¡NO TE PIERDAS!

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Niña Polaca: «En nuestra generación hay una inacción común, no por falta de ganas, sino por exceso de estímulos» (2026)

Fotografías: Alejandro García-Cantarero

¿Es posible ser felices cuando el mundo se desmorona a nuestro alrededor? ¿Lo consideramos ético y razonable? Las respuestas quizá no estén claras si analizamos las preguntas con frialdad y con pensamiento crítico, y seguramente este tipo de cuestiones nos pongan frente al espejo a todos nosotros, pero parece inevitable que cuando uno está viviendo situaciones de felicidad, los dramas ajenos parecen menores. Puede ser una cuestión de individualismo o incluso de cierto egoísmo, pero es una reacción completamente humana. En esta contradicción se sumen Niña Polaca con su nuevo álbum y en base a eso están construidas las canciones que forman parte de ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?.

Planteado con un hilo argumental claro, el disco pasa por todos los estados de ánimo por los que Surma, cantante y escritor de casi todas las letras del disco, ha estado sumido en estos últimos años. Hay ilusión en el enamoramiento, decepción por la ruptura, resurgimiento ante una nueva oportunidad y felicidad plena con la consolidación de la misma; pero también hay crítica social, rabia ante un sistema cada vez más fallido, decepción con una generación que ha aprendido a conformarse con las migajas que dicho sistema le ha dejado. ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas? es un retrato de los tiempos que nos ha tocado vivir, un grito de impotencia y enfado, un lamento ante la pérdida, un llamamiento a la unidad y el hermanamiento, un canto al amor más puro y a la madurez de un momento emocional sereno y feliz.

Unas semanas antes de que el disco viera la luz, Niña Polaca nos invitaron a su local y tuvimos el privilegio de asistir a uno de sus ensayos. Esto ocurrió antes de sentarnos a charlar en profundidad del momento que atraviesan como banda y del trasfondo que tienen unas canciones hechas con una sinceridad y franqueza apabullantes. Un trasfondo que está bien explicado en el texto que acompaña al disco en su edición física, pero en el cual ahondamos aún más si cabe. De esta forma, nos quedamos hablando con Surma, Beto, Rubén y Kobe (Claudia tuvo que marcharse al terminar el ensayo) de esta nueva etapa del grupo que acaba de arrancar. Y así, entre cervezas y una enorme camaradería, transcurrió la tarde y una conversación que arroja mucha luz en torno a todo lo que este disco significa y supone para sus creadores.

Que adoren tus huesos os ha llevado donde nunca antes habíais llegado con vuestra música, a llenar salas de todo el país, estar en un montón de festivales y, con la vista puesta en la próxima gira, planear un Movistar Arena para 2027. ¿Cómo habéis vivido estos dos años y medio de crecimiento constante?

Beto: No hemos parado de tocar hasta noviembre, que hemos parado cinco meses.

Surma: Y en cuanto hemos parado diez minutos, cada uno ha sacado siete bandas [risas].

Kobe: Las dos almas de Niña Polaca. Unos montan una agencia de management y otros hacen bandas.

Surma: Somos gente bastante disoluta con respecto a la actividad.

Beto: Pero sí tenemos claro que la música es el camino.

Surma: Creo que probablemente estemos en el momento en el que más banda somos, y está todo más organizado y más… calmado.

Rubén: Hemos llegado a un punto de amor mutuo super bueno, de que nos echamos de menos cuando no nos vemos, que nos apetece volver a girar en cuanto dejamos de girar.

Beto: No hay cositas que hacen saltar a alguien como un loco…

Rubén: Como que va todo muy chill. Nos lo pasamos bien y yo personalmente no he notado el crecimiento en sí en el día a día, porque ha ido como muy poco a poco. Entonces, ha sido como un curro de picar piedra, de tocar mucho.

Surma: Creo que también, a raíz de estar bien como personas, hemos podido centrarnos en trabajar guay el disco, el directo y todos los aspectos de diseño y de discurso que, parece una gilipollez, pero lleva muchísimo trabajo. Eso también nos ha permitido crecer mucho más de lo que lo habíamos hecho antes, porque antes nos picábamos, nos cabreábamos…

Beto: Hemos podido componer a gusto, tranquilos…

Surma: Hemos podido componer sin pelearnos [risas].

Rubén: Somos mejores versiones de nosotros mismos que hace tres años.

«Esto es una industria y, si quieres seguir en la rueda, tienes que jugar igual de bien que juega la gente que tienes alrededor»

¿Ha habido un momento durante este proceso, gira y demás en el cual habéis hecho un alto para pensar en este nuevo disco o ha ido todo más sobre la marcha y cuando habéis tenido material os habéis puesto a ello?

Beto: Hubo un momento en el que dijimos: «Tenemos este mes libre. Venga, alquilamos una casa en Alicante una semana y empezamos a sacar temas nuevos».

Surma: La fecha de estudio la teníamos desde hace bastante tiempo, igual con un año de distancia. Sí que me acuerdo que a mí me dio el agobio, porque teníamos 3-4 canciones y en enero-febrero del año pasado, de repente dije «hostia, hay que hacer un disco». Todos los discos hasta Que adoren tus huesos venían de una forma compositiva en la que yo estaba en mi casa, con mucho más tiempo del que tengo ahora, haciendo cancioncitas, y entonces llegábamos e igual había 30 canciones para elegir. En cambio, en este ya estoy sumido en una paranoia de vida, y me acuerdo que en enero-febrero le dije a mi novia: «Voy a desaparecer los fines semanas». Así que estuve como un mes y medio sin salir.

Beto: También has sido más exigente contigo mismo, yo creo.

Surma: Al final, también creo que la banda estaba en un momento exigente. O sea, yo veo que hay muchas bandas que empezaron con nosotros que igual se han ido quedando atrás o proyectos que han ido desapareciendo. Eso me da pánico, pero yo funciono así, me gusta el estrés y me gusta estar picado con algo. Eso sí que creo que le ha podido dar un hilo estructural al disco y le ha permitido tener una narrativa. El 80% de las canciones las he escrito en dos meses, queriendo hablar de algo concreto.

Te lo iba a preguntar más adelante, pero ya que hablas de la narrativa del disco, ¿surge antes ese concepto y escribes las canciones como auto encargo o veías que te estaban saliendo estas cosas y al final todo se concentra todo en un mismo hilo conductor?

Surma: También ha pasado una cosa, que a mí me han empezado a llamar para escribir para otra gente, y eso me ha enseñado a escribir con una idea clara, preconcebida. Hasta este disco no había hecho eso porque antes escribía un poco de… “me siento así”. También hay canciones, como pueden ser “William Wallace” o “La Platería”, que son de momentos de amor extremo y que básicamente decía, «joder, cuánto te quiero, quiero dejarlo aquí plasmado«.

Yo a mi novia la quiero muchísimo y estas canciones las concibo pensando en que ella las está escuchando con un montón de gente cantándoselas alrededor. Le quiero decir cosas bonitas a mi novia y, básicamente, me siento y se las digo. No tiene mucho más misterio… entonces, sí que hay canciones así, que evidentemente salen en un contexto. Pero hay un poco de las dos. Está “CSI Alicante”, por ejemplo, que salió después de la dana. Yo estaba muy enfadado y me salió esa canción, pero ya pensando que quería escribir sobre eso. Había un par de canciones más, alguna la quitamos de en medio porque era horrible.

Beto: Hubo una canción que la probamos como en 10 estilos diferentes, no paramos de tocarla y al final se quedó fuera.

Surma: Era una mala canción.

Beto: Y encima se la dio a otro artista, creo…

Surma: Sí, no voy a decir a cuál ni qué canción era [risas].

Rubén: Fue gracioso porque la última noche que la probamos, nos parecía de puta madre, la grabamos en audio… y al día siguiente la escuchamos completamente serenos, con un café y unas tostadas y pensamos «vaya puta mierda». Era horrible, tío.

Ya que he comentado antes lo del Movistar Arena, quería aprovechar para pediros vuestra opinión acerca de algo de lo que se ha hablado últimamente: el hecho de que muchas veces es engañoso el tema de los sold outs o de hacer recintos grandes. Mucha gente opina que se ha perdido un poco el valor de hacer un Movistar Arena porque ya parece el paso lógico y esperado para cualquier banda que tenga cierto éxito.

Beto: Yo creo que siempre hemos jugado al FOMO, pero nunca hemos engañado a nadie. No hemos dicho que está lleno y luego vas a la sala y está vacía. Hemos jugado al FOMO, pero porque de verdad se estaba llenando, para avisar a la peña de, «oye, que se acaban, y luego llegan los madre mías». Pero decir que hay un 80 y luego ir al bolo y ver que hay un 50… eso es una cagada.

Surma: Pero en relación a lo de hacer los Movistar Arena, yo entiendo también que estamos en una industria y es pura y dura competencia. Si quieres que el proyecto subsista, se mantenga, sea viable económicamente y siga funcionando, tienes que estar metido en la competición. Al final, comemos de esto y es una industria, en el sentido más puro de la palabra. Si quieres seguir en la rueda, tienes que jugar igual de bien que juega la gente que tienes alrededor.

Eso, por otro lado, no lo veo una cosa peyorativa, porque por ejemplo, yendo al FIB el año pasado, veía dos cosas bien, que es que un festival eminentemente internacional consigue vender la misma cantidad de tickets con bandas nacionales, y eso significa que hay una calidad que igual hace 20 años no había, y creo que eso también viene porque cada vez hay más recursos que permiten que el show que damos como escena nacional sea digno de pagarse.

Y luego veía a los guiris, y no llevaban nada. O sea, eran cuatro tíos tocando la guitarra. Nosotros hemos sido así, de no llevar absolutamente nada y ser muy “punkarras” en ese sentido. Este año es la primera vez que tenemos un show claquetizado, lo has visto antes en el ensayo. Es como que hemos llegado muy lejos para haber llevado el desastre que hemos llevado muchas veces. Por otro lado, tiene la parte bonita de que es completamente orgánico, no llevamos nada pinchado, o sea, somos cuatro tíos y una tía tocando, y lo que escuchas es lo que hay, con sus fallos, sus gallos y sus cagadas.

Kobe: Y si funciona, ¿cómo vas a decir que no a tocar cinco veces en La Riviera o a tocar en el WiZink?

Rubén: Al final, es una ilusión de la hostia tocar en un recinto así.

Kobe: Un colega me dijo, «¡pero si ahí es donde tocan todos los grandes!»

Surma: Es verdad que nosotros creo que nunca nos lo hemos acabado de creer del todo.

«Si hace dos años vendimos 10.000 tickets, no tiene sentido hacer 10 bolos. Haces uno grande y ya»

¿Desde cuándo teníais la fecha?

Surma: Sabíamos que lo íbamos a hacer, estábamos en conversaciones con el promotor y tal, pero el contrato se firmó hace un mes y pico.

Rubén: Cuando tocamos en La Riviera yo me acuerdo de estar pensando, «joder, ahí he visto a Noel Gallagher«. Y, de repente, estamos haciendo un Movistar Arena…

Kobe: Yo ahí me enrollé con mi primera novia viendo a Green Day, tío.

Creo que se ha perdido un poco la perspectiva y la gente no le da el valor que realmente tiene. Al final, las entradas se venden, da igual si las compran los fans o gente que va por ir, pero el caso es que se venden. Y ya solo por eso hay un mérito.

Surma: Es que al final es una cosa pura y dura de oferta y demanda.

Rubén: Era eso o 10 rivieras.

Surma: Si hace dos años vendimos 10.000 tickets, ni para la banda, ni para la crew, ni para nadie tiene sentido hacer 10 bolos. Te haces uno grande y ya. Igual no llenas los 17.000, igual metes 9.000 o 10.000 personas. Eso se va a ir viendo según se van vendiendo las gradas. Ojalá vendamos las 17.000, ese es el plan y me volvería loco.

Beto: Queda un año de promo, que salga el disco, los festis, las entrevistas…

Rubén: Ese día vamos a llorar muchísimo todos.

Surma: Cuando llenamos La Riviera por primera vez, me acuerdo de hablar contigo en el pasillo y decir «¿qué coño hacemos aquí, tío?» [risas]. Además, fue como el orto, sonando fatal, la liamos mazo, un montón de gallos…

Rubén: Me acuerdo que subió una chavala a tocar la guitarra y salió fatal, no se sabía la canción [risas].

Beto: Pero la gente se lo pasó muy bien.

Surma: Tío, es que al final las cosas no tienen que ser perfectas.

Rubén: Y nosotros nos lo pasamos mejor que la gente, creo yo.

Surma: 100%. Al final, somos cinco amigos haciendo música y creo que ninguno pretendemos que salga perfecto.

Kobe: Y no es más impresionante una Riviera que una Sidecar en Barcelona para 200 personas, sudando y oliendo el sobaco al de la primera fila. Yo recuerdo un bolo en la Sidecar…

Surma: Fue la primera vez que salíamos de Madrid y, de repente, estaba toda la sala llena, unas 180-200 personas.

Kobe: La última vez que habíamos ido a Barcelona vinieron 5 personas…

Surma: Éramos nosotros y la primera banda de Rubén, y en mi cabeza era, «si tengo 1.000 oyentes mensuales, voy a llenar una sala de 100 personas». Teníamos como 5.000 oyentes y 1.000 en Barcelona. De esto hace ya seis años.

«Este disco habla de pasar la crisis de los 30 en el momento en el que el mundo y el sistema se están desmoronando»

Aparte de escuchar varias veces el disco y de tener las letras delante, me he leído con atención el texto que ha escrito Rubén donde Wiwa es el protagonista. Cuéntame un poco acerca de esto.

Rubén: En realidad, es que todo esto nace porque nosotros hicimos una pre-escucha de las maquetas con colegas en Alicante y, embriagados de amor, decidimos que era buena idea presentar un discurso y hacer como de druida que te acerca a la hoguera y te cuenta una historia. El texto surge buscando una cronología a las canciones que ha escrito Surma e igual es como el eco de esas vivencias que entiendo yo en mi cabeza.

Entonces, ¿ese texto lo escribes teniendo las canciones ya ordenadas y le das tú esa narrativa o la narrativa estaba antes?

Surma: Al final, Rubén y yo nos vemos todos los días y a mí me da mucha vergüenza hablar de mí mismo.

Rubén: Y a mí ninguna hablar de él [risas].

Surma: Sí que es verdad que las canciones van bastante en orden cronológico según se han escrito. Quitando “William Wallace” que está la primera, “Policía-Hachís”, “Olvidarme de ti” y todas las del principio del disco deberían haber estado casi en Que adoren tus huesos. O sea, eran las últimas canciones del coletazo de esa tanda. Al final, a la hora de escribir… es que es mi puta vida.

Entonces, ¿tu vida la escribes también en orden cronológico? ¿Escribes todo en presente, según te está pasando lo que quieres contar?

Surma: Eso es. Y este, como me conoce muy bien y se sabe toda mi puta historia, hizo algo en lo que está todo completamente bajado, ordenado y perfectamente explicado.

A mí me parece muy interesante ese recorrido porque escuchas las canciones y te das cuenta de que empiezas como ilusionado, te hundes, vuelves a ilusionarte, te cabreas…

Surma: Tal cual. La vida misma. La crisis de los 30 de Surma [risas].

Entonces, si te preguntara de qué trata ¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?, la respuesta podría ser «de la crisis de los 30 de Surma».

Surma: En 2026. Pasar la crisis de los 30 en el momento en el que el mundo y el sistema se están yendo a tomar por culo. O sea, es el momento de tu vida en el que se supone que te asientas, pero todo tu contexto se está desmoronando.

Beto: Un piso vale 1.300 euros de alquiler y comprarlo ya es un riñón… 300.000, 400.000…

Surma: Y tienes un sueldo de 25.000-30.000 pavos al año…

Rubén: Y escuchas a todo tu alrededor hablando de lo jodidos que están, de cómo nos han vendido que esto va a ser la polla y es una mierda.

Surma: Todo esto, partiendo de una crisis de los 30 que considero completamente privilegiada, en el sentido de que, también a raíz de tener tres trabajos, tengo una solvencia económica que sé que mucha gente no puede tener, así que no me puedo imaginar cómo lo debe pasar la gente con otras situaciones más jodidas.

La figura de Guille Mostaza creo que ha sido fundamental para vuestro sonido en estos últimos años y habéis vuelto a contar con él para la producción de este disco. Contadme cómo es de importante Guille para vuestra música y para vosotros como banda.

Beto: Es una persona muy metódica, muy pasional, que lo piensa y lo trabaja mucho, que nos quiere y nos tiene cariño. En ese sentido, como el disco anterior lo grabamos con diferentes productores, teníamos claro que queríamos grabar este con él al 100% y que cogiera todo más coherencia. También tiene un estudio que te cagas y una familia increíble.

Rubén: Estamos muy a gusto ahí cuando vamos, nos tratan genial. Al final, meterte a hacer un disco es un proceso emocional complicado porque hay mucho sentimiento y mucho tiempo conjunto.

Beto: Es una persona que dice que hasta que no llora con la mezcla no la da por terminada.

Surma: Es un puto loco [risas].

Es verdad que todo el mundo habla maravillas de él.

Surma: Es un tío que se toma extremadamente en serio su trabajo. Eso tiene sus partes buenas y sus partes malas, pero creo que cuando vas con Guille Mostaza tienes la confianza de que va a salir del producto lo mejor que puede dar, y que lo va a coger con la mayor esquizofrenia mental que puedes coger algo, a nivel de meterse y meterse y meterse… Es tener la garantía de que esa persona va a coger todo con la misma ilusión que tú lo coges.

«No entiendo que la gente se identifique tanto con mis letras porque son cosas absolutamente personales e impudorosas en el sentido sentimental de la palabra»

Surma, si te pregunto por las canciones, ¿te sientes cómodo hablando de todas ellas?

Surma: Sí, sí, asumo que ya no son mías. Hace tiempo me rayaba mucho, pero ahora ya asumo que a la peña se le va a sudar lo que yo diga. Al final, son sentimientos y hay mucha gente que luego escribe y nos cuenta que tal canción le ha ayudado en X momento.

Yo creo que con tus letras en particular pasa mucho eso, que mucha gente se siente identificada con ellas.

Surma: Es algo que no entiendo porque son cosas absolutamente personales e impudorosas en el sentido sentimental de la palabra. O sea, no hay sombra ni metáfora en nada. Por eso siempre me ha parecido una cosa muy curiosa.

Rubén: Pero es como que estás sintiendo cosas que siente la gente y ahí encuentran la relación.

Surma: Al final, creo que todos acabamos sintiendo las mismas cosas y nos duelen las mismas cosas. Hay gente que lo cuenta de una manera determinada, pero es el mismo proceso o sentimiento que podemos tener todos. Aparentemente, encontré una forma de contarlo que hace que la gente lo entienda o lo haga suyo. En resumen, que podemos hablar de las canciones hasta donde tú quieras [risas].

Vamos a hacer el mismo recorrido que hace Wiwa y lo arrancamos con “William Wallace en Lancaster”. Este es el comienzo de todo, el de la ilusión y el enamoramiento: «Siento cosas que nunca sentí desde que apareciste por aquí». Un arranque luminoso y muy amable, pero que dura poco porque la siguiente canción nos lleva a otros lugares. Entiendo que este comienzo tiene una intención clara.

Surma: Sí, porque -y aquí peco de poca profesionalidad-, aunque no sé con qué canción acaba el disco anterior, para mí acaba con “Mucho tiempo contigo”.

Beto: Termina con “Pollo frito” creo…

Rubén: Y una de las anteriores es “Arrebol”. Normalmente ponemos las mejores al principio, y al final dejamos las que no sabemos dónde poner. En este disco no pasa eso porque no hay mejores ni peores.

Surma: “William Wallace en Lancaster” es probablemente la última que escribí de este disco, pero sí que es verdad que cuando hablamos esto el día del orden, yo decía que para mí con lo que la gente se ha quedado de Que adoren tus huesos es “Mucho tiempo contigo”, y como que “discursalmente” -si esa palabra existe- veo estas dos canciones como hermanas.

Pero lo dicho, lo bueno quizás dure demasiado poco y llegamos a “Bosque”.

Surma: Esa es la única que está como descolocada dentro del orden cronológico.

Rubén: Es increíble. Para mí es de mi top 3.

La canción tiene una sensación constante de añoranza, de echar de menos a la otra persona. Es verdad que el mensaje que sobrevuela es ese, pero también de quedarse con lo bueno, de intentar ser feliz porque eso ha ocurrido, en lugar de hundirnos porque ha terminado.

Surma: “Bosque” fue escrita en un momento de “jodidez”. O sea, hasta llegar al punto álgido de mi propia relación hubo una cantidad de altibajos bastante heavies.

O sea que estamos hablando de la misma relación en todo el disco, ¿no?

Surma: Sí, sí, todo el rato

Kobe: Desde el «Carmen vuelve de Valencia» ha sido la misma [risas de todos].

Surma: Si te das cuenta, “Los días malos” tiene como dos partes. La primera parte la escribimos estando súper enamorados y la segunda parte habiéndolo dejado de una manera bastante jodida. Entonces, la de “Bosque” estaba dentro de la segunda parte de “Los días malos”. Fue escrita una o dos semanas antes de entrar al estudio del disco anterior. O sea, esa canción viene de esa época. La semana antes de entrar al estudio cortamos y yo escribí la segunda parte de “Los días malos”…

Kobe: ¡Y cómo llegó!

Surma: Llegué destrozado al estudio.

Rubén: Me acuerdo cuando dijo «he traído una canción nueva que se llama “Los días malos”». Yo pensaba… «madre mía, mi niño cómo está…» [risas].

Surma: Es que no te puedes llegar a imaginar lo mal que estaba.

«Como somos una banda, aunque sea otro el que cante una canción, al final todas parecen nuestras igualmente»

De esas cosas suelen salir buenas canciones.

Beto: Claro, nosotros nos frotábamos las manos [risas].

Surma: Ellos a veces se lo dicen a Carmen de coña, en plan «déjale un rato» [risas].

Rubén: Se lo decimos de vez en cuando, dentro de que la queremos muchísimo y no queremos que lo dejen nunca, pero… [risas].

Surma: Lo que te decía, que “Bosque” vino después, con el disco grabado, pero yo seguía mal. “Bosque” y “Policía-Hachís” son de esa época.

En esta canción nombras a Ángel Calvo y quería que me hablarais de él porque es alguien a quien no conocía hasta ahora.

Surma: Es un cantautor murciano altamente recomendable, con tres o cuatro temas muy buenos. No lo conozco personalmente, pero lo sigo en redes y me parece un tío de puta madre. Me encantaría ser su amigo, así que, Ángel Calvo, si en algún momento lees esta entrevista… seamos amigos.

Es un tío que me da mucha ternura, que escribe canciones muy bonitas y sentidas. A Carmen y a mí nos gustaba mucho. Además, habla mucho de Murcia, que es un lugar que me encanta y en el que me han pasado cosas. Ángel Calvo y Los Trenes de Larga Distancia, creo que se llamaba el proyecto.

Y claro, después de ese intento que es la canción anterior, ahora llega “Olvidarme de ti”, que ya el título es bastante claro para explicar de lo que habla.

Surma: A mí esa canción no me gusta, tío. A estos les encanta.

Beto: Es curiosa porque en esa canción me pongo yo al piano y Claudia toca al bajo.

¿Y por qué a ti no te gusta, Surma?

Surma: Me parece que tiene una letra más simple, más naif. Es chill, la melodía está guay, sí, pero me la habría cargado, la verdad.

Hay una cosa que me ha encantado del texto que escribió Rubén y es eso de que «cada intento de olvidar se convierte, sin querer, en otra forma de recordar».

Rubén: A mí es lo que me transmite y creo que es un poco lo que cuentas en la canción. Vuelves a la farmacia para olvidar y cada vez que intentas hacerlo te acuerdas.

“Sería perfecto” es la primera canción que canta Claudia y también está escrita por ella. Aunque no está aquí, quería preguntaros a vosotros cómo encajáis esa canción suya cuando os la enseña.

Surma: Primero, porque Clau es una gran letrista y además es otra buena “sentidora” [risas].

Rubén: Es intensa.

Surma: Siente las cosas y a mí me encanta la gente que siente. Al final, entiendo que no somos neveras y… joder, me encanta sentir, si no lo hiciera sería una puta planta [risas]. Yo les dije que si tenían cosas que las trajeran porque teníamos que hacer un disco y yo hacía mucho que no me sentaba a escribir. Clau me pasó tres o cuatro y esa como que cuadraba mucho en el discurso y en la línea argumental. La verdad es que es de las canciones que más me gustan del disco.

¿Y creéis que esto abre un nuevo camino para Niña Polaca?

Surma: Ojalá.

Kobe: Igual que en otros discos hay otras voces diferentes a la de Surma, esto es una continuación de eso. Y como somos la banda quienes tocamos la canción, aunque sea de otro el que canta, al final todas parecen nuestras igualmente.

Beto: De hecho, Clau dice que la canción, tal y como la hemos hecho, no tiene nada que ver a cómo ella la pensó.

Surma: Bueno, eso me pasa a mí con todas.

«A veces sientes ciertas cosas que, cuando las escribes en una canción, es como si las metieras en un frasquito y lo cerraras»

Creo que es bonito que como banda llegue un momento en el que no importe quién cante porque, aunque eso pase, seguís siendo y haciendo lo mismo.

Surma: Es que esa es la gracia de una banda.

Beto: Y tener nuestro sonido, nuestro rollo.

Surma: Tenemos la gran suerte de que somos cinco compositores. Creo que todos hacemos cosas bastante decentes en general y que podemos jugar a eso.

Clau además va a sacar su disco en solitario también.

Surma: Y es un disco increíble, créeme.

La siguiente canción es “Policía – Hachís”, que la has nombrado hace un rato y que Beto me decía antes que era una de sus favoritas…

Beto: Es la más cañera, yo creo. El final es apoteósico.

En ella habláis de ir a terapia y de utilizar la música como parte de ella. Supongo que Luz es tu psicóloga, ¿no?

Surma: Sí, Luz es mi psicóloga. Le tengo mucho cariño, pero hace mucho que no voy… gracias a Dios.

Quería preguntaros a todos por la parte terapéutica que tiene la música para vosotros.

Rubén: La música te permite pasar de página muchas veces. Yo pienso que a veces sientes ciertas cosas que, cuando las escribes en una canción, es como si las metieras en un frasquito y lo cerraras. Eso es lo que sentías en el momento de hacerla y ahora ya puedes pasar a la siguiente cosa.

Beto: Como que lo ordenas, lo sacas de ti, lo tienes delante y tienes cierto control sobre ello.

Sirven como para cerrar un poco determinadas cosas, ¿no?

Surma: Yo creo que hacen falta más canciones que una, pero sí.

Rubén: Y de vez en cuando, las miras y dices: «Coño, yo me sentí así».

Kobe: Para mí, el mero hecho de tocar, de estar ahí sentado tocando, ya es terapéutico. Yo recuerdo con la banda que teníamos antes, que estábamos una semana sin tocar y era como… «Qué mierda…  ¿De dónde saco esta agresividad?» Me sentía nervioso.

Surma: Yo cada vez que vengo a ensayar y puedo pegar cuatro berridos, y además afinados… Ya has visto la sudada que me pego, así que ya no hay que ir al gimnasio. Pero para mí, la mayor terapia es escribir.

Siempre he pensado que los que escribís canciones tenéis esa forma de terapia que no tenemos los demás.

Surma: Yo creo que todo el mundo tiene su manera de sacarlo de alguna forma.

Rubén: Hay algo que decía Surma que hemos hablado un montón de veces y me hace mucha gracia. No me acuerdo si es exactamente así, pero Surma siempre me dice: «Tío, yo es que, para escuchar una canción de ruptura, prefiero que sea la mía porque así es más conciso».

Surma: Eso es. Yo voy a mis canciones y me acuerdo del segundo exacto en el que estaba escribiendo y por lo que escribía, así que ¿para qué voy a buscar a alguien que me esté contando eso?

O sea, ¿que tú escuchas tus propias canciones habitualmente? Porque eso no es muy común.

Surma: No estoy escuchando mucha música en general desde hace ya bastantes años, pero sí… me la meto por el culo y al final hago la música que me encanta hacer. Pero, aunque la gente diga que no lo hacen, te puedo garantizar que es mentira. Todos escuchan sus propias canciones. Mira, el otro día en el gimnasio me puse toda la discografía de Niña Polaca porque llevaba un montón de tiempo sin escucharla y dije, «Claro. Es que soy yo» [risas].

Kobe: Es como cuando te da por mirar fotos de antes.

Surma: Y tengo la suerte de que me lo publican, me pagan la grabación y vivo de eso.

«Mi relación y los procesos internos que hemos tenido a la hora de estructurarla me han hecho llegar a ser la persona que soy»

“La Platería” es posiblemente mi canción favorita del disco y, por lo que me ha comentado antes Surma, también la suya. Simboliza un poco el resurgimiento, la catarsis quizá, el levantar la cabeza de nuevo. Y todo responde a volver a aceptar a la otra persona. Supongo que esto tiene mucho que ver también con aceptarse primero a uno mismo.

Surma: Me encanta que hayas llegado a esa conclusión, y me parece súper interesante, de verdad, porque en mi cabeza iba de otra cosa. Esa canción la hice el día del apagón, que empecé a pensar en cómo mi pareja me había hecho llegar a ser la persona que soy. Pensaba en cómo mi relación se ha formado y en procesos internos que hemos tenido a la hora de estructurarla que me han hecho llegar a ser la persona que soy.

Particularmente ahora, habiéndome visto en perspectiva con respecto a lo que era antes, agradezco millones todo el proceso que hemos tenido, que no ha sido fácil, y cómo eso nos ha hecho crecer a los dos. Hablo mucho con Carmen acerca de cómo hemos crecido y todo el proceso en el cual hemos llegado a ser el equipo que somos para enfrentarnos a todo lo que nos viene por encima.

Sí que es verdad que hay un punto de aceptación porque yo he sido muy crítico conmigo toda la vida, como puedes ver en canciones como “Ivona”. Me he odiado mucho, me he caído fatal. “Máster en imbécil”… hay una cantidad de canciones que hablan sobre lo mal que me he llevado conmigo mismo. “La Platería” puede ser el culmen de darme cuenta de que soy una persona que me gusto, que me caigo bien, que me parezco buen tío, creo que cumplo con mis amigos, cumplo con los principios que tengo y que muchas veces traicionaba y eso lo he conseguido de la mano de mi pareja. Esta canción creo que va de eso.

He tenido que pensar mucho tu pregunta porque creo que es la primera vez que me pongo a plantearme exactamente de qué va esa canción. Me parece muy buena pregunta.

Beto: No te creas que a nosotros nos había dicho todo esto.

Kobe: Yo es la primera vez que te escucho hablar de las canciones.

Surma: Creo que lo he conseguido bajar, pero me ha costado entender al principio por qué lo estabas preguntando porque ni yo mismo me había planteado por qué había escrito esta canción. Me parece una gran pregunta, la verdad. Creo que es la mejor pregunta que me han hecho hasta ahora de todas las entrevistas.  

Ahora que decís que es la primera vez que escucháis a Surma hablar así de las canciones. ¿Él llega ya con ellas hechas y las suelta tal cual?

Beto: De hecho, igual la letra la escuchamos el día que vamos al estudio a grabar.

Kobe: O llegas a Spotify, buscas la canción, ves la letra, y dices, «ah, que dice esto» [risas].

Rubén: ¡Y al menos ahora vocaliza! [risas].

Surma: Siempre hay un periodo después de grabar disco, cuando nos mandan la primera mezcla, que suelen hablarme cada uno de ellos por separado en plan «tío, ¿decías esto aquí?».

Kobe: Es que le da por juntar la última sílaba con la primera y tú piensas… «¿pero qué palabra es esta?».

Beto: Pero sí que es bonito después de grabar redescubrir las canciones porque puedo poner atención a la letra y decir, «ay, joder, qué chulo esto, qué bonito».

Rubén: Joder… tenéis que escuchar las grabaciones en acústico que pasa por el grupo, que se entiende perfectamente [risas].

Surma: A estos se la pela [risas].

Rubén: ¡Yo sí que me las escucho! Es que he flipado con que no las escuchéis siquiera [risas].

“Suena ABBA cuando enciendes el motor” fue el primer single y me llamó mucho la atención porque es como una canción pequeñita…

Surma: Estaba pensado precisamente para que llamara la atención.

Beto: Quisimos copiar a Carolina Durante que sacó la acústica en su disco.

Rubén: La de “Elige tu propia aventura”.

Surma: Nos pareció una estrategia de la polla.

Rubén: Pensamos que molaría lanzar la más rara a la primera.

Surma: No sé si rara, porque al final no creo que sea una canción rara, pero sí que es la que, viniendo de lo de antes, menos te puedes llegar a esperar de cara a llamar la atención de algo nuevo.

Beto: Y es como arrancar el motor.

Surma: A mí me parece una gran intro.

Rubén: Y el mensaje final es la polla. Es como que sacamos un primer single y te estamos diciendo que estamos pensando en el futuro, y te deja la incógnita en el aire de qué va a pasar.

«Hemos llegado a la edad adulta dando por hecho cosas que no se pueden dar por hecho»

Es que aquí llegamos a un punto de inflexión del disco y se empieza a hablar ya un poco de las cosas que nos rodean y ese futuro del que hemos hablado antes, que parece ser cada vez más complicado.

Rubén: Con tu novia está todo bien, ya no estás rayado emocionalmente y dices, «¿y ahora qué pasa si está todo jodido?»

Surma: Sales un poco de la vida y te das cuenta de que todo está fatal.

Esta es una idea que también sobrevuela todo el disco, que el mundo que conocemos se tambalea y hay un claro peligro de que todo se desmorone. Enlazo esto con la siguiente canción, “Contigo”. Aquí hay una dicotomía clara que me ha hecho reflexionar mucho y es el hecho de tener que pelear por un mundo mejor, pero a la vez estar pasando una etapa de la vida eminentemente feliz e ilusionante. Y esa frase de «a mí la revolución, pero…» habla un poco de lo conformistas que somos muchas veces.

Surma: De hecho, es una crítica que creo que la gente que la escucha de primeras, lo puede no considerar como tal porque parece una frase muy romántica, pero está pensada desde la crítica. Lo has pillado muy bien, me está gustando mucho esta charla.

Habla del salir un poco de tu propia individualidad y enfocarlo al «chavales, nos están quitando muchas cosas que antes se daban por hechas y eran obvias». El mero hecho de poder pensar en un futuro estable, formar una familia, tener una casa, tener una calidad de vida digna que te permita desarrollarte como persona y no estar viviendo en una juventud infinita o una adolescencia alargada de forma absurda. Mis abuelos a los 30 tenían 5 hijos ya, y no digo que eso sea lo que queramos, pero es que ni siquiera tenemos la posibilidad. Yo hablo con muchos amigos míos que sí que quieren, pero no se puede.

A mi generación también le pasa, pero quizá le haya pasado más a la vuestra, que habéis llegado a la edad adulta dando por hecho cosas…

Surma: Que no se pueden dar por hecho.

Rubén: Pero luego hablas con la gente de nuestra edad y la conversación es otra.

Surma: Yo sí que critico activamente a nuestra generación.

Me da la impresión de que sí que sabemos qué cosas están mal y qué se debería cambiar, pero no actuamos y nos conformamos con lo poquito que tenemos.

Rubén: Ese es el problema, que lo pensamos, lo hablamos, y hay una inacción común, no por falta de ganas, sino por exceso de estímulos.

Kobe: Mi viejo salía a la calle a pelear por las cosas.

Surma: Es que creo que nunca nos hemos tenido que pelear en serio por nada, ¿sabes? Por suerte o por desgracia hemos sido la generación que más fácil ha tenido todo, y aquí nos incluyo a todos desde los 70 o así.

Beto: Pero nuestros padres, con nuestra edad, si estaban casados y tenían un curro estable, podían tener una casa…

Surma: Sí, pero gran parte de la generación de nuestros padres no tiene carrera y les va mejor.

Beto: Por eso lo digo, porque nosotros en teoría estamos más preparados.

Surma: Se nos ha dado todo hecho, hemos tenido los mejores colegios, todos mal que bien hablamos inglés… salvo la gente que realmente lo pasa mal, en el core de la sociedad nadie ha pasado hambre. O sea, no ha habido que pelearse realmente por nada y creo que estamos en el punto en el cual se nos están quitando ya cosas que afectan de verdad. Yo me planteo cómo vamos a llegar a los 60. La mitad de nuestra gente va a llegar sin casa, o lo que quede de sus padres y tal, pero también me parece heavy depender de mis antecesores.

Rubén: Aquí en la banda hay muchos que tenemos pluriempleo porque no tenemos herencia de ningún tipo y, aun teniendo pluriempleo, no llegas a los estándares de nivel de vida que tenían nuestros padres.

Beto: Es que tener 60.000 euros para pillarte un piso de 300.000…

Rubén: Es que es imposible, tío.

Beto: Solo conozco una persona en el mundo que ha sido capaz de comprarse una casa sin ayuda de sus padres, que es Surma, y porque tiene un currazo en una Big Four y además es una estrella del rock. Y ha podido hacerlo vendiendo un riñón.

Surma: Me da orgullo decirlo porque he trabajado como un desgraciado durante cinco años.

Beto: Y lo ha conseguido casi en el límite. El resto de la gente que tenga un curro un poco peor y no esté pluriempleado, ¿cómo se va a comprar una casa? Es imposible.

«Da miedo ver el paralelismo que hay entre estos años 20 y los años 20 del siglo pasado y lo que pasó después»

Has dicho una cosa muy interesante antes, Rubén, que es la sobreestimulación que hay. Creo que eso es lo que está haciendo que la sociedad esté como adormecida y demos por hecho este tipo de cosas sin pelear por cambiarlas.

Rubén: La serotonina. Es verdad que no me puedo comprar una casa, pero el finde me voy a comer una nueva hamburguesa que está de puta madre. Te lo gozas, lo subes a Instagram, te dan likes y te engorilas.

Surma: También influye la atomización de la información que recibimos. Al final, tenemos un algoritmo ultra mega establecido que alimenta nuestro propio interés y de ahí nos salimos. Es muy complicado llegar a una conclusión con una persona de al lado. A raíz de esta atomización del input que recibimos es imposible que tú y yo lleguemos a tener la misma idea sobre algo y que nos haga pelear por ello. En mi otro trabajo hay mucha gente de derechas, en este hay más gente de izquierdas, y aun así te das cuenta de que todos tenemos los mismos problemas y que no somos capaces de ponernos acuerdo en simplemente llegar a tener conciencia de que tenemos un puto problema en ciertas cosas. Está todo jodidamente polarizado.

Beto: Y el debate político tampoco es que ayude nada a la concordia.

Surma: Es que, por mucho que no coincida contigo, creo que nos tenemos que sentar porque, a nivel país y a nivel generación, hay cosas que solucionar y tenemos que llegar a una conclusión, por mucho que me caigas fatal, que no piense como tú o que tenga una idea completamente opuesta a la que tú tienes. También yo soy un emparanoiado y me da mucho miedo porque veo mucho paralelismo entre estos años 20 y los años 20 del siglo pasado y lo que pasó después. Por eso creo que hay que sentarse, hablar y llegar a la conclusión de que hay problemas y que tenemos que solucionarlos, porque si no la alternativa es que en algún momento lleguen los tiros.

“CSI Alicante (Mi generación)” habla precisamente de eso, de gente cansada, harta e incluso resignada a vivir en situaciones precarias, sin grandes expectativas de futuro. Una canción de claro tinte social, de deseos no cumplidos. En ella nombras a Carlos Mazón y creo que es el clarísimo ejemplo de impotencia, de que a veces da igual protestar o salir a la calle.

Surma: La cantidad de gente que ha defendido a Carlos Mazón… o la cantidad de gente que está defendiendo a un gobierno que, quieras que no, ha tenido tres ministros imputados… Yo al final soy jurista, y hay tantas cosas que últimamente estoy viendo y pienso que nos estamos cargando las instituciones… Creo que la gente no entiende a qué responden ciertas instituciones, por qué hay que defender una división de poderes, por qué es importante que haya un accountability en tus representantes públicos, por qué hay que exigir que haya una sanidad democrática en un sistema y cómo luego eso afecta a tu vida en el día a día. Es que parece que cuando hablamos de política estamos hablando de una cosa ajena a nosotros.

Al final, todo esto te afecta, y que no haya una justicia imparcial va a hacer que estés jodido. Llegar al punto de que nos la pele y asumir que el Constitucional está en la izquierda y que el Supremo está en la derecha, a mí como jurista me parece increíble. ¿Por qué lo estamos aceptando? ¿Por qué no estamos quemando contenedores? No me lo explico… Estoy cabreado.

Esta canción dices que la escribiste después de lo de la dana y es que ese es el claro ejemplo de que al final parece que nos da igual incluso que haya muertos.

Surma: Es que nos la pela. Y no estamos hablando de dos muertos, eh. Es una región económicamente muy potente echada a la mierda. Fuimos hace nada con mi novia a comer a la Albufera y ahí tienen un plato muy típico que se llama all i pebre, que es un cocido de anguila. El caso es que no podían pescar porque, evidentemente, después de la dana está toda el agua de la Albufera contaminada. Y va a estar contaminada hasta, sabe Dios, cuánto tiempo. Y estamos hablando de una región que igual tenía un millón y pico de personas que vivían de eso y que, además, es una región económicamente muy potente. Todo eso se ha ido a tomar por culo porque la gente que tiene que encargarse de que esto no pase estaba haciéndose una paja en su casa.

Beto: Y que luego, en lugar de soluciones, buscaban echarle la culpa a otro.

Surma: Y cuando ya ha pasado esto y se ha acabado, tienes que ver todo el puto show que hubo durante tanto tiempo, hasta el punto de tener que llegar a un funeral y que aquella gente que había perdido tanto le gritara a la cara. ¿Qué país es este, tío?

Rubén: Nosotros somos alicantinos y cuando pasó esto estuvimos ahí. Veíamos que era la única forma de que eso se salvase un poco. Y las instituciones lavándose las manos y echándose mierda.

«Muchas veces estás triste y te sientes solo, pero te ayuda ver que eso afecta también a otras personas y que al final estamos todos en la misma mierda»

Surma: Este y yo llegamos el domingo, una semana después de que esto hubiera pasado, y estábamos entrando a la vez con la primera dotación de bomberos porque no les habían dejado entrar por las peleítas entre la Comunidad Valenciana y la puta UME. Y había un camión de bomberos para un pueblo de 10.000-15.000 personas, con todo el pueblo echado a la mierda. Yo no he visto una cosa así en mi vida. Nunca he visto un nivel de desastre tan absoluto, con coches en tejados, el barro hasta aquí… Ibas por la calle y la gente había conseguido sacar cosas: todas las fotos, los pianos, los discos… Estaba todo tirado por ahí. Era como una zona de guerra, tío.

Durante los seis días que transcurrieron desde que pasó esto hasta que bajamos el primer domingo, es increíble que no hubiera aparecido una sola dotación pública a ayudar a esa gente y que tuviéramos que ser nosotros los que entráramos colándonos por caminales de plantaciones, y que un par de horas después apareciera la primera dotación de unos 15 militares, con la misma preparación que nosotros, que era básicamente ninguna. Al final piensas, ¿Dónde coño está el Estado? ¿Dónde coño está todo lo que tiene que funcionar?

Rubén: Y que encima, tío, la mayoría de peña de los pueblos es gente mayor, no es gente que tenga la fuerza física y la autosuficiencia de empezar a mover todo eso. O sea, hasta que no llega la gente joven, que podemos tirar un poco más, estaban en la mierda.

Surma: Sin agua potable, sin comida, sin poder salir de su puta casa porque tienes delante de tu casa un metro de barro…

Rubén: Y llorando a tus víctimas a la vez.

Surma: Es que es una barbaridad. Es una cosa que yo te juro que no he conseguido colocar en mi cabeza todavía. No he estado en una situación parecida nunca y me costó un par de meses volver a la normalidad.

Estuvimos bajando tres o cuatro fines de semana seguidos y cada vez que volvía a Madrid y el lunes iba a la oficina, tenía ese break mental de… estoy saliendo de esto, que es otro mundo y llego aquí que no pasa nada. Me preguntaba, ¿Cómo no está cada mano pública ayudando a que esto se solucione de alguna forma? ¿Cómo es posible que, por peleítas internas de cuatro matados que están ahí cobrando un sueldo público, no consigan ponerse de acuerdo en que esto es una crisis increíble, y que hay que solucionar la vida de la peña? Es que es para lo que les estamos pagando, tío. Qué mala hostia me entra, de verdad.

Beto: Al hablar de las últimas canciones del disco eso ya se nota, eh [risas].

“El pasado” es una canción dura y triste. Háblame de ella porque supongo que no ha debido ser fácil escribir algo así.

Surma: Eso fue un día que pensaba que mi abuelo se moría. Mi abuelo, para mí, ha sido mi padre. Yo tengo una familia complicada, mi padre no estaba mucho en casa y mi abuelo ha sido esa figura que me enseñaba. Gracias a Dios, no he tenido ninguna muerte cercana y fue la primera vez que pensaba que alguien importante para mí se iba a morir. Esa canción es básicamente eso.

Beto: Por eso no la quería meter, porque sigue vivo.

Rubén: Pero es que tiene un sentido, tío. Porque en el estribillo dice «yo me niego a convertirte en un recuerdo» y es como que lo ha salvado, como que ha dicho «no va a pasar».

Surma: Al final ha ido bien, pero me da muchísimo miedo y es una cosa que, evidentemente, por ley de vida va a suceder, pero no quiero que pase. Es lo que hablábamos antes, que las canciones son la vida. No sé ni por qué la llevé al local y al final se ha quedado.

Beto: Es una canción bonita para la gente que ha perdido a alguien. 

Yo creo que es una canción muy bonita y necesaria para mucha gente.

Rubén: Hay mucha gente que se va a sentir cobijada en ella.

Surma: Ojalá. Y ojalá el dolor que yo sentía en ese momento ayude a alguien. A mí también me ayuda pensar que hay gente pasando lo mismo. Cuando me escriben con cierta canción y pienso lo mal que lo pasé escribiéndola y lo jodido que me sentí, es bonito que eso pueda ayudar a superar X cosa. Al final, yo me siento muy acompañado también con la gente que nos escucha. Me parece una suerte y un regalo de la vida poder hacer que ese dolor mío esté acompañado. Muchas veces estás triste y te sientes solo, pero te ayuda ver que eso afecta también a otras personas y que al final estamos todos en la misma mierda. Es bonito.

“La codicia y capital de las fuerzas extranjeras” es una canción que no necesita mucha explicación. Habla de tu tierra, pero bien podría hablar de la de todos. En Madrid ocurre lo mismo, que nos han arrebatado la ciudad que conocíamos y cada vez nos sentimos menos identificados con ella.

Kobe: Y hay más policía…

Rubén: Me encanta que lo meta ahí [risas].

Kobe: Ya que estamos metiéndonos con Madrid… [risas].

«Es necesario abrazarnos como sociedad, con nuestras diferencias, para poder hacer un país mejor»

La canción que cierra el disco es la que le da título. “¿Dónde está la ONU cuando más la necesitas?” al final tiene un mensaje claro que es ese «que se unan otra vez los barrios». Es como que el orden mundial, a priori, no lo podemos cambiar, pero al menos vamos a unirnos tú y yo.

Surma: Bueno, ojo, el orden mundial lo cambias desde abajo. Tú ves los grandes episodios de la historia y todo ha empezado desde ciudades pequeñas que se unen, desde la Revolución rusa hasta la Revolución francesa.

Beto: «Que se unan otra vez los barrios, a ver si estiran, todo es poco». Dice eso, ¿no?

Surma: No, en realidad dice «que se unan otra vez los barrios, que se estiran todos un poco», lo que pasa es que me he comido el “un”. O sea, dice “se estiran todos poco” porque “un poco” no entraba por métrica y, como son mis putas canciones, me tomo las licencias poéticas que me salen del culo [risas]. Creo que el mensaje se entiende.

«La estaca ya se ha roto» es en referencia a la canción de “L’estaca” de Lluis Llach. La mayoría de música que he escuchado durante estos dos últimos años ha sido, básicamente, cantautores de los 60. Lluis Llach, particularmente, es un tío que me gusta mucho cómo expresa el amor a su tierra. “La codicia y capital”, de hecho, viene después de escuchar “País Petit” de Lluis Llach, que habla de su pueblo, y de escuchar “Fiesta” de Serrat, que habla también de la verbena del pueblo y de cómo se juntaban todos, los ricos, los pobres, la prostituta… todos.

Es como echar de menos esa imagen que ni siquiera he llegado a vivir a nivel sociedad, pero sí que puedo intuir por el resquicio de tradición que nos queda como país. No quiero que esto suene facha, y creo que también es una cosa necesaria desde la izquierda, el hecho de abrazar el país tan increíble que tenemos, desde nuestra diversidad. Yo, por desgracia, no conocía mucho España y a raíz de conocerla más girando con el grupo, te das cuenta de que es un país completamente loco e increíble, y que la gente y las tradiciones son la polla.

Yo particularmente tengo una ideología de izquierdas, pero me da rabia que desde la izquierda hayamos rechazado eso, ¿sabes? Creo que también es necesario abrazarnos como sociedad, con nuestras diferencias, para poder hacer un país mejor. Esa es la frase de los barrios y de unirse, extrapolando el barrio a la comunidad autónoma casi. Me da miedo que esto se malinterprete porque no quiero caer en un nacionalismo absurdo, simplemente nace de un amor genuino a un país que me gusta, que creo que conozco y entiendo, y que me da rabia que no se una contra cosas que nos están jodiendo.

Es que creo que querer a tu país no debería ser algo de derechas ni de izquierdas. Mi argumento personal es que, precisamente, soy de izquierdas porque quiero lo mejor para este país y para su gente.

Surma: Claro, claro, justo es eso. Pero en un mundo globalizado creo que es súper necesario que nos unamos y que tengamos una conciencia nacional, por llamarlo de alguna forma. Evidentemente, abrazándonos con nuestras diferencias, porque lo que creo que hace tan bonito todo esto es que tengamos cinco lenguas distintas, que se haya conseguido defender esas lenguas, enseñarlas y asumirlas como patrimonio.

También me parece bonito por el hecho de que eso no responde a un motivo económico. Evidentemente, yo el valenciano no lo voy a utilizar en el trabajo en Madrid o no me va a servir para irme a Nueva York, pero me parece un patrimonio tan bonito que tengo y que entiendo como casa, siendo una lengua, que ¿por qué va a venir alguien de Madrid a decirme que no? Joder, abracemos la diferencia y asumamos que somos gente genial, que ha hecho cosas geniales, y defendámoslo.

Rubén: Estando fuera de casa te das cuenta. A mí me ha pasado que me siento muchísimo más alicantino ahora que estoy fuera de Alicante que cuando estaba allí, porque no sabía valorarlo de la misma forma que ahora.

Con esto terminamos. Creo que ha sido muy interesante recorrer el disco de esta manera.

Surma: Ha sido una entrevista increíble, de verdad. Se nota que has escuchado el disco con mucho interés y cariño, así que gracias por una entrevista tan bonita y por darnos el espacio porque creo que este disco tiene un discurso y es bonito hacerlo llegar.

Comparte tus opiniones en CrazyMinds, nuestras redes sociales (InstagramTwitterBluesky o Telegram) o nuestro canal oficial de Whatsapp.

¡ÚNETE A NUESTRO CANAL DE WHATSAPP!

Todas las novedades de CrazyMinds de forma rápida e inmediata en tu móvil: noticias, festivales, discos, entrevistas, playlists... ¡No te lo pierdas!
¡APÚNTATE!
Javier Decimavilla
Javier Decimavilla
La música nos puede salvar la vida o al menos mejorarla. Bob Dylan, Neil Young, David Bowie, The Beatles o The Rolling Stones, entre otros, nos llevan enseñando el camino a la felicidad desde hace décadas.