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Santi Campos – Áprie / Canción a Canción

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La música ayuda a cerrar heridas, a intentar que cicatricen, igual que cumple su cometido cuando permite que su autor se reconcilie consigo mismo. Las canciones son el principal trasmisor de emociones, igual que saldan cuentas pendientes o sirven de terapia para quien las crea o las hace suyas. Santi Campos ha utilizado su oficio para materializar algo que invadió su cabeza y su corazón cuando tuvo que despedir a su padre. Ese fue el origen de Áprie, su nuevo y sobrecogedor álbum, y a partir de eso dio forma a un trabajo que habla de duelo, de recuerdos y de diferentes maneras de amar, un disco que es una despedida pero que pretende ser un homenaje alejado de la tristeza y la tragedia.

Áprie es una de las colecciones de canciones más sinceras y emotivas que hemos escuchado en mucho tiempo. Fiel a su manera de entender la música, pero con un tono mucho más susurrado e intimista, Santi Campos ha trazado un retrato de su padre plagado de recuerdos, de amor, de empatía. El resultado es un proceso vital de acompañamiento y comprensión a su figura, y la liberación final en forma de tributo a la figura de su progenitor, con sus luces y sombras, sus imperfecciones y particularidades. Él mismo nos lo cuenta recorriendo cada uno de los temas que dan forma a este trabajo tan personal.

Bienvenido a CrazyMinds. Lo primero, preséntate y preséntanos tu nuevo disco.

El 20 de agosto de 2023 mi padre me mandó su último mensaje de WhatsApp. El mensaje solo contenía una palabra, Áprie, como respuesta a una pregunta doméstica que yo le había hecho el día anterior y que ahora no tiene importancia.

Debido a su dificultad para escribir, no intenté buscar el sentido de esa palabra. Por esa época él, como resultado de una enfermedad llamada afasia primaria progresiva, ya llevaba unos años moviéndose con mucha dificultad, había perdido la capacidad de hablar y le costaba comer. Se comunicaba escribiendo en el móvil, con un dedo y mucha paciencia, palabras y frases cortas, casi solo relacionadas con el día a día: comida, dolor o alguna pequeña gestión. A partir de ese día, la degeneración se aceleró, hasta que el 11 de enero de 2025, ya extremadamente frágil, decidió morirse.

No fue un momento doloroso, más bien una liberación, porque hacía tiempo que él ya no estaba. En el tanatorio, y tiempo después cuando esparcimos sus cenizas, celebramos entre risas su vida. No hubo dolor, pero sí mucha emoción.

De manera paralela a ese proceso, me dio por escribir lo que estaba sucediendo, describiendo lo que significaba para mí el ver cómo mi padre se había ido desvaneciendo hasta apagarse, y también algunas reflexiones sobre mi relación con él y recuerdos dispersos.

Meses después me di cuenta de que esos textos eran canciones, me percaté de que había hecho un disco, un tributo y también un ajuste de cuentas con un padre temperamental, voluntarioso e imperfecto. También descubrí que él ya meses antes me había propuesto el título del disco: Áprie.

Áprie es un lugar que solo es real en mi mente, pero que está lleno de sitios que sí que existen o existieron, en una infancia vivida en los 70 en una pequeña y provinciana capital castellana. Áprie también habla de aprender a ser hijo, de valorar la dificultad de ser padre no habiéndolo sido, de la enfermedad, del silencio y del derecho a poder decidir en qué momento queremos morir.

¿Desde cuándo y cómo podemos escucharlo?

El 19 de junio de 2026 estará en formato físico, CD y LP, en Rock Indiana y Hanky Panky, que son los sellos que se han asociado para editarlo, ademas de en Bandcamp. En el resto de plataformas estará disponible a partir de septiembre.

¿Dónde y con quién lo has grabado?

Lo he grabado en dos pequeños espacios, como tenía que ser, dos estudios caseros. En el mío, al que llamo La Alegría, he grabado las baterías, interpretadas por Guillem Jovaní y todos los instrumentos que he tocado yo (muchas guitarras, bajo, teclas, percusiones y voces); el otro homestudio es el de JJ Extremera, productor del disco, se llama Petit Momo y ahí se han grabado algunos bajos interpretados por Juan Carlos Luque y todo lo que ha tocado JJ: guitarras, teclados, percusiones. Él también lo ha mezclado maravillosamente bien. Del master se ha encargado Adam Selzer, en Type Foundry Redords (Portland, Oregon).

Si tuvieras que definir el disco, su significado, su sonido, sus influencias… ¿Cómo lo harías?

En contra de lo que pueda parecer, Áprie no es un disco triste, está más próximo a ser una celebración, una disculpa, un perdón y, por momentos, una reivindicación. En lo musical, es un disco de pop con mucho aire, susurrado, íntimo y contemporáneo, en el que juega un papel fundamental la producción de JJ.

¿Influencias? JJ y yo hemos hablado mucho durante el proceso de Ferran Palau (y casi cualquier producción de Jordi Matas), Andy Shauf, Jeff Tweedy, Matthew E. White, Sufjan Stevens, Elliott Smith… Todos esos artistas tienen en común que no tienen que gritar para emocionar, eso es lo que hemos intentado.

Venga, comparte con nosotros alguna gran anécdota graciosa, surrealista o incluso perdida del periodo de grabación

Ha sido un proceso muy confortable, casi daba miedo lo de acuerdo que estábamos JJ y yo en todos los pasos del proceso, así que no te puedo comentar nada loco ni surrealista.

Tal vez, la cosa más especial fue cuando vino Guillem y grabó las baterías como máximo en dos tomas. Fue mágico, todo encajaba como un guante. A nivel personal, el único reto ha sido no levantar la voz… Suelo cantar a mucho más volumen de lo que he hecho en este disco y, al no haber nadie en la misma habitación mientras estaba cantando, me costaba tener una perspectiva y a veces me daba la sensación de que me podía estar pasando por el otro lado, pero no.

¿Qué planes tienes para presentarlo en directo? ¿Fechas y/o festivales que ya tengas confirmados?

La idea el presentarlo después de verano, en formato quinteto: JJ y yo a las guitarras y voces, Guillem y Luque a la batería y el bajo y Elmo Extremera (hijo de JJ) a los teclados. Tenemos algunas fechas confirmadas ya:

11/09 Barcelona (Heliogábal)
05/11 Madrid (Funhouse)
10/12 Castelló (Teatre del Raval)
11/12 Sant Joan d’Alacant (Euterpe)

Excepto en Castelló, en el resto de ciudades compartiré cartel con JJ Extremera y su banda (de la que formo parte), presentando su disco Plors i Violes.

Nos gustaría que nos contases todo sobre cada una de las canciones del disco: el significado, la inspiración, si hay alguna historia detrás, lo que sientes al tocarla en directo.

1. El rey desnudo

La letra es un poema que escribí junto a la cama del hospital la noche que murió mi padre, pocas horas antes de que ocurriera. Como he dicho antes, no fue una noche triste, aunque evidentemente el corazón se me salía del pecho. Dentro de toda esa intensidad, no me dejaba de llamar la atención que alguien tan pudoroso como él estuviera todo el rato evitando que las enfermeras le taparan el cuerpo. Había algo a la vez muy frágil y muy poderoso en su actitud. Supongo que me puse a escribir para no pensar demasiado.

2. Amor destartalado

Es una descripción de mi padre y el tipo de amor que nos dio a sus cinco hijos, aunque seguramente fue un padre muy distinto para cada uno de nosotros.

A pesar de que él y yo éramos polos opuestos en cuestiones sociales y políticas, creo que sentía un profundo amor por sus hijos, amor que a veces no sabía cómo demostrar. Habiendo sido un niño maltratado, se empeñaba torpemente en darnos el amor que él no recibió.

3. Áprie

Una tarde de mayo, mi madre, mis hermanos, nuestras parejas y mis sobrinas fuimos a un pantano, que en este disco recibe el nombre de “Áprie”, a esparcir sus cenizas. Justo en el lugar donde, en mi infancia, él pescaba truchas que nos parecían gigantes, y que luego devorábamos agradecidos. Justo en el lugar, también, donde un niño de diez años prometió a su padre que le construiría una casa cuando fuera mayor, promesa que, debido a la precariedad y el olvido, nunca cumplió. Fue una tarde preciosa, aquella de mayo. La foto de la contraportada y el interior del disco está tomada por mi hermano Acho justo después de la pequeña ceremonia.

4. Actores secundarios

Hay otro tema que sobrevuela este disco, y es cómo las crisis -personales, familiares o más generales- hacen que tomes decisiones importantes para afrontar el resto de tu vida de otra manera. Puede ser un fallecimiento, una ruptura, una crisis personal o una pandemia.

En esta canción hay dos despedidas, por un lado el adiós a una ciudad, Barcelona, de la que escapé tras la pandemia, por otro lado la despedida a mi padre. Mientras, transitan por la canción personajes secundarios que viven como si la muerte no fuera un hecho insalvable.

5. Los aviones de Panamarenko

Panamarenko es un escultor belga, en el año 2002 fui al Pabellón de Cristal del Retiro a ver una exposición suya. Su obra, aviones y dirigibles enormes, pero que no volaban, de hecho el objetivo final es que fueran incapaces de volar.

Contemplar todo ese esfuerzo gigante y aparentemente inútil me llevó, veintitantos años después, a reflexionar sobre todas esas canciones que nacen con mucha entrega pero que al final solo son importantes para el que las hace. Y al final, todo eso a su vez me llevó, de una forma muy rara pero natural, a la noche de la primera canción del disco, al silencio con el que me comunicaba con mi padre en ese momento, mucho más elocuente y sincero que todas las cosas que nos dijimos y las que no.

6. Gigantes melancólicos

Parte de una frase de Carlos Ann: el baloncesto es un juego para gigantes deprimidos. Es la canción menos evidente del disco, pero es un viaje desde esa infancia en Áprie hasta la actualidad. Del gigante melancólico que hacía fotos con palabras, al adulto casi funcional que se toma la vida con mucha más ligereza.

7. Andar descalzo

Volvemos al tema del que hablaba en “Actores secundarios”. No es difícil, al ir por la vida, caer en la tentación de sentirte desvalido ante cualquier circunstancia adversa. Hasta que llega un problema más grave, una pandemia, una enfermedad… Ese tipo de crisis a veces ayudan a algunos a dar perspectiva a las cosas y, como decía en el párrafo anterior, a tomarse la vida con mucha más ligereza.

8. El hijo

Es la canción más diferente del disco, incluso está escrita desde una perspectiva distinta, la del hijo adolescente y rebelde que le hace la vida imposible a sus padres. También transcurre en Áprie, pero ya no es aquel mundo infantil. Me gusta, pero tengo la sensación de que es un poco un pez fuera del agua dentro del disco.

9. Lo imposible

La idea inicial partía de la sensación que siempre he tenido de que la verdadera vocación de mi padre, su verdadero deseo, había sido solo ese: ser nuestro padre. No ser amigo de alguien o tener un oficio o ser hijo o hacer algún deporte o tocar algún instrumento, incluso ser marido. Solo ser padre. Ni siquiera ser padre: ser nuestro padre. La pregunta era: ¿nunca tuvo la tentación de ser otro? Me parece imposible que no haya sido así.

Ese era el hilo del que tirar, pero luego la canción tomó su propio camino, describiendo cosas imposibles, improbables o mágicas, y no sé muy bien de qué habla, aunque me dice muchas cosas y me emociona.

[Os dejamos con este vídeo que el propio Santi ha tenido el detalle de grabar para nosotros interpretando la canción].

10. Mi deseo

Deseo poder escoger cuándo y cómo morir, y que la ley me proteja de esos tarados que creen que su dios prohíbe que yo sea la autoridad última sobre mi propia vida.

Finalmente, un deseo. ¿Qué esperas conseguir o que te traiga este nuevo disco? ¡Mucha suerte!

Me gustaría que, si estás leyendo esto, te tomes media hora y lo escuches de principio a fin. Hay mucho amor ahí dentro.

Escucha «Áprie» de Santi Campos a continuación:

Javier Decimavilla
Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.