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Salas de conciertos y COVID-19: La Fábrica de Chocolate (Vigo)

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Las salas de conciertos, como sector, viven uno de los momentos más complicados de su historia. La pandemia del COVID-19 y las sucesivas medidas para controlarla, incluyendo confinamientos, reducciones de aforo e incluso interrupción total de la actividad de las mismas, han dejado muy tocado a un sector que ya de por sí sufría una maltrecha salud.

En CrazyMinds, queremos dar voz a los responsables de algunas de las salas más emblemáticas repartidas por nuestra geografía, para que así nos puedan contar cómo están viviendo estos momentos y cuáles son sus planes de futuro.

Para ello, arrancamos hoy hablando con Quique de La Fábrica de Chocolate en Vigo, socio y responsable del funcionamiento diario de la sala, así como incondicional del indie y Dj ocasional en la actualidad.

¿Cómo resumirías, a alguien que nunca haya estado, la historia de la sala y el ambiente que se vivía allí normalmente antes de la pandemia?

Sala de conciertos y discoteca de música indie. Si tienes que buscar qué es “Sonido Manchester” en Google, igual esta no es tu sala. Si vienen Hot Chip a pinchar no subas a pedir canciones. Ya ha pasado.

¿Cuál es la situación actual de la sala con la limitaciones derivadas de la pandemia?

Cerrada por decreto de la Xunta de Galicia desde el 14 de agosto. Prohibida cualquier actividad (aunque el bar de la puerta de al lado esté abierto 14 horas al día…)

¿Qué medidas habéis implementado para garantizar la seguridad de todo aquel que vaya a vuestra sala?

Registro de clientes a través de un QR que registra entradas, salidas, horas y días y las asocia a su teléfono (base de datos que se elimina cada 28 días), itinerarios separados de entrada y salida, puntos de desinfección, mesas y sillas en el interior y suelo marcado con todas las indicaciones.

¿Cuál es el futuro de la sala si la solución no cambia pronto? ¿Cuánto tiempo podéis aguantar en esta situación actual?

La sala se verá obligada a cerrar y a despedir a sus 9 empleados si no se toman medidas directas o se establece una normativa de alquileres que claramente paralice los alquileres a salas que por decreto hayan tenido que interrumpir su actividad. Hasta abril, tenemos la seguridad de aguantar a cambio de tirar de ahorros de los accionistas y pedir dinero prestado a nuestras familias. Es triste pero será así.

¿Cuándo fue y cómo recuerdas el último concierto que programasteis antes de la pandemia?

Fue el 7 de Marzo con Antilopez. Volveríamos ahora mismo a ese día. Concierto alegre y con buen sabor de boca.

¿Y el primero tras los meses de confinamiento?

El primero y último fue el 11 de julio, de Cora Velasco, una compositora de Pontevedra que acudió solícita a nuestra llamada para reprogramar conciertos que teníamos pendientes y aunque fue con unas restricciones de público muy exigentes, mereció la pena.

Desde la experiencia de las salas, y la perspectiva que da tu trayectoria, ¿qué les dirías a las autoridades para convencerles para que ayuden a vuestro sector y sean conscientes de la importancia del tejido de salas?

Toda la industria musical mueve mucho dinero y mucho presupuesto en las concejalías de fiestas y es imposible generar nuevos artistas si no hay donde tocar, interpretar y poner en marcha proyectos musicales. Las salas son el primer peldaño que una banda o solista tiene que subir en su carrera y estamos vaciando los carteles de las fiestas, conciertos y festivales de dentro de 10 años.

Por otra parte, en el resto de países de la zona Euro están protegiendo al máximo a sus salas, así que en diez años solo habrá bandas y artistas extranjeros que realmente puedan alcanzar un nivel profesional. Hay que separar el concepto de salas de conciertos en España del pub o discoteca. Aunque ocurran en el mismo espacio, un concierto es una actividad cultural a proteger y promover de forma decidida desde las instituciones.

¿Cómo crees que va a cambiar el panorama? ¿Volverán los conciertos tal y como los conocemos o tendemos a otras fórmulas como los conciertos en streaming de pago? Esta fórmula, ¿es sostenible para las salas?

El streaming ha llegado para quedarse pero está claro que no es el boom que se pensaba. Un grupo puede vender un streaming dos o tres veces al año, no más. A partir de ahí debemos comparar la caja que hace una banda dando 30 conciertos por toda España en invierno presentando un nuevo trabajo en comparación con dos streamings.

Por otra parte, hay un problema de sobresaturación en el que poca gente ha pensado. ¿Qué va a ver la gente? ¿Un concierto de chavales de 18 años presentando su primer álbum en el bar de su primo emitiendo por facebook a una cámara o la presentación del nuevo disco de Love of Lesbian con 6 cámaras y una realización exquisita? Porque ocurrirán los dos a la misma hora y al mismo precio: en internet a 5€ por conexión. Con todo el respeto para los dos grupos, si se hacen presencialmente no tienen competencia mutua, pero si todo el planeta hace streamings los viernes y sábados, que se preparen las bandas noveles porque nadie va a pagar por ver su emisión.

¿Qué opinas de iniciativas que se están barajando como pedir una PCR negativa en las 48-72 horas anteriores de un concierto para que puedas hacer efectiva la entrada?

¿Sobresaturar los servicios sanitarios por ir a un concierto? ¿Hacerle el negocio a los laboratorios privados? ¿Hacer una selección natural clasista para asistir a conciertos? Es un error muy grave pensar que nuestra actividad puede exigir algo así. Destinemos más recursos a la investigación universitaria en centros públicos y más recursos a la sanidad. Se ha demostrado además que una prueba negativa 72 horas antes de un evento no garantiza que en el momento del concierto no estés contagiando a todos.

Hablemos un poco de la historia de la sala. ¿Nos recuerdas cuál fue el primer concierto que allí se programó, quién y cuándo?

Fue el 25 de junio de 2005 con el batería de los Stray Cats, Slim Jim Phantom Trío. Lo telonearon los High Sierras y fue un éxito rotundo.

¿Y algunos conciertos míticos? ¿Esos que se han marcado con fuego en la memoria y la historia de la sala?

Muchos. Jay Jay Johansson, Hot Chip, Micah P. Hinson, Russian Red, Vetusta Morla, Marky Ramone, Posies, Novedades Carmiña, Triangulo de Amor Bizarro, Eladio y los Seres Queridos…

¿Alguna anécdota inolvidable, o incluso prohibida, que nos puedas contar y que ejemplifique lo que es trabajar y casi vivir en una sala de conciertos?

El dúo Tony Lomba & Elio dos Santos toca todas las navidades en la sala y no se puede confesar lo que ha pasado en esos conciertos. Desde desnudez y perversión a lenguaje explícito sin miramientos. Lleno garantizado cada año. Otro concierto solo para creyentes fue el de A Place To Bury Strangers pero por motivos distintos. Solo fieles y amigos que entienden nuestro estilo musical. Dos referentes imposibles de casar que son posibles en nuestra sala.

¿Un artista o banda que no haya tocado allí y a quien te encantaría programar si pudieses?

Radiohead. No, en serio, claramente Dead Can Dance.

Finalmente, para acabar. Una predicción, o casi un deseo. ¿Cómo crees que estaréis o cómo desearíais estar dentro de un año?

En un año estaremos de cañas. Probablemente. Casi seguro. Pago yo. Y en un año estaremos de concierto, con medidas sanitarias y de control de aforo pero programando y probablemente con esta pesadilla más cerca del final.