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Míticas bandas de los 70: May Blitz, la tormenta infravalorada del rock underground

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La locura creativa de los 70

Bastan unos segundos de fricción entre la aguja y el vinilo para entender que el viaje en el tiempo existe, especialmente si ese surco nos devuelve a los años 70, coronados como el epicentro de la mayor revolución experimental de la música moderna. Tras el colapso del idealismo hippie de los 60, la nueva generación de músicos canalizó la desilusión política, la llegada de tecnología de vanguardia y una feroz libertad artística en una explosión de sonidos completamente inéditos. La experimentación técnica en el estudio y la audacia de los artistas convirtieron a los años 70 en un laboratorio sonoro irrepetible que cambió la cultura popular para siempre.

El «Big Bang» de un laboratorio sonoro

Sin embargo, detrás del brillo de los estadios llenos y los discos de oro que marcaron la época, existió otra revolución igual de fascinante pero condenada a la sombra: la de las bandas infravaloradas del underground. Fueron proyectos malditos, adelantados a su tiempo, que llevaron la experimentación al límite absoluto sin importarles las radiofórmulas ni el éxito comercial.

El ejemplo perfecto de esta tormenta silenciosa fue May Blitz, un espectacular y subestimado power trio británico-canadiense que, entre 1969 y 1971, demostró que la verdadera locura creativa de los 70 también se escondía en los surcos menos vendidos de las tiendas de vinilos. Su propuesta no solo definió el espíritu de una era, sino que incluso, a día de hoy, el valor de su legado sigue pareciendo inestimable y por ende merecedor de una justicia histórica urgente.

May Blitz, la banda que maravilló mi adolescencia

Es evidente que May Blitz nunca fue un grupo convencional. Concebido originalmente en 1969 por el guitarrista canadiense Jamie Black, el proyecto estuvo a punto de morir antes de nacer, ya que los músicos Terry Poole y Keith Baker abandonaron el barco de forma prematura atraídos por otras ofertas (Baker terminaría grabando el mítico Salisbury con Uriah Heep).

Lejos de rendirse, Black rearmó la formación con su compatriota Reid Hudson al bajo y reclutó a un titán de las baquetas: Tony Newman, un baterista con un currículum envidiable ya que venía de destrozar los parches con Jeff Beck Group. Años más tarde prestaría su talento a David Bowie y a T. Rex.

La música de May Blitz combinaba la crudeza directa de Cream y The Jimi Hendrix Experience junto a pasajes experimentales y progresivos. Destacaba especialmente por sus drásticos contrastes dinámicos, transitando con facilidad desde las atmósferas psicodélicas calmadas y densas a riffs de guitarra aplastantes y ruidosos; todo ello impulsado por la potente y técnica batería de Newman.

Aunque a May Blitz se le etiqueta hoy como rock psicodélico o proto-metal, su verdadera audacia radica en haber inventado, de forma involuntaria, los cimientos del Stoner Rock moderno y el Doom

El denso juego de dinámicas entre calma y distorsión aplastante que se escucha en sus discos fue el mapa genético que, décadas más tarde, bandas como Kyuss, Monster Magnet o Sleep utilizaron para redefinir el rock pesado contemporáneo

Dos discos de oro puro

La discografía de May Blitz se reduce a dos álbumes de estudio muy buscados hoy en día por los coleccionistas de vinilos, a saber, May Blitz (1970) y The 2nd of May (1971). El primero fue su debut homónimo, un trabajo excelente que incluía composiciones extensas llenas de jams instrumentales, cuyo tema más famoso, fue el llamado Smoking the Day Away, un corte de blues psicodélico de 8 minutos  de duración. El segundo incorporó elementos de folk, funk, jazz y space rock, destacando temas destacados como For Mad Men Only. Se sabe que en 2012 se editó, de manera póstuma, un tercer disco en directo llamado Live in Essen 1970, grabado originalmente durante sus giras europeas.

¿Por qué May Blitz?

El nombre de por sí tiene un trasfondo muy interesante. Es el típico juego de palabras británicas: May (mayo) que representa la primavera, la calma, la suavidad, la naturaleza y la luz, y Blitz (bombardeo, ataque relámpago), palabra de origen alemán famosa en el Reino Unido por los intensos bombardeos aéreos de la Segunda Guerra Mundial, y que simbolizba la violencia, el ruido, la destrucción y la fuerza destructiva. Al fusionar ambos conceptos, la banda logró generar un estilo propio, logrando cruzar la tranquilidad psicodélica del mes de mayo con la explosión eléctrica de los riffs de guitarra y la batería pesada.

Como curiosidad extra,cabe señalar que el diseñador de Vertigo Records, Tony Benyon, personificó ese estilo mujer a través de la imagen caricaturesca de una figura fenenina a la que bautizó como la señorita «May Blitz». ¡Una contradicción perfecta para un trío que tocaba con una fuerza demoledora. La portada del segundo álbum es completamente distinta. Presenta una estética de cómic de ciencia ficción y space-rock, mostrando la señorita May Blitz junto a un grupo de astronautas, paisajes alienígenas y monstruos espaciales.

La triste disolución de May Blitz

A pesar de poseer un innegable virtuosismo y del apoyo de su discográfica, May Blitz no logró captar la atención del gran público masivo. Al margen de sus giras masivas por universidades británicas y de compartir cartel asiduamente con Black Sabbath (con quienes guardaban una excelente relación), el mercado estaba saturado de power trios inspirados en Cream. May Blitz carecía además de un sencillo comercial apto para la radio. Su propuesta era demasiado cruda, ruidosa y progresiva para el oyente casual de la época, y las pobres ventas obligaron, a su pesar, que la discográfica cancelara su contrato a finales de 1971.

Este hecho provocó la separación definitiva de la banda. Los miembros canadienses regresaron a su país y Tony Newman continuó con su prolífica carrera como músico de sesión en el Reino Unido. Muchos críticos e historiadores musicales coniseran que May Blitz tenía un nivel técnico y una química especial que estaba muy por encima de la media de las bandas de la época. Su desaparición prematura nos privó de ver hacia dónde se habría expandido su sonido.

La disolución de May Blitz destapa una realidad agridulce de la época: mientras los miembros canadienses (Black y Hudson) se diluyeron en el anonimato al regresar a su país, el baterista Tony Newman prosperó mimetizándose en las visiones de otros genios como Bowie o Marc Bolan

Esto demuestra que en los 70, la química irrepetible de una banda era el eslabón más frágil de la industria, obligando al virtuoso a elegir entre la lealtad artística o la supervivencia profesional

El uso radical de las dinámicas (El factor sorpresa)

Cuando se analiza a fondo el estilo musical de May Blitz, se descubren tres pilares clave que los hacían únicos. Primero, May Blitz basaba su estilo en los contrastes extremos. Podían iniciar una canción de manera acústica, dar paso a un corte seco y terminar con un riff de guitarra ensordecedor y aplastante. Eran maestros de la tensión rítmica; sabían cuándo sonar sutiles y cuándo golpear con fuerza al oyente.

El segundo pilar consistía en crear líneas de bajo independientes, muy distorsionadas, con un groove pesado que a veces rozaba el funk y el space rock. Esto permitía que, siendo solo tres músicos, sonaran como una pared de sonido impenetrable.

Ytercero, el uso de las guitarras. El fundador, James Black, no buscaba pulcritud. Su estilo de guitarra combinaba el blues más crudo con una fuerte experimentación psicodélica. Utilizaba muchísimo los efectos de eco (delay), reverberación y fuzz para crear atmósferas espaciales y densas, especialmente en sus largas secciones instrumentales improvisadas (jams). Además, su voz tenía un tono melancólico y arrastrado que encajaba perfecto con esa vibra oscura y misteriosa.

Un legado diamantino

Musicalmente fueron un puente perfecto en medio del oceano psicodélicoá de finales de los 60 (estilo Jimi Hendrix) y el heavy metal primitivo y progresivo de los 70. No hacían canciones estructuradas para la radio; hacían viajes musicales. Es por ello que forma parte del mítico catálogo Vertigo Swirl (1969–1971) y es considerado como el Santo Grial de los coleccionistas de vinilo. Lamentablemente muchas bandas parecidas a May Blitz grabaron obras maestras y desaparecieron en la total oscuridad debido a su sonido denso y anticomercial.

Si en esa época la falta de un sencillo radial sepultó comercialmente a May Blitz, en contrapòsiciòn el internet del siglo XXI ha hecho justicia poética. Las plataformas de streaming y los canales de coleccionistas en YouTube han rescatado sus dos únicos discos del olvido absoluto, logrando que un trío que no llenaba los universitarios de Londres, sea hoy venerado por melómanos de todo el planeta. Si buscas ese mismo ADN puedes sumirte en la era dorada de Vertigo donde descubrirás bandas como Warhorse, Clear Blue Sky, Patto, Lucifer’s Friend, y Gravy Train entre muchas otras. Tienes asegurado un sorpresivo viaje al pasado.

Escucha aquí May Blitz

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonchhttps://crazyminds.es/author/carlos-flaque/
Periodista. Fotógrafo. Diseñador gráfico. Muchos años al pie del cañón. Ahora toca recuperar el pulso y volver a lo esencial. La música siempre ha sido el eje. No como ruido de fondo, sino como lenguaje, refugio y forma de entender el mundo. Está en todo lo que hago. Me interesa escribir sobre bandas que se salen del guion, que cuestionan lo establecido y abren grietas en lo convencional, ya sea desde el sonido, el concepto o la actitud. Propuestas que no buscan encajar, sino expandir. En Crazyminds, mi papel es claro: dar visibilidad a ese universo «underground» donde laten algunas de las ideas más honestas y estimulantes de la música actual. Hay mucho ahí fuera esperando ser descubierto. Así que vamos a ello. Porque sin transgresión no hay cambio. Y sin cambio, la música deja de tener sentido.