no lo sentía muy propio”.

Su primera pinchada antes de que llegara a las plataformas su primer LP, Hay Flores En Los Volcanes (Autoeditado, 2020), fue de electrocumbia en la fiesta Mosul Mosul, que llevan unos amigos suyos en la Sala Siroco. Allí también estrenó el trabajo en formato DJ set. “Necesitaba un nombre artístico y quería que fuera algo internacional”, recuerda Luis, que asegura que el nombre del proyecto salió de casualidad en una clase de historia del cine: “Estábamos dando western. En un momento dado salieron los nombres de Sam Peckinpah y Pat Garrett –el primero dirigió la película Pat Garrett y Billy El Niño-. De Peckinpah saqué la sonoridad, de Garrett el Pat. Me faltaba la última parte del nombre y un amigo me dijo ‘ponte paz’ y dije ‘pues por qué no‘”.

Y así, de la electrocumbia, el western y otra de sus influencias musicales, los sonidos nórdicos y ambientales de referentes como Rival Consoles, Kiasmos, Nils Frahm o Max Cooper, nació PAT INN PAZ, proyecto que ha acabado gestando este 2020 un disco de electrónica orgánica, hecho para sesiones de directo más teatrales que discotequeras. Es un trabajo muy sentimental y melódico, de accesible escucha para oídos no habituados a entrar en trance con la electrónica más cañera o a saborear los ambientes sonoros menos machacones. Entre esas dos vertientes converge gratamente este debut abierto a interpretación del joven productor guipuzcoano.

Luis destaca del trabajo la “evolución” que se puede palpar al escuchar el álbum del tirón y que, según él, refleja su propia vida, desde su nacimiento hasta hoy. “Buscaba una lógica con el orden de los temas”, indica y añade que no quería volverse loco en el desarrollo del disco: “Quería que tuviera estructuras simples, con pocos elementos y desarrollos característicos. Que las canciones tuvieran identidad y mucho sentimiento”.

Hacerlo no le resultó sencillo, ya que aparte de su proyecto musical, Luis también hace sonido para publicidad y cine: “Tengo librerías propias enormes de sonido ambiente”. Produjo el trabajo desde casa, mezclando esas bibliotecas ambientales y la música que iba desarrollando con Logic y un teclado MIDI –Luis dio de pequeño clases de piano en un conservatorio-. “Quería contar sensaciones e historias tanto con música como con ambientes”, insiste Luis.

Pero el resultado no fue solo musical y, además de con sonidos, Luis quería contar estas historias con imágenes. Su entorno cinéfilo ayudó a gestar los cuatro vídeos que acompañan los cuatro temas principales del LP, Livre, Alondra, Hay Flores en los Volcanes y Senda. “Ha sido un trabajo conjunto“, agradece Luis el apoyo de sus colaboradores, en especial del director Ignacio Pinela: “La clavó tanto con el vídeo de Hay Flores que le dio nombre al disco“.

El 14 de mayo Luis iba a presentar el álbum en la sala Maravillas. Iba a ser su primer Live. La situación sanitaria complicó todo y ahora está a la espera para poder presentarlo en directo. “No tengo prisa por tocar. Para mí lo más importante es que la gente me conozca por mis canciones y lo único que me interesa es seguir haciendo música de la que me sienta orgulloso“, resta importancia Luis.

No en vano, a día de hoy Luis vive de lo que genera mediante su trabajo como diseñador de sonido para cine y publicidad, esperando algún día poder vivir de PAT INN PAZ e incluso haciendo convivir ambas actividades. En concreto, está creando una empresa junto a otras dos personas, componentes del grupo Somos La Herencia. “Pusimos música a un corto que se estrenó en Gran Vía y estamos negociando ponerle banda sonora a una película documental“, me cita como ejemplos en la entrevista que hicimos vía virtual el mes de mayo. Aun así, tiene claro que seguirá sacando música. “Si soy constante acabará llegando al público. Esto es una carrera de fondo“.

Luis Ortega finaliza recomendando de Madrid tanto la música de sus compañeros Somos La Herencia, como la de Olivier Arson y su proyecto Territoire, “de lo mejor de España“. También cita el neobakala de VVV (Trippin’you) y el techno de Didacte. Asimismo, nos deja sus tres discos favoritos: Yearing For The Infinite de Max Cooper, Cosmos de Murcof y Empty de Nils Frahm.


A continuación, puedes escuchar diez temas recomendados por PAT INN PAZ, desde Somos La Herencia hasta Ninos du Brasil pasando por TIm Hecker o Arca: