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C. TANGANA – EL MADRILEÑO

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El 26 de febrero de 2021 quedará grabado en España como el día en el que una gran cantidad de jóvenes nacidos después de los 2000 se despertó escuchando a artistas como José Feliciano, Eliades Ochoa o Kiko Veneno.

Lo que ha conseguido Antón Álvarez Alfaro (Madrid, 1990) a estas alturas ya es historia dentro de la música en España, y es que el artista antes conocido como C. Tangana -después de un período en el que él mismo ha reconocido que no sabía muy bien qué hacer- ha terminado de explotar del todo publicando un disco que nace de su búsqueda de sentido como artista excavando tanto en las raíces de la música pop española como en el folclore más latinoamericano. Para ello ha contado (una vez más) con la inestimable profesionalidad y el enorme talento del productor Alizzz. En un ejercicio de humildad, y muy contrariamente a la idea de engreído que se tiene del artista en ciertos círculos intelectuales, El Madrileño ha encontrado su voz junto a artistas de renombre como Jorge Drexler o Andrés Calamaro, a la par que invitando a participar del LP a jóvenes talentos latinoamericanos menos conocidos en nuestro país como Ed Maverick u Omar Apollo.

Si bien es cierto que a lo largo de los últimos años el artista ha sido ligado -y no sin razón- a un tipo de pensamiento neoliberal con los ojos más puestos en el marketing que en el arte, hoy podemos decir que con El Madrileño, Antón escapa de todo tipo de polémicas en torno a su pensamiento simple y llanamente gracias a un puñado de buenas canciones.

Sí, es cierto que en temas como Párteme La Cara nos encontramos con líneas que dicen cosas como: “Duermo con el cadenón bien puesto, porque pienso en las noches que soñé su peso”. Es cierto también que algo más adelante en el disco, en Muriendo De Envidia, nos encontramos con frases como la siguiente: “Si un día Dios me arrebata to’ lo que hasta ahora me ha regalao, nada me va a importar mientras tú despiertes aquí a mi lao”. ¿Puede este par de líneas en dos de las canciones llegar a suponer una contradicción? Puede. ¿Tienen cabida las contradicciones en las representaciones artísticas? Hasta se agradecen, nos atreveríamos a decir.

Justamente en Muriendo De Envidia nos encontramos con una de las colaboraciones más llamativas del álbum, y es que el que acompaña a Antón en esta ocasión no es ni más ni menos que Eliades Ochoa, uno de los miembros estrella de Buena Vista Social Club, el mítico club cubano dedicado a la música y al baile del que también formaran parte artistas como Compay Segundo o Ibrahim Ferrer, entre otros. El Madrileño ha llegado a decir recientemente que uno de los cúlmenes en su carrera como artista ha sido contar con el beneplácito y el reconocimiento de hombres como Eliades. Una vez más, gana la humildad.

Siendo fieles a la verdad, cabe decir que a 25 de febrero de 2021, la mitad del disco ya se conocía. En el año 2018 se daba a conocer Un Veneno en un Talent Show en horario de máxima audiencia en la televisión pública. Antón salía al escenario acompañado de Niño de Elche para entonar de manera íntima y al más puro estilo cantautor un bolero que se alejaba mucho de todo lo que venía haciendo anteriormente. No fueron muchos los que entendieron la jugada. Él mismo ha llegado a reconocer que por aquel entonces no tenía claro qué era lo siguiente que iba a publicar -se habla de un disco de rap ya grabado-, pero las referencias musicales que por esos años está escuchando Antón ganan peso y con el paso del tiempo las cosas empiezan a esclarecerse un poco. Ya en 2020 ven la luz temas como Nunca Estoy, Demasiadas Mujeres o el tan sonado Tú Me Dejaste De Querer.

A partir de ahí, lo que ya más o menos todos hemos conocido el 26 de febrero. Un muy buen disco que bebe de la música popular de España y de Latinoamérica y que sin lugar a dudas será recordado como uno de los discos del año, como poco. Mención especial para el músico Víctor Martínez, compositor en la sombra de gran parte del trabajo y mano derecha de Antón junto al ya mencionado Alizzz en el proceso de creación del álbum.

Nos encontramos ante un trabajo que le da una vuelta de tuerca a la innovación en sí, pues sin innovar como tal -muchos de los temas nos suenan a la canción española de los 90-, sí que se puede apreciar como innovación el hecho de lanzar al mercado en pleno 2021 un disco que se olvida de los tan manidos hits que gran parte de los músicos jóvenes de la actualidad se empeñan en grabar con el único fin de intentar “dar el pelotazo”. El Madrileño va mucho más allá, y volviendo a los orígenes y a las raíces, sin la intención de buscar este hit del que hablamos, nos regala un disco que nos hará disfrutar de la música que podíamos escuchar perfectamente en los viajes de verano en el coche de nuestros padres o en la verbena de nuestro pueblo, y esto nos parece, cuanto menos, bonito. El Madrileño parte del pueblo hacia Madrid y de aquí al mundo para terminar de conjugar un trabajo preciso. Frescura y calidad, pura honestidad impregnada de rumba, bossa nova, bolero, guajira y pop.

Si tuviéramos prejuicios, diríamos que el disco está repleto de guilty pleasures. Como procuramos no tenerlos y huir del miedo a lo mainstream, nos limitaremos a decir que estamos ante un disco hecho de buenas canciones. El Madrileño, el mejor disco hasta el momento de Antón Álvarez Alfaro.

C. TANGANA – EL MADRILEÑO

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