Gurriers acaban de anunciar Nobody’s Coming To Save You, su segundo álbum, junto al single e intenso tema que le da título y su videoclip oficial. El disco sale el 25 de septiembre de 2026 vía Play It Again Sam y llega apenas dos años después de Come And See, el debut que convirtió al quinteto dublinés en una de las voces más urgentes del post-punk europeo actual. Si ese primer disco era un documento de rabia comprimida en salas de 250 personas, Nobody’s Coming To Save You es el mismo espíritu disparado a escala de festival. La diferencia entre los dos no es de actitud — es de ambición.
De un McDonald’s en Dublín a los grandes escenarios: cómo se construye una banda en tiempo récord
La historia de Gurriers empieza donde empiezan muchas buenas historias: en un trabajo del que quieres huir cuanto antes. Los fundadores Dan Hoff y Mark MacCormack se conocieron trabajando en un McDonald’s abierto las 24 horas en Dublín antes de la pandemia, matando el tiempo hablando de arrancar una banda. Formaron Gurriers en enero de 2020 junto al batería Pierce Callaghan y el guitarrista Ben O’Neill. Casi dos años de pandemia y ensayos después, su primer concierto en el Workman’s Club de Dublín terminó en un mosh-pit que lo dejó todo claro. El bajista Charlie McCarthy se incorporó a principios de 2024, ya con el debut grabado y a punto de salir.
Lo que vino después fue uno de esos ascensos que la industria ya no sabe muy bien cómo clasificar. Come And See salió en septiembre de 2024 vía No Filter/PIAS — grabado en Leeds con Alex Greaves — y en cuestión de meses la banda pasó de las salas pequeñas al festival de Glastonbury (escenarios Woodsies y Leftfield), al programa Later… with Jools Holland y a los teloneros de Idles, Turnstile y Kneecap en el Wembley Arena. En el camino, recibieron un email de Michael D. Higgins, presidente de Irlanda, felicitándoles por su directo. «Asumí que era falso», admitió McCarthy. Hoff fue más directo: «Estaba a punto de dejarlo hasta que dijo eso.» Gurriers tienen el humor suficiente para contar esa historia sin perder un gramo de credibilidad.
El batería Callaghan lo explica con una precisión que vale por cualquier nota de prensa: «Escribes canciones para el entorno en el que las vas a escuchar. Cuando tocábamos en salas de 250 personas, hicimos un disco punk y sudoroso. Pero ahora, tocando en grandes escenarios de festivales y de teloneros en arenas, cambia cómo te acercas a la composición.» No es un giro comercial. Es honestidad sobre lo que significa crecer sin traicionarse.
‘Nobody’s Coming To Save You’: política sin respuestas, sonido sin límites
El origen del single que da título al álbum dice mucho sobre quiénes son Gurriers. La canción nació como respuesta directa a una reseña que les criticaba por «decir tantas cosas políticas sin ofrecer ninguna respuesta». Su reacción: «¡Somos una banda, no un partido político!» El resultado es una pieza que, según ellos mismos, «parece desesperanzada en su primera escucha, pero si la miras más profundamente es una llamada a la acción. Nadie va a levantarse si todos esperan que lo haga otro. Todos tenemos que hacer nuestra parte para crear el cambio.» Un torbellino de guitarras metálicas y energía contenida que estalla en un clímax catártico: oscuro y urgente, exactamente lo que el título promete.
Nobody’s Coming To Save You fue grabado entre los estudios Attica en Donegal y Holy Mountain Studios en Londres, producido por Mark Bowen de Idles y Loren Humphrey (Geese, Cameron Winter), con ingeniería de Chris Fullard (Idles, Sunn O)))) y mezclas de John Congleton (St. Vincent, Swans, Modest Mouse). Una lista de nombres que no aparece en los discos de cualquiera. El resultado tiene diez canciones diseñadas para escenarios grandes: ‘Shades’ lleva guitarras angulares e industriales hasta un chorus de hardcore; ‘Drones’ es una construcción lenta y aplastante cuya caída está hecha para devastar mosh-pits; ‘Pins’ explora un groove entre el grunge y el trip-hop; ‘Party Lines’ es dance-punk sin concesiones. El mismo espíritu del debut, pero con la confianza de quien ya sabe lo que puede hacer cuando el escenario es grande.
Diez canciones para el fin del mundo
- Nobody’s Coming To Save You
- Party Lines
- Shades
- Pins
- Today Is Not Enough
- Drones
- Nothing Happens Twice
- Waiting For Fisher
- I Wish I Was
- Crybaby
De Dublín al mundo, con rabia y sin respuestas
Gurriers son Dan Hoff (voz), Ben O’Neill y Mark MacCormack (guitarras), Pierce Callaghan (batería) y Charlie McCarthy (bajo). Se formaron en Dublín en enero de 2020 — en plena pandemia, sin poder tocar en directo — y dieron su primer concierto en el Workman’s Club de la ciudad cuando las salas abrieron de nuevo. El fervor fue inmediato. Su debut Come And See (septiembre 2024, No Filter/PIAS), grabado en Leeds con Alex Greaves, los situó en la primera línea de una escena irlandesa que lleva años siendo la más excitante de Europa: la misma que ha dado a Fontaines D.C., The Murder Capital, Gilla Band y Sprints. Pero Gurriers tienen algo propio — una mezcla de rabia política, humor sombrío y ambición sonora que no encaja del todo en ninguna etiqueta.
En menos de dos años han tocado en el Glastonbury, debutado en el Later… with Jools Holland y calentado el Wembley Arena para Kneecap. Con Nobody’s Coming To Save You — segundo álbum, diez canciones, 25 de septiembre de 2026, Play It Again Sam — Gurriers no están dando el salto. Ya lo dieron. Este disco es la confirmación de que han aterrizado exactamente donde querían estar.
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