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26 jugadores, 26 canciones: la playlist de la España del Mundial 2026

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Cada convocatoria mundialista es, si la miras bien, una playlist. Un conjunto de personalidades e historias que, traducidas al lenguaje que mejor manejamos en CrazyMinds, se convierten en canciones. El fútbol tiene banda sonora, aunque nadie se moleste en escribirla. La España de Luis de la Fuente que viaja a Estados Unidos, México y Canadá es especialmente rica en ese sentido: conviven tres generaciones, dos estilos de juego y media docena de historias que merecen su propio tema. No vamos a analizar el 4-3-3. Vamos a pincharles una canción.

Los que paran los golpes

Unai Simón (Athletic Club): Hay porteros que salvan partidos con paradas imposibles y porteros que los salvan con la cabeza fría cuando todo a su alrededor se acelera. Unai Simón es de los segundos. Ha cometido errores que se recuerdan, sí, pero también ha sido el portero titular de una selección campeona de Europa y lo ha hecho con una solidez que pocos le reconocen del todo. Walls, Kings of Leon: el muro silencioso antes de que todo explote.

David Raya (Arsenal): Salió de Eibar, pasó por el Brentford cuando nadie apostaba por él, y terminó siendo titular en el Arsenal de Arteta y ganándole el puesto a uno de los mejores porteros del mundo. Un español que ha conquistado Londres a base de trabajo y de un juego con los pies que hace que su portería parezca el inicio de una jugada ofensiva. London Calling, The Clash: porque hay que cruzar el canal para entender lo que vale este portero.

Joan García (FC Barcelona): Tras un polémico traspaso desde el Espanyol, se ha asentado como portero titular del Barça y está en un Mundial. Su historia tiene esa velocidad de vértigo que el fútbol moderno regala a veces a los que están en el sitio correcto en el momento correcto, pero también hay mérito propio: Joan García ha rendido cada vez que le han dado la oportunidad. Young Blood, 5 Seconds of Summer: porque aún no sabe lo que es el miedo y eso, en un Mundial, puede ser una ventaja enorme.

La muralla que escucha indie

Marcos Llorente (Atlético de Madrid): Juega donde le pongan y siempre rinde. Lateral, mediocampista, delantero de apoyo: Simeone lo ha usado en más posiciones que la mayoría tienen en toda su carrera. Llegó al Atleti desde el Madrid entre dudas y siete años después es uno de los jugadores más importantes que ha tenido el Cholo en toda su etapa, uno de los tres mejores laterales derechos del mundo según varios rankings internacionales esta temporada. Best of You, Foo Fighters: porque da lo mejor de sí mismo en cualquier posición que le pongan, y eso es exactamente lo que pide Simeone.

Pedro Porro (Tottenham): Nacido en Mérida, formado en el City, pasado por el Girona y consolidado en el Tottenham, Porro es el lateral derecho más ofensivo de esta convocatoria y uno de los más verticales de toda la Premier League. Cuando está fino no hay extremo que le aguante el uno contra uno en su banda, y cuando no lo está sigue siendo el primero en intentarlo. Pumped Up Kicks, Foster the People: energía pura, siempre hacia adelante, aunque en su caso los que deberían correr son los rivales.

Aymeric Laporte (Athletic Club): Su historia con España es una de las más complicadas del fútbol reciente: francés de nacimiento, español de elección, cuestionado durante años por su decisión y por sus lesiones, y campeón de Europa al final del camino. Ahora ha vuelto al Athletic, al club de su tierra adoptiva, y llega al Mundial con la serenidad de quien ya no tiene nada que demostrar pero sigue queriendo hacerlo. Running Up That Hill, Kate Bush: porque llegar arriba después de tanto esfuerzo tiene un significado diferente.

Pau Cubarsí (FC Barcelona): Hay una foto que lo resume todo: Cubarsí con el brazalete de capitán del Barça con dieciséis años, dirigiendo a jugadores con el doble de su experiencia con la misma calma con la que uno pide un café. Central de posición, de lectura, de salida de balón limpia y de personalidad desconcertante para su generación. Llega al Mundial siendo ya uno de los mejores centrales de Europa y con la sensación de que todavía no ha llegado ni a la mitad de lo que va a ser. Old Before I Die, Robbie Williams: ironía pura para alguien que juega con la madurez de un veterano y la energía de quien acaba de empezar.

Marc Pubill (Atlético de Madrid): Llegó al Atleti como lateral derecho, Simeone le reconvirtió en central y el resultado fue una obra maestra. En mayo de 2025 jugaba en Segunda División con el Almería. Un año más tarde, se prepara para un Mundial. Durante estos meses, ha ganado la confianza del Cholo, ha terminado la temporada como una de las grandes revelaciones de LaLiga y lleva el oro olímpico de París en el bolsillo desde el verano anterior. Banquet, Bloc Party: energía desbordante, intensidad desde el primer minuto, el festín defensivo que nadie esperaba de un lateral reconvertido.

Eric García (FC Barcelona): Debutó con la selección absoluta siendo un adolescente, fue al Mundial de Qatar y no jugó un solo minuto, desapareció de las listas de De la Fuente durante años, y volvió al Barça para encontrarse con Flick y con la mejor versión de sí mismo. Esta temporada ha jugado de central, de lateral y de pivote con igual solvencia, ha sumado goles y asistencias desde atrás, y se ha ganado a pulso una convocatoria que hace un año nadie habría apostado. Second Hand News, Fleetwood Mac: porque lleva años siendo el central que se menciona de pasada y este Mundial puede cambiar eso definitivamente.

Marc Cucurella (Chelsea): La narrativa fácil sobre Cucurella es el pelo. La historia real es que en la final de la Eurocopa 2024 dio una asistencia de oro que valió el gol definitivo de Oyarzábal (por no mencionar esa «mano» contra Alemania). Eso es carácter. Lateral izquierdo atípico, más defensivo que Grimaldo pero con una lectura del juego y una resistencia mental que pocos tienen en esta lista. I Wanna Be Your Dog, Iggy Pop: presión, mordida, sin soltarse, el lateral que persigue a los extremos hasta agotarlos.

Álex Grimaldo (Bayer Leverkusen): Pasó años jugando en el Benfica sin que nadie fuera del fútbol portugués terminara de verle del todo. Luego llegó Leverkusen, llegó Xabi Alonso, y de repente el mundo entendió de qué iba este lateral. Con el conjunto alemán ganó una Bundesliga invicta, llegó a una final de Europa League y volvió a la selección con más autoridad que nunca. Left Hand Free, Alt-J: porque cuando Grimaldo tiene el carril libre, lo que viene después ya no tiene remedio

El centro del campo más difícil de programar

Rodri (Manchester City): Mejor jugador del mundo en 2024. El centrocampista que ha redefinido lo que significa controlar un partido sin que nadie se dé cuenta de que lo está controlando. Juega en un estado de calma casi narcótico que hace que todo parezca más fácil de lo que es, y llega al Mundial recuperándose de una lesión de rodilla que le tuvo meses fuera y que, según él mismo, le ha hecho mejor jugador. The Greatest, Cat Power: porque Chan Marshall también sabe hacer que algo enorme suene a susurro.

Martín Zubimendi (Arsenal): Rechazó al Liverpool en verano para quedarse en la Real Sociedad, luego fichó por el Arsenal, y en ambas decisiones demostró que tiene muy claro quién es y lo que quiere. Mediocentro de los de antes, de los que recuperan, distribuyen y organizan sin necesitar el protagonismo, es el tipo de jugador que solo se aprecia del todo cuando no está. Cada pase medido, cada posición calculada, cada partido igual de sólido que el anterior. Sin altibajos, sin drama. Steady as She Goes, The Raconteurs.

Pedri (FC Barcelona): Hay una injusticia en la carrera de Pedri que tiene que ver con las lesiones: cada vez que empieza a encadenar partidos y a recordarle al mundo lo que es capaz de hacer, algo se rompe y volvemos a esperar. Pero cuando está, no hay dos en el mundo con esa capacidad de asociarse en espacios pequeños, de cambiar el ritmo con un toque, de hacer que el fútbol parezca algo que sucede a cámara lenta mientras los demás corren. Karma Police, Radiohead: hace que los rivales paguen por cada error con una precisión casi kármica.

Mikel Merino (Arsenal): El gol de cuartos de final contra Alemania en la Eurocopa 2024 es uno de esos momentos que quedan. Cabezazo en el minuto 119, clasificación a semifinales, y Merino corriendo hacia el córner con toda España detrás. Llega al Mundial habiendo pasado por una lesión de hombro que le complicó el inicio en el Arsenal, pero recuperado y con la confianza de quien ya sabe lo que es decidir en el momento más importante. Come as You Are, Nirvana: porque llega tal como es, con todo lo que ha vivido, y sigue siendo el mismo.

Fabián Ruiz (PSG): Salió deL Betis, triunfó en Nápoles, fichó por el PSG y en la selección sigue siendo el nombre que aparece en todos los análisis pero en pocos titulares. Centrocampista total, zurdo elegante, capaz de cambiar un partido con un solo pase. En Nápoles aprendió que el talento sin carácter no vale nada. En París aprendió a convivir con la presión de los grandes escenarios. Para este Mundial llega con todo eso acumulado. The Unforgiven, Metallica: porque el fútbol le debe un reconocimiento que todavía no ha llegado del todo.

Gavi (FC Barcelona): Hay jugadores que se adaptan al juego y otros que obligan al juego a adaptarse a ellos. Gavi es de los segundos. Presiona cuando no toca, disputa balones que nadie más disputaría, y tiene una intensidad competitiva que hace que los rivales pierdan el hilo solo de tenerle cerca. Ha pasado por lesiones y por momentos de duda, pero vuelve al escenario más grande del mundo siendo exactamente el mismo de siempre. Search and Destroy, Iggy & The Stooges: el más ruidoso de todos, y el que más falta hace.

Los que tienen que matar

Nico Williams (Athletic Club): Su padre cruzó el desierto del Sáhara desde Ghana para llegar a Europa. Su madre hizo el mismo camino. Sus hijos, Iñaki y Nico, irán a un Mundial, uno con Ghana y otro con España. Hay pocas historias en el fútbol con ese peso, y Nico Williams la lleva con una naturalidad asombrosa, canalizándola en velocidad, desborde y gol. Cuando tiene espacio, no hay lateral en el mundo que le atrape. Killing in the Name, Rage Against the Machine: porque detrás de cada carrera suya hay algo mucho más grande que un partido de fútbol.

Álex Baena (Atlético de Madrid): Se formó en el Villarreal, fue el máximo asistente de LaLiga en la temporada 2023-24, y el verano pasado el Atlético pagó 42 millones por él. Con Simeone ha seguido siendo el jugador más incómodo para los rivales que era en Villarreal: el que saca de quicio a cualquier defensa con su velocidad, su desequilibrio y una imprevisibilidad que desespera. No sabes si va a ir por dentro o por fuera, si va a disparar o a asociarse. Esa incertidumbre, bien gestionada, es un arma brutal en un Mundial. Troublemaker, Weezer: ese título le viene como un guante.

Mikel Oyarzabal (Real Sociedad): En abril de 2022 se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Tardó casi un año en volver. Cuando volvió, De la Fuente le convirtió en el delantero de referencia de la selección. En julio de 2024 marcó el gol de la final de la Eurocopa contra Inglaterra. Hay trayectorias en el fútbol que parecen escritas, y la de Oyarzabal es una de ellas: capitán de la Real, superviviente, decisivo cuando más importa. The Captain, Biffy Clyro: el hombre al que acudir cuando todo falla.

Dani Olmo (FC Barcelona): Su fichaje por el Barça estuvo a punto de no inscribirse por los problemas económicos del club. Luego llegó una lesión larga. Luego la presión de tener que justificar cada semana que valía lo que pagaron por él. Y aun así, Dani Olmo sigue estando ahí, sigue siendo uno de los jugadores más completos de esta selección, capaz de jugar de mediapunta, de extremo o de segundo delantero con igual eficacia. Comeback Kid, Sharon Van Etten: que es exactamente lo que es, y que lo ha demostrado más veces de las que debería haber sido necesario.

Ferran Torres (FC Barcelona): Hubo un momento en que Ferran Torres era el futuro indiscutible del fútbol español. Fichó por el City, luego por el Barça, y en algún punto del camino la historia se torció: demasiadas lesiones, demasiadas comparaciones, demasiada presión para un jugador que todavía estaba creciendo. Esta temporada ha recuperado confianza y regularidad, y llega al Mundial con la tranquilidad de quien ya no tiene nada que demostrarle a nadie excepto a sí mismo. Second Chance, Shinedown: porque las segundas oportunidades también hay que ganárselas.

Borja Iglesias (RC Celta de Vigo): No es el delantero más rápido ni el más técnico de esta lista, pero es probablemente el más completo en el sentido clásico del término: asociación, área, remate, juego de espaldas y una presencia física que cambia el partido cuando entra. Compostelano criado en Pontevedra, triunfó en el Betis sevillano y esta temporada ha vuelto a casa para jugar en el Celta de Vigo, donde ha sido el máximo goleador del equipo. En él caben todas las Españas, y eso en un equipo tan diverso como este tiene su propio valor. Colossus, Idles: porque Borja Iglesias en el área es exactamente eso, un coloso que ocupa espacio, retiene el balón y cambia el partido con su sola presencia.

Yeremy Pino (Crystal Palace): Se formó en el Villarreal desde crío, debutó en Primera con dieciséis años, ganó una Liga Europa y acumuló temporadas sólidas sin que nunca terminaran de hablar de él tanto como merecía. El verano pasado dio el salto a la Premier League fichando por el Crystal Palace por treinta millones, el siguiente paso lógico para un extremo que necesitaba un escenario más grande para que el mundo le viera del todo. Rápido, directo, con gol y con asistencia. Supersonic, Oasis: porque cuando Yeremy Pino arranca en banda no hay lateral que le siga, y ese don merece una canción a la altura.

Lamine Yamal (FC Barcelona): Nació el mismo día que España ganó la Eurocopa de 2008. Dieciséis años después, marcó el gol que llevó a España a la final de la Eurocopa de 2024 con dieciséis años. La simetría es tan perfecta que parece inventada, pero no lo es: Lamine Yamal es real, su talento es real, y la energía desordenada y genial con la que encaró a toda la defensa francesa antes de ese gol también lo es. Teenage Riot, Sonic Youth: porque Thurston Moore también sabía que el caos, bien canalizado, es la forma más alta de precisión.

Víctor Muñoz (Osasuna): El Real Madrid le vendió por cinco millones a Osasuna en verano. Meses después era titular indiscutible en Pamplona, debutaba goleador con la selección absoluta y se metía en la lista de un Mundial. La historia de Víctor Muñoz tiene esa lógica implacable del jugador que el sistema grande no supo ver y que un club más pequeño convirtió en referencia. Desequilibrio, velocidad y gol: las tres palabras que le definen esta temporada. Wild Heart, Bleachers: un corazón salvaje al que este escenario le queda grande solo en el papel.

Una generación que suena a todo a la vez

La selección española lleva una década construyendo algo que va más allá de los resultados. Esta convocatoria, vista como playlist, lo demuestra: hay punk y hay jazz, hay Kate Bush y hay Rage Against the Machine, canciones sobre el regreso y canciones sobre el debut. No hay una sola España en esta lista, sino varias superpuestas, y eso es exactamente lo que la hace peligrosa. Las mejores bandas tampoco suenan a una sola cosa. 15 de junio. Nuestro debut. Que empiece el concierto.


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