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Discografía de Oasis: de «Definitely Maybe» al final inevitable, disco a disco

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Siete álbumes de estudio en catorce años. Cien millones de discos vendidos. Una ruptura en directo en el backstage del Festival de Rock en Seine de París en 2009 que todo el mundo estaba temiendo desde un tiempo antes. La discografía de Oasis no es una colección ordenada de lanzamientos sino el documento de una banda que llegó al mundo sabiendo exactamente a lo que quería sonar, lo consiguió en tiempo récord y después pasó el resto de su existencia intentando repetir lo irrepetible. Esta guía recorre cada álbum con criterio: qué tienen de imprescindible, qué “sobra” y qué lugar ocupa cada álbum en el arco completo de una carrera tan brillante como desigual.

«Definitely Maybe» (1994): el año en que todo cambió de golpe

Fecha de publicación: 29 de agosto de 1994. Sello: Creation Records. Productor: Owen Morris, Mark Coyle y David Batchelor.

El disco debut de Oasis no fue el resultado de una inspiración limpia ni de unas sesiones tranquilas en el estudio. Se grabó dos veces completo antes de que el resultado convenciera a alguien, y el héroe menos valorado de la historia es Owen Morris, el ingeniero que tomó las cintas del segundo intento y las convirtió en algo que sonaba como una patada en la puerta de la música británica. Lo que llegó a las tiendas el 29 de agosto de 1994 fue el álbum debut con más ventas en la historia del Reino Unido hasta esa fecha, y es también, todavía hoy, el disco que mejor captura lo que Oasis tenía que decir antes de que el dinero y la fama se pusieran a decirlo por ellos.

La urgencia es su rasgo definitorio. «Rock ‘n’ Roll Star», «Cigarettes & Alcohol», «Live Forever», «Supersonic»: cuatro canciones que en cualquier otro álbum serían los cuatro mejores temas de la carrera de una banda, y aquí conviven en el mismo disco. Noel Gallagher como compositor de canciones de tres minutos perfectas no volvería a estar en este estado otra vez. El britpop encontró aquí su himno generacional no por accidente sino porque el álbum codificó algo que millones de personas jóvenes en el Reino Unido querían escuchar: que el optimismo sin complejos era posible, que era legítimo querer ser una estrella del rock y que el grunge americano no tenía el monopolio de lo que era relevante. Es el único disco de Oasis con los cinco miembros originales al completo, incluido el batería Tony McCarroll, despedido durante las sesiones del siguiente. La casa donde grabaron parte del disco llegó a ponerse a la venta, dato que dice algo sobre el tipo de leyenda que construyeron.

Canciones imprescindibles: «Live Forever», «Cigarettes & Alcohol», «Rock ‘n’ Roll Star», «Supersonic», «Slide Away» y «Columbia».

«(What’s the Story) Morning Glory?» (1995): el disco que los hizo enormes y casi los destruyó

Fecha de publicación: 2 de octubre de 1995. Sello: Creation Records. Productor: Owen Morris y Noel Gallagher.

El segundo álbum de Oasis recibió críticas tibias en el momento de su publicación. Los mismos periodistas que habían coronado Definitely Maybe como el debut del siglo señalaron las letras banales, los arreglos de cuerda grandilocuentes y la sensación de que la banda había cambiado de objetivo: ya no hacían canciones para los suyos, sino para todos. Tenían razón en el diagnóstico y se equivocaban en la conclusión. Morning Glory no es un disco peor que Definitely Maybe; es un disco distinto, que juega en otra liga y que terminó vendiendo más de veintidós millones de copias en todo el mundo porque las canciones eran tan buenas que no había forma de resistirse a ellas.

«Wonderwall» cambió las reglas de la balada británica de los noventa. «Don’t Look Back in Anger» es probablemente la canción más perfecta que Noel Gallagher escribió en toda su carrera. «Champagne Supernova» cierra el disco con una épica que en manos de cualquier otra banda habría sonado ridícula y en las suyas suena como un tema imprescindible. El álbum vendió 345.000 copias en su primera semana en el Reino Unido y pasó diez semanas en el número uno. Propulsó a Oasis de ser una banda de culto de indie a ser el grupo más importante del país en cuestión de meses. El batería Alan White, que sustituía a McCarroll, debutó aquí. En 2025 se celebraron los 30 años del disco con una reedición de lujo que confirmó que la nostalgia por este álbum en particular no tiene intención de apagarse.

Canciones imprescindibles: «Don’t Look Back in Anger», «Wonderwall», «Champagne Supernova», «Some Might Say» y «Roll With It».

«Be Here Now» (1997): la sobredosis de todo

Fecha de publicación: 21 de agosto de 1997. Sello: Creation Records. Productor: Owen Morris y Noel Gallagher.

Para empezar, se vendieron más de 696.000 copias en la primera semana en el Reino Unido. Los críticos que habían recibido copias previas del disco habían firmado contratos de confidencialidad que les prohibían comentarlo ni siquiera con sus parejas en casa. Las reseñas iniciales fueron unánimemente entusiastas. Dos meses después, la opinión al respecto había cambiado por completo.

Be Here Now es el documento sonoro de lo que le pasa a una banda con un cheque en blanco, acceso ilimitado al estudio y cantidades industriales de diversas drogas. Las canciones son largas sin necesidad (escucha los 9:20 minutos de «All Around the World» si tienes dudas), los arreglos de guitarra se apilan hasta enterrar cualquier melodía y la producción suena, según el propio Noel, como un disco mezclado a base de cocaína. Lo que hace que el álbum sea fascinante como fenómeno cultural, más que como música, es la velocidad con que la narrativa colectiva lo convirtió en símbolo del fin del britpop: la propia Q Magazine, que le había dado la puntuación máxima en 1997, concluyó años después que el disco había matado el movimiento y abierto paso a una era más ambiciosa y menos grandilocuente. La ironía es que ese mismo año llegaron OK Computer de Radiohead, el álbum homónimo de Blur y This Is Hardcore de Pulp: Oasis estaba haciendo más de lo mismo mientras sus contemporáneos reinventaban el mapa.

Hay momentos rescatables: “Don’t Go Away” y “Stand by Me” son dos baladas realmente bonitas, emotivas y bien construidas, que en cualquier otro contexto habrían brillado mucho más. Y “My Big Mouth” tiene la energía directa que el resto del disco echa de menos. En realidad, Be Here Now es mejor de lo que la crítica de la época quiso admitir, pero también es cierto que aguantar la comparación con Definitely Maybe y (What’s the Story) Morning Glory? era una tarea imposible.

Aun así, el veredicto honesto es el del propio Gallagher: no era la obra de alguien inspirado. “D’You Know What I Mean?”, pese a su arranque imponente y su ambición casi marcial, se pierde en un mar de guitarras duplicadas y una producción tan hinchada que diluye cualquier idea. Incluso “Stand by Me”, sólida y emocional, acaba atrapada en ese mismo muro de sonido, demasiado denso para dejar respirar a canciones que, en esencia, tenían un potencial enorme. El problema no eran las composiciones, sino la necesidad de sonar “colosal” a cualquier precio.

Canciones imprescindibles: «Don’t Go Away», «Stand By Me», «D’You Know What I Mean?» y «My Big Mouth».

«Standing on the Shoulder of Giants» (2000): la resaca y el experimento

Fecha de publicación: 28 de febrero de 2000. Sello: Big Brother Recordings. Productor: Mark Stent y Noel Gallagher.

Oasis llegaron al cuarto álbum sin Bonehead ni Guigsy, los dos miembros fundadores que habían abandonado la banda durante la gira de Be Here Now. Grabado en Francia como intento de reset, el disco es el más experimental de su catálogo, con sitar, mellotron y guitarras al revés que apuntan hacia los Beatles psicodélicos más que hacia el britpop de tres acordes. «Gas Panic!» es genuinamente inquietante y «Fuckin’ in the Bushes» se convertiría en la apertura habitual de sus conciertos durante años. El problema es que el conjunto no termina de cuajar: Noel admitió después que no estaba inspirado y que necesitaba compartir el peso compositivo con otros. El primer paso hacia la solución correcta.

Aun así, el álbum cumple una función clave: marca el momento en que Oasis deja atrás la resaca del britpop y empieza a reconstruirse. No es un gran disco, pero sí el puente necesario hacia una etapa más estable, con una banda renovada y un Noel dispuesto —por fin— a no cargar con todo él solo.

Canciones imprescindibles: «Gas Panic!», «Fuckin’ in the Bushes», «Go Let It Out» y «Who Feels Love?»

«Heathen Chemistry» (2002): el reparto que empezaba a funcionar

Fecha de publicación: 1 de julio de 2002. Sello: Big Brother Recordings. Productor: Oasis (bajo el liderazgo de Noel Gallagher).

La incorporación de Gem Archer y Andy Bell como guitarristas, y la decisión de dejar que los demás miembros aportasen canciones propias, transformó la dinámica de la banda. Heathen Chemistry es el primer disco de Oasis en años que suena a grupo que se divierte tocando juntos. Las contribuciones de Liam (especialmente “Songbird») funcionan mejor de lo esperado, y Noel entregó «Stop Crying Your Heart Out», una de sus composiciones más honestas hasta la fecha. No alcanza la urgencia de los dos primeros discos, pero tampoco lo intenta: es un álbum de banda en el sentido más literal, con todo lo bueno y lo mediocre que eso implica.

Un trabajo imperfecto pero sincero, que devolvió cierta estabilidad creativa y permitió a Oasis reencontrarse consigo mismos después de años de inercia.

Canciones imprescindibles: «Stop Crying Your Heart Out», «Little by Little», «Songbird» y «The Hindu Times»

«Don’t Believe the Truth» (2005): el último gran disco

Fecha de publicación: 30 de mayo de 2005. Sello: Big Brother Recordings. Productor: Noel Gallagher y Dave Sardy.

Si la discografía de Oasis tiene una sorpresa en la segunda mitad, es esta: el sexto álbum es el mejor que publicaron después de Morning Glory, y posiblemente el más infravalorado de toda su carrera. Noel recuperó la chispa compositiva perdida desde 1995 con canciones como «Lyla» y «The Importance of Being Idle», que sonaba tan desenfadada que costaba creer que venía de la misma banda que había hecho Be Here Now. Liam aportó «Love Like a Bomb» (con Gem Archer) y «Guess God Thinks I’m Abel» con una convicción que no se le había visto en mucho tiempo. Incluso uno de los mejores temas, «Turn Up The Sun», tiene la firma de Gem Archer. De hecho, es el disco de Oasis en que la democracia interna del grupo funcionó de verdad. Merecía más atención de la que recibió en su momento.

Canciones imprescindibles: «Lyla», «The Importance of Being Idle», «Let There Be Love», «Turn Up The Sun».

«Dig Out Your Soul» (2008): el canto del cisne

Fecha de publicación: 6 de octubre de 2008. Sello: Big Brother Recordings. Productor: Dave Sardy.

El último álbum de Oasis es el más psicodélico y el más denso de su catálogo. El sonido de guitarra ampliado hasta el drone, los arreglos más oscuros, el tempo más lento: todo apuntaba a una banda que quería ir a algún sitio nuevo. No llegaron. Aproximadamente un año después de la publicación, en agosto de 2009 en el backstage del Festival de Rock en Sena, Noel se fue y la banda terminó. Dig Out Your Soul quedó como testamento involuntario, un disco que no encajaba del todo con lo que habían sido ni con lo que podrían haber llegado a ser. «Falling Down» sigue siendo una de las canciones más hermosas que firmaron.

El resto del álbum, con sus grooves hipnóticos y su imaginería casi mística, suena a un grupo que intuía una posible reinvención pero que ya no tenía tiempo para completarla. Hay momentos en los que parece que Oasis está a punto de descubrir una nueva identidad —más pesada, más expansiva, más libre de su propio mito—, pero la historia se interrumpe justo cuando empezaba a ponerse interesante.

Canciones imprescindibles: «Falling Down», «Shock of the Lightning», «I’m Outta Time».

Por dónde empezar con la discografía de Oasis según lo que ya escuchas

La discografía de Oasis no es difícil de abordar, pero el punto de entrada cambia según lo que se busca.

Si nunca has escuchado a Oasis: Obviamente, empieza por Definitely Maybe. Es el más urgente, el más directo y el que mejor explica por qué la banda ha llegado a ser una de las más importantes de la historia.

Si volviste a ellos por la gira de reunión: Morning Glory tiene todas las canciones que reconociste en los conciertos. Después, vuelve a Definitely Maybe para entender de dónde venían.

Si ya conoces los dos primeros y quieres explorar más: Ve directamente a Don’t Believe the Truth. Es donde la banda volvió a sonar como una versión mejorada de sí misma en lugar de como una sombra de lo que fue.

Si te interesa entender la caída y el exceso del britpop: Be Here Now es el documento clave. Un disco desmesurado, inflado y fascinante a su manera, mejor de lo que dijo la crítica en 1997, pero incapaz de sostener la comparación con los dos anteriores. No es imprescindible, pero sí explica por qué Oasis tuvo que reinventarse.

Si te interesa el lado más experimental: Dig Out Your Soul, y en cierta medida, Standing on the Shoulder of Giants, son los más alejados del sonido clásico, y los más interesantes para quien ya conoce el resto.

Oasis: La banda que llegó sabiendo lo que quería

Oasis se formaron en Mánchester en 1991. El cantante Liam Gallagher, el guitarrista rítmico Paul «Bonehead» Arthurs, el bajista Paul «Guigsy» McGuigan y el batería Tony McCarroll eran el núcleo original hasta que Liam invitó a su hermano mayor Noel Gallagher a unirse como guitarra solista y compositor principal. Firmaron con Creation Records en 1993. En agosto de 1994 publicaron Definitely Maybe y se convirtieron en el grupo más importante de Gran Bretaña en el espacio de un año. Entre 1994 y 2008, Oasis acumularon veintidós sencillos consecutivos en el top 10 del Reino Unido y fueron nombrados por el Guinness World Records como el acto más exitoso del país entre 1995 y 2005. La gira de reunión de 2025 cerró con un mensaje de pausa y reflexión que dejó abierta la pregunta de qué viene después.

La historia de Oasis es la historia de un punto de partida irrepetible. Noel Gallagher llegó al primer álbum con un catálogo de canciones acumulado durante años de espera, una voz en el micrófono que era la de su hermano y nada que perder. Esa combinación no se reproduce. Lo que la discografía demuestra, sin embargo, es que incluso cuando la magia del principio se fue diluyendo hubo momentos de auténtica recuperación: Don’t Believe the Truth en 2005 lo confirma. Y que la reunión, con todo lo que generó, cerró el círculo de una forma que muy pocas bandas consiguen: volviendo a ser relevantes no por nostalgia sino porque las canciones seguían funcionando exactamente igual.


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