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Nuevos Valores: Selbor

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Afincado en Londres desde hace 15 años, el compositor, cantante y productor andaluz Selbor ha publicado este mes de agosto su primer EP en solitario, Smile To The Camera. En esta primera aventura como solista, combina electrónica y synth pop con toques de otras influencias como el flamenco o el pop-rock independiente. Con el trabajo recién lanzado charlamos con él sobre su experiencia previa y sus planes de futuro en esta situación incierta.

En primer lugar, Selbor recuerda el momento que le hizo adentrarse en la música. Cuando tenía 14 años su padre le dio a escoger entre la ortodoncia o la guitarra: “Los dos salimos ganando, ya que entonces encontré mi pasión para hacer canciones y comprender lo que no entendía de mi realidad en Úbeda”. Desde entonces tuvo varios grupos que le ayudaron a desarrollar su estilo, explica, y consiguió una plaza en el Institute of Contemporary Music and Performance de Londres mientras se lo costeaba trabajando en la capital británica: “Aquello me ayudó a perfeccionar mi conocimiento de música y producción”.

Cuando terminó su etapa en el último grupo que integró, Selbor se dio cuenta de que era el momento de comenzar su carrera en solitario: “Tenía que escuchar mi voz interior y no dejarme guiar por otros, lo cual siempre afectaba al producto final, del que no estaba satisfecho”. Esa insatisfacción ahora la ve menor trabajando por su cuenta: “Me gusta colaborar con músicos y recibir feedback, pero ahora que tengo responsabilidad completa de mi trabajo me siento más realizado”.

Selbor define su música como “uplifting melancholic”, una especie de buen rollo melancólico. “La melancolía es muy dual en el límite de lo positivo y lo negativo y disfruto explorando ese límite tanto en mi música como en mis letras”, reflexiona. Al mismo tiempo, espera que el oyente conecte con la energía de sus creaciones: “Creo en la universalidad de la música tanto en el tiempo como en el espacio. Espero poner banda sonora a la vida de mis oyentes”.

Para ello, Selbor toma como punto de partida “sonidos y melodías” que están en su cabeza y explora posibilidades de mezcla “con una paleta de sonidos específica, para no perderme en las posibilidades”. “También soy DJ y eso me ayuda a perfeccionar la mezcla de estilos en mis sesiones y trasladarlo a mi música”, añade.

Esta facilidad para la producción y la mezcla se aprecia en su imaginativo primer EP, que parte del house y la música ambient como hilo conductor de su narrativa musical. El sonido, eso sí, no peca de sintético y bebe de mucha musicalidad: arreglos de guitarra en el tema homónimo o el bajo discoquetequero y los coros poliédricos en The Cat’s Eye.

Este trabajo es una invitación a mi mundo”, comenta, y destaca el lujo de haber trabajado con el productor Shuta Shinoda, quien ha mezclado el EP en los Hackney Road Studios y ha trabajado con artistas como Hot Chip, Anna Meredith o Jehnny Beth, a los que Selbor admira. La banda de Alexis Taylor, Joe Goddard y compañía es de hecho una referencia muy cercana al sonido del trabajo.

En el desarrollo del EP, Selbor contó principalmente con un sinte Juno106 y una caja de ritmos Roland TR8S: “Los uso en casi todas mis canciones”. Para la canción homónima y que abre el EP, por ejemplo, Selbor quería explorar “la idea del momento en que tienes que sonreír forzosamente a la cámara porque te lo piden”. “Tenía la melodía en bucle en mi cabeza”, recuerda.

A Selbor también le fascina imaginar la vida de otras personas y llevar ese mundo a sus canciones: “Quién son, a dónde van, qué sienten, sus sueños y frustraciones…”. Pone el ejemplo de Everybody’s Life, canción inspirada por un taxista que conoció una noche de vuelta a casa. Selbor se pone en su piel cantando en primera persona al ritmo de unos teclados muy al estilo del último álbum de Tame Impala.

Por otro lado, la pandemia también ha afectado a Selbor, aunque dice que de forma “positiva” en su caso. “Me he entregado a mi música y he terminado mi primer álbum, que saldrá en 2021”, confirma. “En el Reino Unido no fueron tan estrictos y se podía salir a hacer ejercicio todos los días. En mi caso, salía con la bici recorriendo el centro de Londres completamente vacío y escuchando las demos que grababa ese mismo día. Ha sido un proceso muy catártico y edificante, de mirar hacia adentro y priorizar lo que te mueve”.

En cuanto al momento de la música en directo, Selbor se moja: “Tenemos que reinventar el modelo y considerar otros espacios más inusuales para tocar en directo, que añadan una nueva dimensión a la experiencia”. “Para muchos, entre los que me incluyo, es un reto muy grande tener que crear esa magia del concierto delante de un ordenador por streaming”, añade sobre la propagación de los directos virtuales como alternativa.

A pesar de haber frenado la preparación de su propuesta de live por la pandemia, Selbor cuenta con un plan para cuando todo vuelva a ser como antes: “Quiero generar una experiencia portátil e immersiva utilizando nuevas tecnologías de proyección que por fin están al alcance, aunque tenemos un presupuesto mínimo”.

Ambicioso con su primer proyecto como solista y con un álbum a la vista en el horizonte, Selbor espera llegar a suficientes personas como para “poder dejar el trabajo que paga las facturas”. Para ello, sus siguientes pasos serán mezclar los temas del debut en largo que publicará en 2021 y preparar el directo, “para empezar a tocar en cuanto pueda”.

Selbor termina esta entrevista citando sus tres álbumes favoritos: Heaven or Las Vegas de Cocteau Twins; The Campfire Headbase de Boards of Canada; y El Mal Querer de Rosalía.


A continuación, puedes escuchar diez temas recomendados por Selbor, desde Purity Ring hasta C. Tangana, pasando por Dan Deacon o Austra: