Inicio Conciertos Crónica de José González en Madrid (Espacio Ibercaja Delicias, 2022)

Crónica de José González en Madrid (Espacio Ibercaja Delicias, 2022)

Fotografías: Alejandro García-Cantarero (@alexresfeber)

Cuenta Marcus Mumford, de Mumford & Sons, que para elegir las canciones que van a entrar en sus álbumes llevan a cabo lo que denominan el “Campfire Test” (la prueba de la hoguera de campamento). Esto consiste en que Marcus se sienta frente a la banda para tocar las canciones a guitarra y voz, porque «a veces las malas canciones se esconden detrás de una buena producción». José González es capaz de dar un paso más allá y prácticamente prescindir de esa producción. Sus temas, tanto en las grabaciones como los conciertos, se muestran en los huesos, sin arreglos que oculten o disimulen cualquier carencia que puedan tener.

La historia se invierte en sus actuaciones. Una pequeña plataforma para elevarlo y una silla en el centro de la escena. Pero en lugar de tener que imaginarse al público desnudo para quitarse los nervios (no hubo rastro de ellos en ningún momento), es el público el que puede ver a José González desnudo sobre el escenario. Su extraordinaria técnica al tocar consigue no solo vestir las canciones (y a él mismo), sino llenar un recinto que para cualquier otro resultaría inmenso y frío.

Sin esfuerzo aparente despliega una variedad de ritmos, arpegios y juegos con su guitarra que hacen comprender, al cabo de tan solo dos canciones, por qué no necesita de banda alguna a su lado. El despliegue de destrezas en Horizons, Valle Local o Head On bien podría convertir el encuentro en una master class de guitarra, de no ser por el gran atractivo de las canciones.           

Él toca el bajo al mismo tiempo que los solos, mientras su pie lleva el ritmo y la voz armoniza, para acabar creando una nube sonora sobre la que posarse y dejarse llevar plácidamente. To be at peace / with or without / knowledge and doubt [estar en paz / con o sin / conocimiento y duda], que canta en Horizons.

Con la ayuda de un pedal de bombo y algunas cajas de ritmos, que sólo aparecen en un par de cortes, se mueve entre canciones lentas y otras más movidas, aunque esto funciona gracias a su dominio de los tempos y la variación de volúmenes, que hacen de algunas canciones algo inesperado.

El silencio en el Espacio Ibercaja Delicias fue absoluto durante el concierto. No fue que el horario, un lunes por la noche, y la tranquilidad de la música hubieran dormido al público, sino que estaba tan metido y atento que no hubo lugar para intervenir. Esto se comprobó en las pocas canciones con algo más de ritmo, donde las palmas se arrancaron al instante, tan rápido que pareció ensayado.

El soplo de alegría que se escuchó entre los asistentes con los primeros acordes de Heartbeats y Crosses puede servir para resumir el concierto. La hoguera de campamento de José González demostró que no hace falta un fuego si se cuenta con unas canciones con la calidez y calidad que tienen las suyas.

One night of magic rush [Una noche de prisa mágica].

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