Fotografías: Alejandro García-Cantarero
Es la primera vez que Shinova rompen el típico ritmo de la industria musical en el que se van sucediendo discos y giras sin parar. Lo han hecho publicando un EP, el primero de su carrera, tras una etapa enormemente fructífera que, con El Presente (2024) como espina dorsal, concluyó el pasado mes de diciembre llenando el Movistar Arena de Madrid. Esto sucedió después de muchos años de furgoneta, salas, festivales y algunos sinsabores en el seno de la banda. Por eso, aquella noche se percibió una especie de justicia poética en el ambiente, tanto para ellos como para todos los que les seguimos desde hace tiempo. Y por eso este nuevo trabajo se entiende como un punto de inflexión en su trayectoria, desacelerando el paso para tomar fuerzas ante lo que esté por venir.
Con las ganas de ofrecer algo diferente a lo que venían haciendo, Gabriel, Erlantz, Dani y Frou se encerraron en el estudio para dar forma a cuatro nuevas canciones que en realidad funcionan como una sola. La tormenta perfecta narra una historia en cuatro actos, con ideas, arreglos y melodías que van atravesando todas ellas, intercambiándose, repitiéndose, encontrándose en diferentes cortes… Un EP conceptual con referencias a esa manera de trabajar que tenía Robe en algunos de sus últimos y más celebrados trabajos.
Una vez más, nos juntamos con Shinova para charlar de este nuevo proyecto. Lo hacemos sin Dani, que está recuperándose satisfactoriamente de una lesión. Así, con el tiempo justo debido a diversos compromisos promocionales en unas jornadas frenéticas y comprimidas, encontramos ese espacio para charlar con ellos como siempre solemos hacer, con cercanía y franqueza. Descubrimos junto a ellos de qué va La tormenta perfecta y eso nos sirve para hablar de otros temas que les afectan como banda.
La etapa de El Presente culminó con el inolvidable concierto que disteis en el Movistar Arena a finales del año pasado. Supongo que aún resuenan en vosotros los ecos de aquella noche.
Gabriel: Sí que hay ecos, y yo creo que se quedarán para siempre. Otros conciertos que han sido importantes para nosotros, a día de hoy y después de tantos años, siguen pareciendo recientes porque sigues sintiendo esa emoción. Son cosas que no se olvidan, que suceden y ya se quedan contigo para siempre. Entonces, sí, todavía tenemos esa resaquita emocional.
En cierta manera, habéis pasado una época algo complicada en el grupo, con la marcha de uno de los componentes y demás. No quiero entrar en detalles, pero sí quería preguntaros acerca del momento en el que estáis ahora como banda y si ya realmente estáis bien y completamente tranquilos.
Gabriel: Sí, pero ha sido así todo el rato. Estamos muy centrados, evidentemente en este EP, pero también trabajando ya en lo siguiente… y en lo siguiente de lo siguiente. Lo siguiente muy pronto se va a poder ver, y es algo muy especial también.
Erlantz: Es algo que no hemos hecho nunca. No tiene nada que ver con lanzamientos discográficos como tal, pero es algo muy especial. [A lo que se referían el día que tuvimos este encuentro es “Sua Gara” al nuevo himno que han hecho para el Bilbao Basket y que ya se ha presentado].
Gabriel: Entonces, como te decía, estamos muy centrados en la banda.
Hoy nos hemos juntado para hablar de La tormenta perfecta, vuestro nuevo EP. Contadme cuándo surge la idea de poneros con un proyecto como este, y no me refiero al hecho de publicar un EP en sí, sino a hacerlo de esta manera, estructurado de manera conceptual y demás.
Gabriel: Pues surge de la cabeza de Erlantz.
Erlantz: Queríamos hacer algo diferente. Lo más sencillo hubiese sido hacer un single… De hecho, incluso llegó a ser una idea el hacer un single para poder tener algo nuevo que presentar en el Movistar Arena y que no fuera simplemente cerrar un ciclo. Pero luego, pensando en ello… un disco es demasiado, un single es muy poco, y empezamos a darle vueltas a la idea de hacer una historia que se pueda desarrollar en varias canciones, no solo en una, huyendo un poco de ese formato single-disco-single-disco-single-disco.
Nunca hemos hecho un EP, así que empezamos a darle vueltas a hacer algo diferente de lo que llevamos haciendo toda la vida. Es que claro, el proceso de creación es muy diferente, no es lo mismo crear una canción en la que esa idea y esa temática nace y muere en la propia canción y se cierra, que hacer algo que esté más abierto y se vaya interconectando entre canciones, como ocurre en este caso. Entonces, empezamos a trabajar ideas diferentes, que tuviesen melodías que se fuesen entrelazando, que en la propia canción también tuviesen desarrollo… Le dimos bastantes vueltas también al orden; de hecho, Alain [el director de los videoclips] nos propuso el orden final y, de repente, fue como «vale, esto era así».


«En los vídeos hemos salido del foco nosotros, para simplemente poner una banda sonora a una historia»
¿O sea que teníais las cuatro canciones, pero no sabíais cómo ordenarlas? Eso me llama bastante la atención porque al final, cuando lo escuchas y entiendes un poco la historia, es bastante cronológico y lógico el orden definitivo.
Gabriel: En realidad teníamos un orden muy claro y partíamos… si no recuerdo mal, desde la cuarta canción.
Erlantz: No, partíamos de la tercera, así que confirmo que recuerdas mal [risas].
Gabriel: Cierto, partíamos de “El día que murieron las canciones” y, a partir de ahí, se empezaba a desarrollar la historia. Lo teníamos y cuadraba perfectamente, pero Alain empezó a trabajar en los vídeos, le dio siete mil millones de vueltas y nos dijo: «Chicos, si lo hacemos de esta otra manera va a tener un sentido y va a ser mucho más directo para algo que quizá de la otra manera hubiera sido más enrevesado». Y creo que al final tenía razón, de esta manera se entiende mejor.
Es que con el apoyo de los vídeos la historia se refuerza aún más.
Gabriel: Claro. De hecho, los vídeos tienen un protagonismo tal que hemos salido del foco nosotros, como protas de las canciones, para simplemente poner una banda sonora a una historia donde los protas son la pareja.
Hay solo un momento en el que salís…
Erlantz: Hacemos un cameo en “Lo que podría salvarnos”. Fuimos, nos comimos lo que había y fuera [risas].
Es verdad que al final se entiende todo como una obra audiovisual completa. No es solo un EP.
Gabriel: Sí, y sabemos que no es lo más comercial porque no es un single de dos minutos y pico, con un estribillo que enganche, que la banda salga y aparezcamos todos guapísimos, aunque la cámara tampoco haga milagros [risas], y vender la imagen y el single. Pero no queríamos eso en esta ocasión. Como decía Erlantz, queríamos hacer una historia y estar tocando desde el foso, mientras en el escenario pasan cosas.
Entonces, Erlantz propone esta idea de EP, ¿y la historia de la que hablan las canciones?
Gabriel: Yo tenía un boceto muy verde y, a partir de ahí, empecé a desarrollar. Sabía que quería que fuera una pareja, sabía que tenían que suceder ciertas cosas en las letras, pero ya fue en el proceso cuando lo fui enlazando. En ese momento más creativo y de composición es cuando empiezas a verlo más claro.
Me interesa mucho saber cómo ha sido el proceso creativo de estas canciones porque hay melodías o arreglos que aparecen en algunas canciones y se repiten y en la letra ocurre algo similar, con palabras o ideas que enlazan una canción con otra. ¿Ha sido un trabajo de unir piezas de un puzle o de ir haciendo todo a la par y desarrollándolo?
Erlantz: El propio desarrollo en cuanto a arreglos, en lo musical, también va muy en consonancia con lo que es la propia historia. Empiezas desde un punto muy luminoso, “Todo gira y vuelve” tiene mucho acorde mayor y tal; luego, “Lo que podría salvarnos” surge de ahí, es muy luminoso, pero van apareciendo unas armonías como más melancólicas. De hecho, la melodía de “Lo que podría salvarnos” suena sobre los acordes de “Todo gira y vuelve”, y la segunda vez que suena cambian los acordes de base porque son los de “El día que murieron las canciones”.
Luego, en la parte C, incluso la propia melodía hace referencia a “El día que murieron las canciones”. Te está anticipando lo que va a pasar. En “El día que murieron las canciones” hay un giro, un momento en que se quiebra la historia, y hay una progresión de acordes que ya está marcando un “clic” en la historia hacia un punto más introspectivo, que es “Tiempo”.
La turra que te puedo dar con esto… [risas].
No te preocupes… Es algo que me interesa muchísimo porque tampoco tengo el oído tan educado para percibir todo y esto seguro que ayuda a hacerlo.
Erlantz: No voy a ir de manera cronológica porque me voy acordando sobre la marcha. “Tiempo” empieza con unas voces, unos «uuhh» haciendo una melodía, que son los de “Todo gira y vuelve” del principio, pero invertidos. Digamos que hay dos figuras de tres notas. Si tienes figura A y figura B, en “Tiempo” está figura B y figura A, y una sobre acordes mayores y otra sobre acordes menores, para cambiar ese color y la emoción que provoca.
En “Tiempo” hay un momento que sobre estos «uuhh» aparece una melodía que suena en “Lo que podría salvarnos” y “El día que murieron las canciones”, que es una guitarra que mete Dani. ¿Qué me estoy dejando?
Gabriel: ¡El final!
Erlantz: Al final de “Tiempo”, en el último estribillo se queda un eco de una voz con la palabra “tiempo”, que se va difuminando, como yéndose a la galaxia esa de la portada. Se va borrando, sobre la coda de la sección de cuerdas que va bajando de volumen en su último acorde, que es el que empieza a subir en el principio de “Todo gira y vuelve”, donde se escucha cómo ese eco vuelve a coger forma y empieza de nuevo.

«En este trabajo la producción no se podía separar de la propia composición»
O sea que es cíclico.
Gabriel: Exactamente.
Erlantz: Luego, la melodía de voz de la primera estrofa de “Todo gira y vuelve” es la misma que la de la primera estrofa de “El día que murieron las canciones”. Aunque la letra sea diferente, cambian los acordes de base y ya te cambia toda la perspectiva. El solo de “Todo gira y vuelve”, vuelve a aparecer en “Lo que podría salvarnos” con una contramelodía que hacen las violas sobre la melodía principal… En fin… que podría estar así dos días [risas].
Al haber producido tú mismo el EP, quería preguntarte si todo eso lo has ido visualizando según iba transcurriendo el tiempo o ya querías previamente que hubiera determinados elementos que se repitieran de alguna manera. ¿Cómo ha sido esa labor de productor?
Erlantz: Creo que la producción no se podía separar de la propia composición en ese momento. Me acuerdo cuando estábamos trabajando en “Lo que podría salvarnos”, que queríamos que la melodía estuviese compuesta de esas partes de melodías que van apareciendo. Digamos que si la melodía de “Lo que podría salvarnos” tiene tres o cuatro partes, una parte está cogida de “Todo gira y vuelve”, otra parte está cogida de “El día que murieron las canciones”, etc. Me acuerdo que un día, para sacar esas melodías, estuvimos Dani, tú y yo [lo dice dirigiéndose a su compañero Frou] probando combinaciones diferentes. Me acuerdo de Frou diciendo, «a ver, la voy a cantar en plan hooligan, a ver si funciona». Y funcionó [risas].
Gabriel: Y todo eso lo iban mandando por WhatsApp.
Estamos hablando de un trabajo conceptual, concebido casi como una única canción que en su día Gabriel me comentó que surgía, de alguna manera, inspirado por Robe.
Erlantz: Claro, yo me obsesioné con el Mayéutica. Tanto Mayéutica como La ley innata los he escuchado tres millones de veces. No sé con cuál me quedo, a veces tengo debates… pero es increíble cómo está ese desarrollo de melodías a lo largo de las canciones. Además, yo vi uno de los últimos conciertos que dio Robe en Bilbo, y hay una parte del concierto en esta última gira que hace unos 20-25 minutos de Mayéutica del tirón. Para mí, como fan, era la hostia. Creo que hizo una parte del bolo, un parón de unos 45 minutos -eso era innegociable en los conciertos de Robe– y luego 25 minutos del tirón.
Con esto entiendo que en los conciertos que vais a hacer vosotros ahora las cuatro canciones van a estar también del tirón.
Gabriel: Sí.
Erlantz: Pero sin parón de 45 minutos [risas].
Escuchando las canciones, metiéndome en las letras y analizándolas, tengo que decir que, aunque sé que esta historia habla de una pareja, inconscientemente me ha llevado también un poco a vuestra historia de los últimos meses como banda.
Gabriel: Pues nos lo habían comentado, pero no. Si yo quisiera escribir sobre todo eso, no sería este tipo de mensaje [risas]. Las letras, y sobre todo de algo tan claro, iban en la dirección que iban. Sí es verdad que hay varios puntos que son autobiográficos, pero no relacionados con nuestra profesión o con la banda, sino a nivel personal.
En los vídeos hay partes, como por ejemplo en “El día que murieron las canciones”, que a nosotros nos dolían. Alguien que lo pone, lo va a escuchar, se lo va a llevar e igual no siente lo mismo, o sí, porque mucha gente nos escribió diciendo «he sentido esto, porque me sucedió esto y esto me ha impactado mucho». Vale, pues ese era el motivo por el que se escribió esa letra y esta escena del video está por este motivo que a ti te ha impactado.
Si lo has pasado, lo vas a entender, lo vas a sentir, y si no has pasado por esa situación, simplemente va a ser una canción que te va a calar más o menos, que te va a gustar más o menos, que te puedes llevar a tu terreno y que tendrá un significado también súper valioso porque es el que tú le vas a dar.

«Al escribir estas canciones desde un punto de vista más de narrador, ha sido todo más sencillo»
¿Por qué sentiste la necesidad de contar esta historia?
Gabriel: Quitando algunos puntos, me he puesto en modo narrador del currazo que estaba haciendo la banda con Erlantz al mando. Me he puesto de narrador de todo lo que me iba llegando, de lo que íbamos trabajando. Pero fíjate, para mí ha sido más fácil escribir de esta forma estas cuatro canciones, hasta el punto de llegar al estudio y decir, «joder, está todo escrito». Es que siempre llego al estudio en el tiempo de descuento.
¿O sea que te ha resultado más fácil que cuando hablas de ti?
Gabriel: Sí, sí. Y no dejan de ser cosas muy emocionales, como lo es “Tiempo”, la última canción, que creo que nos toca a todos bastante. Pero como lo he escrito desde otro punto, ha sido más sencillo.
En “Todo gira y vuelve” hay un guiño a Soda Stereo y su “Música ligera”. Háblame de la importancia de esta banda y este tema en cuestión.
Gabriel: Soda Stereo es una banda que siempre ha estado presente, que se ha escuchado y que siempre ha sobrevolado la idea de hacer una versión… [en ese momento sus compañeros sonríen]. Se ríen porque soy muy pesado con lo de hacer una versión.
Erlantz: Lleva cuatro años proponiendo hacer una versión. La hemos llegado a probar, pero no funciona. Entonces dijo: «¡Pues voy a meter un guiño!» [risas].
Gabriel: También es una de esas canciones muy representativas y que conecta con la energía de la canción de “Todo gira y vuelve”, con esa emoción de romper con lo antiguo y lanzarse al vacío. “Música ligera” tiene ese espíritu, así que queríamos nombrar a una banda que ha sido muy importante, incluso estando al otro lado del Atlántico, que siempre cuesta más. De hecho, Soda Stereo aquí nunca ha sido tan grande como en Latinoamérica, que son dioses absolutos y lo serán eternamente, pero aun así, creo que es indudable la influencia que han podido tener sobre el rock y el pop de nuestro país.
En “Lo que podría salvarnos” decís que «hay algo muy grande, muchísimo más grande, que todas esas mierdas que creímos importantes». Vosotros no habéis triunfado de la noche a la mañana, sino que habéis picado piedra, pasando por todas las etapas, y habéis llegado al punto álgido de vuestra carrera después de 12 años como banda. Supongo que, a medida que pasa el tiempo, valoráis con mejor perspectiva todo lo que os va pasando.
Gabriel: No sé las historias de cada banda, pero seguro que en los 80 o en los 90 ha habido bandas que con el primer disco lo han reventado a nivel estadio. Las que conozco yo… y me vienen a la cabeza gigantes como en su día Pereza o El Canto del Loco, han hecho salas durante mucho tiempo.
Ahora hay bandas que no pasan por ahí. Hay otros canales, un público que no hace falta que salga de casa para que te conozca, y sí que sucede que de repente aparece una banda y lo revienta a lo bestia a una velocidad increíble. No estoy hablando de Arde Bogotá, que sí que ha sucedido eso, pero creo que Arde es otra movida aparte porque eso es muy difícil que se repita. Es como en el fútbol, cuando en el debate sale Messi y dices, «vale, vamos a sacar a Messi de aquí y seguimos hablando».
Pero, por ejemplo, Ultraligera, de los que sois amigos y habéis compartido cosas, me parece un fenómeno sorprendente y que ha sucedido rapidísimo.
Gabriel: A ver, lo de Ultraligera… No es por dárnoslas de visionarios ni de listos, pero era evidente. Tú conoces a Gisme, ves el coco que tiene y la dirección que quiere tomar… Son gente muy joven con las cosas muy claras, tienen presencia en el escenario, canciones que conectan con una generación que también espera una banda así… Entonces, confluyen muchos factores que hacen que la explosión sea inevitable. Pero más allá de eso, no te sabría decir si es más habitual de lo que parece o no.


«No podríamos hacer canciones con IA porque detrás de todo tiene que haber un corazón»
Es que me da la impresión de que están ocurriendo tantas cosas así que se empieza incluso a restar valor al hecho de llenar un Movistar Arena. Como si no tuviera mérito hacerlo.
Frou: En cuanto a lo que tú comentabas de ver todo con una perspectiva diferente o valorarlo más, yo creo que es mucho mejor llegar ahí de una manera similar a como lo hemos hecho nosotros…
Erlantz: Bueno, a ver… [lo dice con una sonrisa irónica].
Frou: Si yo saco el primer disco y lleno un Movistar Arena, de puta madre, claro.
Erlantz: Yo no me iba a quejar [risas].
Frou: No, no, quejarnos no. Pero sí que puede ser peor a nivel humano o para la banda porque es algo que no es tan real. Cuando nosotros de repente llegamos a un Movistar Arena y está lleno, echas la vista atrás y te das cuenta de lo que te ha costado, creo que se valora mucho. Pero si hubiéramos sacado un disco y con ese primer disco llegamos ahí, no sé qué habría pasado…
Erlantz: Yo creo que lo importante no es tanto llegar o no llegar, lo importante es el camino y mantenerse. Si tú tardas 10 años en llegar a este punto y luego dices «me piro», ¿para qué he llegado? Si llegas el primer año, estás otros 10 años así y luego cortas con eso, pues te lo has pasado mejor.
Gabriel: Claro, pero como eso a nosotros no nos ha sucedido, solo podemos opinar desde la barrera. Pero es verdad que vemos nuestra carrera y estamos orgullosos de que haya sido este tipo de carrera y que siga siendo así. Después, si hay un giro y de repente sucede algo, maravilloso.
Ahora bien, lo que comentabas es verdad. Sobre todo ahora escribiendo, yo miro muy poco las redes sociales. Es que entro en Twitter, veo ese hervidero de odio que hay y me pongo malo, prefiero no verlo. Pero sí que he llegado a ver algún comentario de «ahora es muy fácil llenar un Movistar Arena». Yo al que pone eso le diría: «Hazte una banda, llena el Movistar Arena y ya después me dices que es fácil». Si puede que tenga razón, pero para nosotros no lo ha sido y, de hecho, estuvimos hasta el último mes sin venderlo todo.
Erlantz: En ese proceso largo de ir subiendo, creo que desarrollas una tolerancia a la frustración inhumana.
Frou: Y luego pasa otra cosa. Si algún día vuelves y has venido así, te va a costar mucho menos. Si no pasas por todo eso, es como si pasas de repente de los 8 años a los 30, que dices «¿Qué ha pasado?», y luego vuelves a los 15 para vivir todo lo que no has vivido. Creo que ahí vas a estar jodido.
Erlantz: Pero hay ejemplos de carreras que tienen un petardazo súper pronto, luego pegan un bajón, se consiguen sobreponer a eso y se mantienen ahí. Es decir, yo creo que nadie nos libera de la hostia [risas].
Ese es un buen titular: «Nadie nos libera de la hostia».
Gabriel: De hecho, es un buen nombre para el siguiente disco [risas].
Frou: Hace poco vi en una peli que decían algo así como que puedes maldecir y cagarte en todo, pero al final siempre llegará la hora de resignarte.
Erlantz: Lo guapo es intentarlo y que nos quiten lo bailao.
Gabriel: Y tampoco es que haya que llegar a ningún lado porque una vez que llegas dices «joder, si es que había más», y te das cuenta de que esto que era una utopía y que de repente se ha conseguido, solo era otro escalón. Siempre hay más camino. Nunca terminas de llegar.
Enlazo todo esto con “El día que murieron las canciones” y con “Tiempo”, la última canción del EP. En ellas, el silencio y el tiempo se convierten en protagonistas y quería preguntaros qué relación tenéis vosotros ahora mismo, como banda, con ambos conceptos.
Erlantz: Quizás en estos tiempos da un poco de vértigo parar, frenar, ese silencio… porque si todo el mundo está haciendo ruido, ¿por qué no voy a hacer ruido yo también? Pero también iba un poco por ahí toda esta historia. Hoy en día habría sido muy fácil tirar de IA y hacer doce temas genéricos festivaleros para vivir de las rentas y tirar otro año, pero yo me sentiría tan sucio con eso…
Perdona que te interrumpa, pero ¿tan fácil es hacer eso que dices?
Erlantz: Sí, sí, y lo escuchas y suena a eso que te digo.
Gabriel: Hay artistas haciendo canciones con IA.
Erlantz: Y sin vergüenza ninguna.
Gabriel: Lo que pasa es que al final, si es la decisión que han tomado no vamos a juzgar a nadie, pero ¿yo sería capaz de hacerlo? ¿Y Erlantz, Frou, Dani, Alain…?
Erlantz: Ni de coña.
Gabriel: Es que tiene que haber detrás un corazón.
Erlantz: Porque luego eres tú quien tiene que ir a defenderlo todos los días.
Gabriel: Pero bueno, respecto a lo que preguntabas del silencio… Sí, es necesario.
Erlantz: Estar año y medio sin sacar una canción, hoy en día es una locura.
Gabriel: Yo creo que eso está guay vivirlo sin el agobio de que se desinflen los números o de seguir el ritmo de la industria. Eso es horrible para lo artístico y para la cabeza de las bandas y los artistas.
Por último, os quería preguntar por la gira que tenéis este año. Habéis elegido recintos especiales y un formato que también será muy especial, con cuarteto de cuerdas.
Gabriel: Sí, va a estar chulo. Ya hicimos los ensayos y fue increíble. Nos quedamos embobados mirando. Ya me dirás tú qué te parece, porque igual lo ves y dices «pues no era para tanto» [risas].

