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Vangelis: medio siglo generando música de dioses

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Cuando te propones escribir sobre un maestro sonoro, no sabes por dónde empezar. La grandeza es tan absoluta que se necesitaría un libro enorme para describir todo el legado que este artista ha generado desde que inició su aventura musical. Me refiero a Evángelos Odysséas Papathanassíou, más conocido como Vangelis, el griego que supo crear desde la tierra la música de los dioses.

Doctor en Ciencias y educado en la Escuela de Bellas Artes de Atenas, este magnífico compositor, teclista, pintor y productor discográfico, nació en la localidad griega de Agria, el 29 de marzo de 1943. Lamentablemente, 79 años después murió a causa de Covid-19. Era el 17 de mayo de 2022.

No voy a recrearme en su biografía, pues Internet brinda múltiples de ellas para ahondar en los entresijos de su vida, pero sí me centraré en su arquitectura sonora, a fin de ofrecer un homenaje a su excelencia a través de una playlist personalizada sobre los temas menos populares que considero de mi mayor preferencia. Sin duda, se trata de una difícil tarea ya que sus álbumes (más de 40 de estudio) son muy diversos, complejos e incatalogables y, sobre todo, prestos a opiniones personales.

Pero Vangelis no solo se coronó en la historia de la música electrónica y de las bandas sonoras cinematográficas, sino que su música también llegó a alcanzar el espacio, pues la NASA le llegó a pedir un tema para una misión no tripulada en el año 2001.

Lo que nadie puede refutar es que la discografía de Vangelis es un auténtico lujazo, repleta de registros únicos y variopintos que describen lo que realmente es su música, lo que representa y lo que transmite. Álbumes como Earth, China, Opera Sauvage, See You Later, Chariots of Fire, Antarctica, Mask, Direct, The City, Blade Runner, 1494: Conquest of Paradise, Mythodea, Alexander, Voices y otros tantos más posteriores, dejan una huella imborrable, un sello que se impregna en el alma para el resto de los días. Despeguemos pues e iniciemos tan enigmático viaje…

Música divina creada desde el alma humana

Hay cosas que pocos humanos son capaces de generar. Son obras que parten de sensibilidades diferentes, no mundanas. Son creaciones que parecen forjadas desde las alturas de la divinidad; su perfecta construcción es la prueba de que hay cosas que parecen hechas por dioses. Vangelis tuvo ese don y gracias a él podemos viajar a través de las dimensiones múltiples más absolutas como si fuéramos peregrinos exógenos.

El núcleo central del sonido Vangelis radica en la composición y en la instrumentación, dos elementos que siempre van respaldados por temáticas referentes a distintos aspectos de la naturaleza y de la cultura humanas, tanto del pasado, como del presente o del futuro.

A un nivel muy genérico podemos decir que la música del maestro se caracteriza por el uso de sintetizadores e instrumentos acústicos, mediante los cuales compone una línea sónica capaz de generar contrastadas atmósferas muy envolventes. Esa espiral sónica arrastra al oyente hacia torbellinos de emociones que eclosionan en un éxtasis de sensaciones gravitacionales que podrían asociarse a un viaje interdimensional.

La inspiración es clave, es el punto de partida a través del cual fluye la creatividad del compositor griego. Océanos, continentes helados, aves surcando los cielos, mitos, incursiones históricas, épica deportiva, culturas ancestrales, viajes por el espacio, mundos futuros, profundidades reflexivas, todo un abanico de sensaciones que sumergen al oyente en una diseño infinito que activa la mente hacia dimensiones desconocidas.

Es por todo ello que, debido a su extensa variedad, experimentación y temática, no es sencillo enmarcar sus composiciones dentro un género en concreto, aunque si es habitual englobarlas dentro de lo que muchos han llamado new age y/o música clásica contemporánea. Sea como sea, la crítica lo ha definido como uno de los pioneros de la vanguardia musical electrónica más importantes de la historia, cuyas aportaciones incluso han ilustrado bandas sonoras diversas que le han valido majestuosos premios y distinciones especiales, como Caballero de la Legión de Honor (2001), Comendador de las Artes y las Letras (2017) y Comendador de la Orden del Fénix (2020).

Vangelis comenzó experimentando con los primeros sintetizadores Roland o Moog y con grabaciones de estudio que después moduló y procesó para obtener distintas sonoridades personalizadas. Asimismo, recorrió el mundo con sus ambiciosos espectáculos, que iban desde escenificaciones de los mitos griegos hasta producciones operísticas muy acaudaladas.

Sin embargo, su trabajo estuvo muy asociado a la sonoridad del legendario sintetizador analógico polifónico Yamaha CS-80. Su característico sonido ayudó a popularizar muchos de sus trabajos, como el reflejado en las bandas sonoras de Blade Runner y Chariots of Fire.

De este peculiar instrumento apenas se fabricaron 2000 unidades ya que sin duda era complicado de controlar. Su espectacular versatilidad gracias a sus ocho voces y frecuencias era otro de los puntos que encandilaban a Vangelis. Dicho teclado disponía también del llamado aftertouch (sensibilidad a la presión en las teclas) y de una cinta sensible al tacto para modular los sonidos en lugar de la clásica ruedecita o joystick. En una entrevista de 1984 con la revista Electronics & Music Maker, Vangelis definió el artilugio como «el sintetizador más importante de mi carrera».

A pesar de ello, el sonido Vangelis abarca mucho más que eso, incluye una poderosa orquestación, solistas vocales y vientos de diversos estilos y ritmos, todo ello mezclado con la electrónica depurada de bajos lentos y penetrantes pads efectistas, cuyos sonidos etéreos trabajados en acordes menores llevan inclusive a la abstracción. 

Un genio romántico, sensible e imaginativo

Son muchos quienes han comentado la grandeza del artista griego, tal es el caso del escritor mexicano Alberto Chimal, experto en narrativas fantásticas y de ciencia ficción: «Sus experimentos con sintetizadores y su método de composición no académico —jamás aprendió solfeo— se combinaron en una serie extraordinaria de piezas extensas que, al mismo tiempo, recuerdan al romanticismo más arrebatado. Son sonidos repletos de texturas y atmósferas extrañas, como de otros tiempos y de otros mundos. Por tanto, era muy natural que hiciera algunas de las mejores bandas sonoras para cine de fines del siglo XX”.

O las opiniones de Gerardo Gil Ballesteros, crítico de cine: «Su música forma parte de la memoria colectiva de varios filmes. Con Charriots of Fire vemos el clímax narrativo que funde el sonido y la imagen, una intensidad que logra un equilibrio emotivo entre lo que se ve y lo que se escucha. Esta banda sonora incluso ha sido representada en varias ocasiones».

Vangelis ha sido un guía sensible e imaginativo en mi vida. Sus temas me han permitido imaginar, estudiar, trabajar, crear y compartir, como pocos artistas son capaces de lograrlo. Conocí su música por primera vez en 1973, cuando accedí a su inspirada obra Earth. Desde ese momento no pude parar de escucharlo y saber sobre él.

Su muerte en mayo de 2022 me tomó por sorpresa, tal vez porque ingenuamente pensé que viviría eternamente, como su mágica ingeniería musical. Publicar este homenaje es un agradecimiento a todo ello, porque junto con Giorgio Moroder, Jean-Michel Jarre, Kraftwerk y Edgar Froese, Vangelis habita en el Olimpo de los dioses de la música electrónica, hasta tal punto que el propio primer ministro de Grecia, Kyriakos Mitsotakis, dijo al conocer su muerte: «Vangelis Papathanassiou ya no está con nosotros. El mundo de la música ha perdido al más grande creador internacional».

El funeral de Vangelis tuvo lugar el 3 de junio del presente año el cementerio Pere Lachaise de París, donde yacen enterrados ilustres celebridades como Honoré de Balzac, Georges Bizet, María Callas, Marcel Camus, Fréderic Chopin, Claude Chabrol, Jacques-Joseph Champollion, Eugene Delacroix, George Méliès, Ives Montand, Marcel Proust, Edith Piaf, y otras muchísimas notoriedades del altísimo altar de las artes y del conocimiento.

Al entierro asistieron entre otros su pareja Laura Metaxa; el director de cine Roman Polanski; Farah Diba, viuda del Sha de Irán Mohammad Reza Pahlaví; y la embajadora de Grecia en Francia, Aglaia Balta, entre otras elevadas jerarquías internacionales. Durante la ceremonia fueron escuchados por los asistentes diversos temas compuestos por el músico a lo largo de su carrera. Los restos de Vangelis fueron posteriormente incinerados, según información brindada por sus representantes legales.

El 23 de septiembre de 2016 publicó Rosetta, inspirado por la misión homónima organizada a través de la Agencia Espacial Europea​. En 2019 se lanzó Nocturne, album de piano y bases electrónicas dedicado a temas muy sensitivos. Finalmente, en 2021, apareció Juno to Jupiter como hito conclusivo de su carrera musical.

Descansa en paz, Maestro, y que tu música siga cruzando las esferas.

AUTOR

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonch
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. ¿Qué puedo contaros de mí? Este caso deciros que me encanta la música y mi profesión, la de periodismo (escribir) y la de comunicación gráfica (diseño gráfico y fotografía), herramientas que me permiten abrir muchas puertas, como conocer gente para intercambiar, transmitir cosas y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten eso y más. Así que nada de excusas y manos a la obra…

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