Tras una ardua selección, volvemos con nuestra playlist anual para 2024. Parece tema baladí pero desde nuestra redacción hemos recopilado 366 canciones que por una razón u otra, nos han marcado a lo largo de este año. Sí, puede que os falten algunas, especialmente en el caso de algunos artistas, pero es que no nos conformamos con elegir 366 temas, sino que intentamos que no haya más de una canción por banda o artista. El más difícil todavía, ¿verdad?
2024 se va como un año loco en el sector musical. Lanzamientos increíbles, regresos, sorpresas y colaboraciones nos han llenado horas, minutos y segundos de nuestro tiempo. Creednos, parecen muchas pero es complicado seleccionar una muestra de lo que ha pasado en 12 meses.
Además, hemos querido que sea desde un punto de vista más personal, así que hemos reunido a la redacción y hemos recogido sus canciones favoritas para cada una de ellas y ellos. En 2023 ya os avanzamos las favoritas de nuestro equipo, ¿cuáles serán en este año?
Vanesa Carro elige Bending Hectic, de The Smile y No creo en el amor, de Cometa
«Sobre Bending Hectic: En internacional siempre me cuesta mucho elegir mi canción favorita porque honestamente ha habido mucho nivel en este 2024. Lo que pasa que la delgada línea roja que separa lo bueno de lo excelente me lo marcan ciertos factores. En el caso de esta canción puede abrumar la duración (más de 8 minutos), pero tiene tan cantidad de texturas que solo Thom Yorke y Jonny Greenwood podrían hacer.
Empieza con una delicadeza sublime y se rompe con unas guitarras y más cuerdas a los 5 minutos, mientras que la voz de Thom me resquebraja por dentro. No sé qué pasa por la cabeza de alguien para hacer una obra de arte así. Es una canción que te desmonta, da un giro 360.
Wall of Eyes es una locura sonora en sí mismo pero lo de esta canción, prácticamente dos canciones en una, es para que se te vuele la cabeza. No es Radiohead, pero tampoco lo necesito teniendo esto. Una pena no haberlos podido ver en directo pero mucha fe en el año que entra.
Respecto a No creo en el amor, de Cometa, podría haber elegido todo el disco porque Fanfarria Clandestina es una maravilla de la A a la Z. Es un disco tan completo, tan bonito que podría haber dicho Todo por ti o Fugazzeta en Sol menor.
¿Por qué elijo ésta? Me recuerda mucho a los primeros Lori Meyers, influídos por bandas como Los Pekenikes, un rollo muy Beatles en en los estribillos, una pose muy Queen. Beben de tantas cosas y son tan genuinos a la vez que merecen estar aquí mencionados con galones, porque la originalidad hay que premiarla. Cuatro minutos de amor por la música, eso se respira.
Dale, Cometa dará mucho que hablar en los años venideros y quiero estar ahí».
Paula Ayllón elige Oh no: He said what? de Nothing but Thieves y Tucutú de Rodrigo Cuevas y El Nido
«Sobre Nothing but Thieves, la canción empieza con la metáfora de que 1999 fue una idea mala, y es que si echas la vista atrás puede que los sea. Los 2000 se presentaban como un gran cambio de siglo, como el futuro que hemos visto en películas como Blade Runner entre otras.
Sin embargo, siendo un tema que continúa con las melodías y ritmos ochenteros del mundo Dead Club City y que te invita a bailar desde el minuto uno, su mensaje encaja perfectamente en el ahora que vivimos donde la desinformación y la manipulación a base de bulos está a la orden del día. Todo ello con una producción musical y una voz, la de Conor Mason, donde podemos ver como los de Essex explotan su mayor riqueza musical. Si ha sido mi canción más escuchada este año en Spotify, será por algo.
Sobre Tucutú, un canción que te hace bailar desde el primer instante. El Nido y Rodrigo Cuevas traen y acercan su música con raíces tradicionales al más puro estilo reguetonero con este tema. Hablan de costumbres de los pueblos y sus fiestas patronales. Sin lugar a dudas de los mejores temazos de este año».
Alejandro García-Cantarero Guess de Charli XCX y Alegrías de la Ragua de La Plazuela
«Sobre Guess: cuando Charli se propuso servir, cumplió con su palabra. El erotismo y mamarracheo que se trae junto con Bilie Eilish es máximo. Es poner esta canción y querer ser la más mamarracha del lugar (realmente ya sabéis a qué me refiero, pero estamos en horario infantil). Sin duda, ha sido la canción que ha ido directa PEC.
Sobre Alegrías de la Ragua: esta canción me transporta a un estado de felicidad y emoción que ninguna otra canción ha conseguido. Es como un abrazo grupal en un día soleado, acompañado de una cervecita, amigos, música y una brisa. Ha sido, sin ninguna duda, mi canción nacional del año».
David Marco elige Sad Eyes de Tempesst y Tesis de Love of Lesbian & Zahara
«Sobre Sad Eyes puedo decir que el sonido de esta banda es disruptivamente clásico, logrando una propuesta tremendamente brillante. Con una producción cuidada y arreglos que fluctúan entre la psicodelia y el indie atmosférico, cada elemento de la canción se entrelaza de manera hipnótica y cautivadora desde la primera escucha.
Sobre Tesis, seguramente la colaboración más conseguida en el nuevo disco de la banda catalana. La sinergia entre Santi Balmes y Zahara es evidente y se perpetúa a través de esta canción contenida, eterea e impecable».
Óscar Lancero elige Don’t Want To Say Goodbye de Harrison Brome y Flores de Trinchera de Rupatrupa & Robe
«Harrison Brome y Don’t Want To Say Goodbye. El sonido que le saca a la guitarra, esos punteos, son un placer para los oídos; el timbre de su voz, esa forma de cantar, casi susurrante, aboca a un escenario imaginario personal e idílico. Un sueño, una posible utopía. El EP, en general, es un agradable pasaje de tarde de invierno.
Sobre Rupatrupa & Robe y su Flores de Trinchera. El mensaje de su letra, la profundidad de Rupatrupa al cantar. Nada que decir de Robe, ya es de sobra conocido. Hacen un duo incomparable. El sonido de la guitarra «extremodura» es el inconfundible olor de Robe, que marca una seña de identidad de esta canción-protesta».
Eva A. Gómez-Calcerrada elige Darkest Lullaby, de Kasabian y Figurantes, de Vetusta Morla
«Kasabian pertenece a la categoría de grupos a los que siempre merece prestar atención, porque nunca pasan desapercibidos con sus experimentos. Y esta canción reúne todos los ingredientes para que se quede pegada en la cabeza y no te la saques durante días. A ello colaboran las tintas de pop-progresivo y funk discotequero de los 70-80s que es curiosamente efectivo. Uno de esos temas que siempre conviene tener en la playlist para darle un poco de frescura. Te encantará si aprecias los guiños retro y la electrónica.
Sobre Figurantes, esta canción es una de esas que sin querer, te empapan el alma: además de condensar una alegoría preciosa que se recrea en la necesidad innegable de los personajes “secundarios” -o mejor dicho, anónimos- en el funcionamiento del mundo, y con la que es imposible no identificarse, contiene la emoción innegable de “decir hasta luego” siendo el grupo más influyente en nuestro país en el panorama independiente de los últimos 25 años.
Y sin duda, este tema es un homenaje sincero a una carrera musical incombustible».
Vera Cordeiro elige Good luck, babe! de Chappell Roan y Meu Cariño, de The Rapants
«Si este año ha habido una canción con un estribillo de lo más pegadizo y para gozársela sin parar, ha sido Meu cariño, de The Rapants. Los gallegos se ponen el traje de románticos entre guitarras y sintes para transmitir la esencia de su LP, La máquina del buen rollo(2024).
Dejando Galicia y poniendo el foco en el panorama internacional, Brat ha sido el fenómeno del año. Ahora bien, el crecimiento meteórico de Chappell Roan ha sido para enmarcar. Tras The Rise and Fall of a Midwest Princess (2023), se ha consolidado con el single Good Luck, Babe!. El sonido pop ochentero, la voz portentosa de la artista, la energía, la narrativa queer y el impecable puente que han coreado miles y miles de personas en cada escenario que ha pisado Chappell, la convierten en LA canción del año».
Cristina Roldán elige Stardust de Fontaines DC y Los Chavales, de Alcalá Norte
«Sobre la claustrofóbica Stardust , te engancha con ese Flow constante donde coger bocanadas para aguantar el ritmo (como hace Chatten y que le da esa sensación de angustia vital)
Sobre Los Chavales, es un corte urgente e intenso que te atrapa aún más en concierto y cuyo riff se pega cual chicle».
Javi Decimavilla elige La Torre Picasso de Arde Bogotá y Screamland de Father Jonh Misty
«En el año en que Arde Bogotá han tocado el cielo definitivamente, la banda de Cartagena ha publicado su canción más ambiciosa. “La Torre Picasso” supone el último capítulo de Cowboys de la A3, el que concluye el camino de la historia que cuente este disco, el final del viaje. Bajo la producción de Carlos Raya, Arde Bogotá han facturado una canción de 8 minutos en la que encontramos todas las vertientes musicales del grupo. Hay épica, hay colisión emocional, unos desarrollos instrumentales que hacen que el tema se acerque casi al rock progresivo, incluso hay aires psicodélicos y mucho groove.
La Torre Picasso son varias canciones en una y fue construida en el local sin ataduras ni premisas, con los músicos dejándose llevar por su manera de sentir. Con la propia torre madrileña como símbolo del capitalismo salvaje, del desencanto y de las ganas de destruirlo todo, Antonio, Dani, Jota y Pepe han construido una epopeya musical absolutamente fascinante. Si a todo esto sumamos el maravilloso videoclip de Aitor Guerrero, donde se enfatiza el mensaje apocalíptico, el círculo se cierra de una forma sobresaliente.
Sobre Screamland: Este año Father John Misty nos ha vuelto a regalar un excelente álbum, bajo el título de Mahashmashana y, como ya nos tiene acostumbrados, es una colección de canciones que funcionan a la perfección como concepto único, casi como una banda sonora. Screamland es otra canción larga (casi 7 minutos) de un disco en el que la mitad de sus cortes sobrepasan los 6 minutos. El tema en cuestión navega con pasmosa naturalidad por diferentes estados de ánimo, con la música actuando como catalizador y enfatizando la sensación de que estamos ante distintos pasajes de una misma novela.
Aquí colabora Alan Sparhawk, guitarrista de Low, y su aportación, junto al fascinante arreglo de cuerdas escrito por Drew Erickson convierten esta canción en algo intrigante y verdaderamente seductor. Josh Tillman vuelve a demostrar que hay pocos talentos como el suyo en la actualidad, si de teatralidad y globalidad musical se trata. Screamland es perfecta para dejarse llevar, sin prisas, y así entender que aún hay esperanza en este mundo que nos ha tocado vivir, solo hay que soñarlo».
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Por un 2025 lleno de música.