La realidad supera a la ficción en este mundo en crisis. La sociedad internacional ha optado por el silencio, y ahí llega Niña Polaca con su tercer álbum de estudio: ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?, producido por Subterfuge Records y que pone banda sonora al difícil trance de cumplir 30 años en una sociedad a la deriva.
Quizás sea una paradoja, pero lo más bonito de este disco es que no hace falta estar en la treintena para encontrar un lugar dentro de él. Y es que, al fin y al cabo, teniendo corazón no importa el momento vital para preguntarse dónde están los organismos internacionales, creados para evitar una nueva guerra mundial, cuando la III Guerra Mundial parece inminente.
No se centran únicamente en los peligros que acechan al orden mundial, sino que también ponen música a uno de los grandes problemas que padece España: el asesinato del futuro de los jóvenes, materializado en la crisis de vivienda, la dependencia de los ansiolíticos y que llegar a fin de mes sea un chiste.
El título ya es toda una declaración de intenciones. El carácter de reivindicación, de no conformarse con las opciones que esta sociedad ofrece, está patentado en todo el disco. Especialmente en “CSI Alicante (mi generación)” con versos como: “Que estoy agotao’ de ver gente llorar / Que quiero la vida que me quieren quitar / No es pedir tanto pecar de ambición /No querer mi mundo en una habitación / Hablar de futuro y no escuchar temor / En cada voz de mi generación”.
A diferencia de los festivos discos anteriores –Asumiré la muerte de Mufasa (2021) y Que adoren tus huesos (2023)-, el plano instrumental juega un papel más secundario. ¿Dónde está la ONU? es un disco de narrativa. No implica una pérdida de calidad: las potentes guitarras eléctricas y los acordes del teclado siguen siendo el soporte de las canciones, elevando la narrativa.
El hilo conductor es la demanda social, sin que el amor desaparezca de sus letras. De hecho, su presencia es más fuerte que en los trabajos anteriores. Canciones como “William Wallace en Lancaster” o “La Platería” hablan perfectamente de la plenitud provocada por este sentimiento, un halo de esperanza entre las ruinas del exterior.
Palabras que brotan del pecho directamente sobre los acordes de la eléctrica, que no al revés. “William Wallace” es la fuerza que siente la persona enamorada condensada en tres minutos y medio: “Soy Hulck con asteroides desde que acostumbro a verte”, ¿se puede ser más fuerte que un superhéroe dopado?
En su vertiente más reivindicativa y enérgica, se encuentran temas como “La codicia y el capital de las fuerzas extranjeras”, “¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?” o la ya mencionada “CSI Alicante (mi generación)”.
“CSI” es la gran joya del disco. Escrita inmediatamente después de la DANA que asoló la Comunitat Valenciana en noviembre de 2025, brotó directamente desde el enfado, rabia e impotencia más absolutas. Sin miramientos llaman a las cosas por su nombre: “Dejar de ser pobre con un sueldo o dos / Que el día 26 no solo haya arroz/ Hacer que dimita Carlos Mazón”. Todo un llamamiento a la protesta pública, esa que tanto se echa en falta ante tanto conformismo.
Independiente de ambos ejes argumentales, se encuentra “Suena ABBA cuando enciendes el motor”, canción publicada cinco meses antes del estreno del disco y que poco tiene que ver con las demás. Nadie esperaba un tema así después de Que adoren tus huesos.
Fue toda una sorpresa por su instrumental suavizado -respecto a lo que acostumbraban- y por su letra de corte sentimental con versos como “Creo que te quiero dar el mundo entero / Que no sé cómo llamarte / Si no te llamo esperanza de vivir cuando te veo”.
Con este trabajo ya son una realidad consolidada. En sus orígenes fueron considerados como la gran promesa del indie rock español. Hoy ya se puede decir que la promesa se ha cumplido. No en vano, en enero de 2027 harán su primer Movistar Arena, el broche de oro soñado para su gira de festivales con la que recorrerán España este 2026.
Como al preadolescente que ya no entra en las zapatillas del número 26, la etiqueta “emergente” ya no les sirve. Han demostrado ser uno de los mejores grupos del panorama indie actual. La banda está en un momento exigente, son conscientes de ello y superan las expectativas. Apuestan por ser ellos mismos sin cortapisas, sin miedo y sin miramientos. Las cosas no tienen que ser perfectas.
Con este paso firme hacia la élite, se espera que ya todos su fans asuman la muerte de Mufasa. Y no cabe duda de que estarán todos ellos adorando sus huesos en el palacio de deportes de Madrid. Aunque la ONU nunca vaya a aparecer… ni aunque se la necesite.

