La historia tenía todos los ingredientes para convertirse en una curiosidad pasajera: los hijos de Paul Stanley y Gene Simmons montan un grupo y publican un disco. Pero lo que están haciendo Evan Stanley y Nick Simmons con Stanley Simmons va bastante más allá del guiño generacional. Su primer álbum, Dancing While the World Is Ending, llegará el 28 de agosto y, por lo escuchado hasta ahora, no pretende replicar el músculo glam metal de sus padres, sino abrirse camino en un territorio mucho más cercano al folk rock contemporáneo, con guitarras cálidas, melodías amplias y un tono introspectivo que sorprende para bien.
El proyecto empezó a tomar forma el año pasado, cuando ambos confirmaron que habían escrito y grabado diez canciones juntos. Ahora ya conocemos dos adelantos: “Body Down” y “Dancing While the World Is Ending”, que funcionan como carta de presentación de un sonido que apuesta por la emoción contenida y la narrativa personal. Nada que ver con el maquillaje, el fuego y la grandilocuencia de KISS. De hecho, su evolución parece más alineada con la sensibilidad que mostraron en 2024 al versionar “The Sound of Silence” de Simon & Garfunkel, una pista clara de hacia dónde querían dirigirse.
El lanzamiento del disco coincide con otro hito para la banda: su primer concierto, esta misma noche en San Diego, seguido de tres fechas más en California. Una prueba de fuego para un dúo que, pese a cargar con apellidos gigantes, está decidido a construir su propio espacio sin recurrir a atajos. Y lo cierto es que, por ahora, lo están logrando. La lista de canciones —con títulos como “Starve the Beast”, “Cellophane”, “Dystopia Boogie” o “Sing Myself to Sleep”— apunta a un álbum variado, emocional y con ambición narrativa.
Mientras tanto, en el universo KISS, la maquinaria sigue girando hacia su nueva era digital. La banda prepara su espectáculo de avatares en Las Vegas para 2028, un proyecto supervisado por Pophouse Entertainment —los responsables del show Voyage de ABBA— y respaldado por una inversión que, según Gene Simmons, ronda los 200 millones de dólares. Un futuro virtual que contrasta con el enfoque orgánico y terrenal de Stanley Simmons, casi como si ambas generaciones hubieran decidido caminar en direcciones opuestas.
Un linaje que se reinventa: la trayectoria de Stanley Simmons en perspectiva
Aunque Stanley Simmons acaban de arrancar oficialmente, sus dos integrantes llevan años respirando música desde dentro. Evan Stanley, guitarrista y productor, ha trabajado en proyectos propios y colaboraciones que le han permitido desarrollar un estilo más cercano al pop rock alternativo que al legado de su padre. Nick Simmons, por su parte, ha explorado la escritura, la interpretación y la música desde un ángulo más narrativo y conceptual. La unión de ambos cristaliza ahora en un proyecto que busca identidad propia, apoyado en el folk rock, la melodía y una producción que prioriza la emoción sobre el artificio. Dancing While the World Is Ending se perfila como un debut que podría marcar el inicio de una carrera sólida si mantienen esta línea: honestidad, ambición y una clara voluntad de diferenciarse del apellido que los precede.
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