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Swans, la catarsis apocalíptica del sonido

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«La música cuenta con la propiedad de transportarnos a un estado de autoinmolación, que es un buen lugar en el que habitar (…) Por ello, es responsabilidad de cualquiera que componga música crear algo experimentalmente impactante»

Michael Gira

La reflexión de Michael Gira nos conduce a referenciar la «música experimental» como aquella que trasciende más allá de los modelos de la convencionalidad y de lo comercial, y se atreve a sumergirse en los abismos de la experimentación. John Cage (1912/1992) fue precisamente uno de los primeros compositores en utilizar el término y uno de los principales innovadores de la misma. Para lograrlo, utilizó técnicas de indeterminación a fin de generar sonidos desconocidos hasta la fecha. Es por ello, que la «música experimental» es aquella que busca innovar y romper los moldes establecidos a fin de crear nuevas formas de ver el arte de la música.

Partiendo de esta premisa, es importante saber que existen formaciones musicales cuyo rampante sonido consigue electrocutar cualquier metabolismo vivo, hasta tal punto de llevarlo a los límites de su propia resistencia. Este proceso sónico es el trance que genera Swans (Cisnes) cuando penetra en tus oídos y desata toda su furia apocalíptica en tu cabeza. Michael Gira es el máximo responsable de esta vorágine.

Swans es una formación norteamericana activa desde 1982 hasta la actualidad pero ha permanecido en silencio durabte algun periodo. Como núcleo sónico es capaz de hundirte en el fondo del abismo y luego hacerte renacer hasta alcanzar el estado más puro y extremo. Por tanto, no estamos ante un sonido de fácil digestión, ni nada aconsejable para aquellos navegantes acostumbrados a endulzarse la vida con músicas del mainstream. 41 años quebrado cabezas, lo atestiguan. Swans es único.

«No puedo seguir haciendo música que destruya la realidad. Ni puedes seguir utilizando los mismos métodos continuamente sin caer en la desidia. No tiene sentido continuar por el mismo camino. Hay que innovar»

Michael Gira

Illustration: Basset Bobbe

Eso justifica el hecho de que, a lo largo de la extensa carrera de la banda, existan distintos conceptos musicales de Swans. Su gran cantidad de seguidores y las aclamadas críticas de sus álbumes, la convierten en una formación de culto, ideal para especialistas del buceo anímico y para todos aquellos que se enfilan por las fronteras cercanas al frenesí y a la locura.

Pero hay más. Swans son conocidos por la intensa brutalidad sónica que explosionan, y también por sus letras misantrópicas, sobre todo en sus primeras publicaciones: Filth (1983) y Cop (1984). Ambos son trabajos muy duros, cáusticos, crudos y salvajes, abrasadores para el oyente y una inmensa opresión metálica que te aniquila por completo. Posteriormente, con la incorporación de Jarboe (solista activa desde 1985 hasta 1998), la banda tomó un rumbo hacia una inflexión más oscura y angelical. Voces junto a una intensa desolación se gestionan bajo ritmos eléctricos y pinceladas de rock gótico, neo folk y post punk. Discos como Greed (1986) y Holy Money (1986), Children of God (1987), entre otros, son claros ejemplos.

Swans, al ser una banda tan proclive a la experimentación y a los cambios, su membresía ha sufrido constantes entradas y salidas. La exigencia de transformación implica este tipo de circunstancias, aun así, la columna vertebral de los cisnes se ha mantenido en el tiempo. Actualmente la banda está formada por Michael Gira (vocal, guitarra), Larry Mullins (batería, vibráfono, percusión orquestal, mellotron, varios teclados, coros), Dana Schechter (bajo, lap steel, teclados, voz, piano), Kristof Hahn (guitarra, lap steel), Phil Puleo (batería, percusión, voz, piano, instrumentos de viento exóticos, dulcémele) y Christopher Pravica (bajo, sonidos, teclados, voz).

A pesar del paso del tiempo, Swans sigue siendo una referencia inaudita en los directos, lugar donde plasman un intenso ataque auditivo que eleva el alma y destruye el cuerpo a los oyentes. El público se sumerge en su atmósfera dejándose llevar por sus ritmos virulentos y corrosivos. Música y escenografía se abrazan y complementan en una performance espectacular y angustiante. Sus experimentos vocales y la instrumentación creciente logran configurar una arquitectura de sonido abrasivo, caótico, atonal y vibrantemente cáustico.

Pero Swans es una banda que siempre ha estado en constante evolución, explorando diversos géneros que abarcan desde el noise, el post-punk y el rock industrial hasta el neo folk, el post rock y la no wave, sin olvidarse de los hermosos parajes que irradian belleza melódica y lírica.

A pesar de configurarse como una formación atípica, única y especial, Swans es una de esas agrupaciones que ha permanecido siempre activa en el tiempo, sorteando los avatares de las épocas, transmutando con sapiencia, descansando cuando lo precisaba, retomando el barco cuando los mares debían cruzarse cargados con nuevas membranas y una metafísica de permuta inquebrantable.

Al mismo tiempo, Swans es una entidad que pertenece al cerrado circulo de las formaciones eclécticas y extrañas, como The Residents, The Legendary Pink Dots, The Tear Garden, Throbbing Gristle, Einstürzende Neubauten, Edward Ka-Spel, Cabaret Voltaire, Psychid TV, Current 93, etc., todas ellas auténticas hacedoras de resonancias diferenciales.

Con quinces álbumes de estudio a sus espaldas (1983/2019), siete EP (1982/2014), catorce discos en vivo (1986/2017), cuatro compilaciones (1996/2004), catorce años de reposo y silencio, y un atronador resurgir, Swans suma un global sónico digno de altísimo análisis y premio Nobel. Su apuesta revolucionaria es consecuencia de una enorme capacidad para indagar el sonido experimental y las atmósferas, pero al mismo tiempo aportando letras crueles y sobrecogedoras.

«Los niños se estaban sofocando / en tu cueva húmeda / Y tú eras la madre y yo era el esclavo dormido / Protégeme de la violencia / Abrázame con tus labios fríos / Me drogarás con amabilidad / Para que pueda pretender que existo / Ahora eres el único hijo / Chuparé tu pecho / Me alimentarás con gasolina / Quemaré mi nombre en tu cabeza»

Helpless Child, ‘Soundtracks for the blind’ (1996)

Los conciertos de Swans son otra característica fuerte de sus pilares. Agrupan esa performance sonora y artística que deja pasmado y descompuesto al más vivo. Por ejemplo, son capaces de dejar el espacio donde tocan completamente a oscuras, disparar las armas de incendios, insultar al público, entre otras historias y curiosidades. Su público agradece estas situaciones. Su osadía es tan grotesca que en uno de sus conciertos llegaron a niveles de volumen tan alto que indujeron al vómito a algunos miembros de la audiencia. La policía no tuvo más remedio que cancelar el show.

Durante esta nueva edición del Primavera Sound 2023, Swans estará presente en Barcelona (2 de junio en Parc del Fórum) y en Madrid (9 de junio en Arganda del Rey). No se sabe de qué serán capaces de hacer esta vez, pero viendo su esencia y trayectoria de sus últimos trabajos, el espectáculo seguramente será más que sorprendente.

Recordemos que Leaving Meaning (2019) ha sido, por el momento, su último trabajo publicado. Su estilo olvida aquella catarsis furiosa de sus discos iniciales, pero sigue una línea ascendente de creatividad, belleza, armonía y efectismos, todo un conglomerado en el que participan colaboradores de renombre como The Necks, Ben Frost, Baby Dee y Anna von Hausswolff, entre otros. Todos ellos forman un conjunto que aporta ese engranaje cuya acústica se inclina hacia cuerdas, vientos, percusión y coros susurrantes.

Ahora, a punto ya de aterrizar en el Primavera Sound, Swans ha anunciado su decimosexto álbum de estudio, The Beggar, un trabajo que verá la luz el próximo 23 de junio de 2023 y del cual ya se ha publicado un adelanto en forma de single: Paradise is mine. Según se comenta el álbum lo ha escrito y producido Michael Gira pero con la contribución de miembros de Angels of Light y Ben Frost.

«Ahora yacemos en el lodo / En el mar, en lo profundo / Y esperamos donde estamos (…) Para crear un nuevo mundo (…) Pero… ¿existe realmente una mente? (…)  ¿Estoy listo para morir?  (…) El paraíso es mío»

Adentrarse en el mundo de Swans es toda una aventura. Una inquietud hacia lo desconocido. Es como tomar un mazo hercúleo y reventar lo convencional, penetrar en la deconstrucción para reconstruir. Cada disco suyo es una experiencia hiperdimensional y chamánica, un viaje traumático y terapéutico hacia lo endógeno y lo exógeno, hacia todo aquello que nos escuece en el interior. En definitiva, su discografía es un continuo temblor por los dilemas y las fallas de la existencia y su entorno. Por ejemplo…

Filth es como un gran pisotón metálico. Pura psicología pesada. El caos desatado y la destrucción. Una ruptura completa y engullida. Es el reflejo ideal para suicidios masivos u holocaustos nucleares. Cop representa el control policial, la represión, el castigo, la reclusión forzada. El poder que fulmina la vida y la libertad. Holy Money, en cambio, encarna la misantropía melódica, la misógina, la retirada solitaria. Children of God se alza como el fanatismo religioso, ese fervor irracional hacia el más allá y que nos dice que somos consecuencia de alguien por encima de nosotros mismos. White light from the mouth of infinity, es el existencialismo, la esencia de la vida y de la muerte.

Por su parte, Love of life encarna el nihilismo críptico, el amor agridulce y apocalíptico que nos circunda como una sombra fantasmagórica. Great Annihilator es la fría alienación del ser. El que aniquila y pulveriza las almas sin piedad. De repente, llegamos a Soundtracks for the blind, una bella antología del sufrimiento y de la tristeza, de la desesperanza y la dominación. Es pura construcción sonora. The Seer, por lo contrario, es el vidente que ve todo aquello que hace sufrir, aquello que nos empuja a la destrucción. Es un disco que derrota; es infernal. To be Kind, es una oda al niminalismo que plantea la esencia del ser humano. Que le hace ser como es y porqué. Somos simples, pero a la vez estructuras complejas ante preguntas sin respuesta. Su tema Just Little Boy en estudio es una obra maestra y en directo pura flotación trance. Para flipar…

«Ahora duermo en el vientre de una mujer, en el vientre de un hombre, en el vientre del ritmo, en el vientre del amor, en el vientre de los océanos, en el vientre de verdad, en el vientre de la bondad, en el vientre de ti. No soy humano. Necesito amor. Solo soy un niño pequeño»

Sin lugar a dudas, para mí estos son los discos de estudio más referenciales de Swans, los que marcan sus diferentes etapas de transformación en el tiempo. Aquellos que tratan sobre los dilemas humanos y los azotes que experimentamos dentro de un mundo hostil y caótico.

Swans, junto a Sonic Youth y a The Legendary Pink Dots son, sin duda alguna, tres de las bandas más punteras en la experimentación y construcción de sonidos y melodías no convencionales. Su tremenda riqueza hace que puedan cruzar cualquier frontera sin importarles el mainstream. Son creadores de arquitecturas artísticas, que demuestran que la música no es lo que solemos oír en las listas de éxitos, sino que existe una música diferencial que va más allá de todo eso. Justamente en el mundo que vivimos, hacen falta mentes que nos aparten de ese consumo y mediocridad que nos vacía y circunda día a día. Larga vida pues a los cisnes del sueño eterno.

AUTOR

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Simplemente deciros que me encanta la música y sobre todo mi profesión, periodismo y comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, conocer gente para intercambiar, transmitir y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…

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