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Nuevos Valores: Sandra Monfort

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Abrirse camino en un mundo “repleto de competitividades” no ha sido sencillo para Sandra Monfort. Natural de Pedreguer (Alicante), estudió música desde los 6 años en conservatorios, sometida a una presión que no la dejaba avanzar creativamente. Todo cambió cuando terminó su formación en guitarra clásica y contemporánea. Fue el momento en el que comenzó a liberarse como artista, hasta que este mes de marzo ha dado por finalizada esa carrera de fondo con la publicación de su debut en solitario, Niño Reptil Ángel.

Cuando acabé mis estudios en la ESMUC me fui de Barcelona y me aislé en una casa de campo de mi pueblo”, recuerda Sandra. En Pedreguer comenzó a disfrutar de la música como no lo había hecho antes y a desarrollarse creativamente: “Empecé a leer poesía y a estudiar como una loca cosas que no había podido hasta entonces, como la rumba catalana, por ejemplo. Me impulsó hacia nuevos horizontes y me liberó artísticamente. Comencé a escribir y componer sin juzgar lo que hacía”.

Antes de publicar su primer álbum, Sandra Monfort ha pasado varios años en la carretera como guitarrista y cantante de bandas como Xaluq o Marala y ha colaborado puntualmente con diversos proyectos que incluyen grupos musicales como La Raíz o Zoo y artistas como la bailarina Sol Picó. “Vivo estresada todo el rato”, confiesa Sandra, que dice haberse sentido en ocasionas más mercenaria que música. “También hay proyectos como Marala que me hacen volver a sentirme ‘artista’. Son dos mujeres que me inspiran y a las que admiro profundamente”, añade sobre este trío que compone junto a Selma Bruna y Clara Fiol.

Ahora presenta al mundo su primer trabajo como solista, que recoge unas canciones que llevan gestándose tres años: “Mi intención primeriza era solo recoger mis temas en un disco para que mis padres lo pusieran en el coche”. Sin embargo, reconoce sentirse muy a gusto con el resultado final de Niño Reptil Ángel, un álbum autoral con influencias tradicionales y vanguardistas y que gustará a seguidores del primer disco de María Arnal i Marcel Bagés.

No en vano, en Niño Reptil Ángel también se mezclan literatura, música y canto para evolucionar el pop actual con la vista puesta en el pasado. Una declaración de intenciones que bebe del folklore nacional y de producciones más actuales. “Me dicen que sueno a raíz y a electrónica, a poesía y a vanguardia”, comenta Sandra intentando no caer en etiquetas para definir su música.

Aunque el folklore y la electrónica parezcan dos mundos completamente diferentes, pienso que tienen lazos que se unen fuertemente”, explica Sandra, cuyo propósito con este material es transmitir cualquier cosa (pena, rabia, dolor…): “Con que haya hecho sentir algo ya estaré satisfecha. Que mi música saque de cada uno lo que necesita expresar en ese momento sería un logro para mí”.

Para conseguir este resultado, Sandra escuchó durante el proceso de composición muchos archivos de cantos tradicionales de la península: «Me interesan especialmente por su espontaneidad y su arraigo a una verdad más humana y menos artificial. Una realidad más humilde, cercana, vasta e incluso violenta«. También ha leído poesía de autores castellanos (Lorca, Machado o Miguel Hernández) y valencianos (Vicent Andrés Estellés, Maria Mercé Marçal o Isabel García Canet): «Es una literatura que evoca la naturaleza y mi sonido también se viste de esos campos llenos de almendros«.

Así, con la única ayuda de su guitarra, un boli y una libreta, Sandra ha compuesto este notable repertorio que habla de historias inventadas y sentimientos personales: «Intento ser poética y al mismo tiempo expresar algo que me afecte o que pienso que afecta al mundo de manera colectiva o individual«. Uno de los relatos imaginativos que aparecen en el disco es el que lo titula, la leyenda de una figura que nace deforme, malformada y acaba convirtiéndose en ángel: «Es como un ser mitológico. Desde los cielos nos protege, llora y llena los pozos y los ríos de agua para que podamos beber«.

Además, para Sandra la deformidad de esta figura simboliza nuestro «yo» más vulnerable: «Todo humano tiene un niño reptil ángel dentro: cuando me miro al espejo y me veo fea, cuando digo algo y me siento ridícula… Detectarlo, cuidarlo y abrazarlo me ha hecho sentirme más tranquila y libre, aunque aún no lo tengo, ni lo tendré nunca, domado del todo«.

Por otro lado, en las fases de producción y grabación de Niño Reptil Ángel Sandra Monfort se ha visto más arropada y acompañada gracias a la participación de músicos como Crnds (guitarra eléctrica, armonio, sintetizadores, mandolina) o Cibran Seixo (violín, birimbao, sintes, percusiones) en los estudios Lindisfarne. Su compañera en Marala Selma Bruna, que canta en Ramo Verde, y los músicos Xavi Lozano y Xose Lois Romero también aparecen en los créditos. “Enseñar tus temas a los demás es un arañazo interno tremendo. Un ejercicio de desnudarse que te hace sentir vulnerable”, confiesa Sandra que ha tenido que aprender a ceder en la creación: “Cuando te dicen que algo no funciona, te araña aún más. He tenido que aprender a dejar que otros metan mano en mi creación y confiar en que la alzarán y la harán crecer”.

En este sentido, valora que la ha ayudado mucho el haber colaborado con tantas bandas previamente: “Entender las sinergias que se crean entre músicos y creadores y como convivir con ellas es una de las cosas que más me ha facilitado el camino. He bebido mucho de la gente con quien he tocado, he aprendido a que el escenario sea un lugar cómodo y gustoso, a pisarlos fuerte y segura, a que no son solo terreno de hombres, los podemos habitar las mujeres y podemos alzar nuestra voz en ellos”.

Su principal próximo reto con el proyecto es precisamente ese, armar un directo «bien potente«. “Nos encontramos en un momento delicado y vulnerable y mi música apela a ese tipo de emociones. Confío en que pueda ser caricia para alguien en estos tiempos inciertos”, concluye.

Sandra Monfort finaliza la entrevista recomendando como talento emergente a Carles Caselles. También nos cita sus tres álbumes favoritos: Pink Moon, de Nick Drake; Bon Iver, de Bon Iver; y An ancient observer, de Tigran Hamasyan.


A continuación, puedes escuchar una lista de diez temas recomendados por Sandra Monfort, desde Sevdaliza hasta Vox, pasando por Turya o Thom Yorke:

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