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Chris Ballew – Starting To Get Light

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Chris Ballew: El chamán de las espirales

Algunas portadas parecen encontradas dentro de una cueva tras un apagón espiritual, tal como expresa el simbolismo de Starting To Get Light de Chris Ballew. Esa criatura negra de ojos huecos y brazos convertidos en espirales no parece un logo, sino un tótem jadeante de gravitar gravedad. Se trata de un símbolo tribal que ha sido dibujado por alguien que decidió abandonar el mapa y seguir únicamente el zumbido interior.

Las espirales apuntan hacia dentro y hacia fuera al mismo tiempo. Como si Chris Ballew hubiese convertido el disco en una meditación garabateada sobre una servilleta cósmica. En esa figura hay algo infantil y ancestral a la vez. Es como un muñeco feliz después de sobrevivir a un incendio mental. Y quizá ahí esté la clave del álbum: no busca iluminar como un gurú de supermercado zen. Busca vaciar peso. Desatornillar ruido y convertir la ansiedad en electricidad lo-fi.

Lejos queda el humor hiperactivo y el músculo pop-punk en su etapa como miembro vocalista de la banda The Presidents of the United States of America. Aquí, Chris Ballew parece más interesado en fabricar pequeñas cápsulas de levitación doméstica. Canciones para escuchar mirando ventiladores de techo girar lentamente a las tres de la mañana.

Recordemos que en 1998 inició un proyecto solitario conocido como The Giraffes, que se convirtió en banda al año siguiente. En 2009 también lanzó Caspar Babypants, un proyecto de música infantil que desde entonces ha publicado numerosos álbumes. El propio artista  es quien se encarga de subir el material directamente a su página web de forma gratuita y a su perfil de Bandcamp.

Un disco que se «evapora» mientras suena

Starting To Get Light no entra en escena como cualquier esférico. Más bien, se disuelve. Todo el álbum funciona como una fuga gradual del ego, una especie de manual psicodélico para reducir el volumen del mundo. Ballew trabaja con guitarras distorsionadas, texturas granuladas y melodías que flotan como polvo iluminado por la ventana. El espíritu DIY del proyecto no se siente como limitación, sino como filosofía. Él mismo graba, compone y manipula casi todo desde su estudio, y eso le da al disco una cercanía extraña. No parece producido para una audiencia, sino descubierto accidentalmente dentro de una cinta olvidada. Suele publicar dos discos por año. La producción evita el brillo excesivo. Nada intenta impresionar. Todo respira bajo artesanía de lujo. Las canciones aparecen como pensamientos espontáneos entre meditaciones, transmisiones de radio rotas o sueños parcialmente recordados.

‘Starting To Get Ligh’t suena como si Ballew hubiera aceptado que la claridad no llega como un fogonazo divino, sino como una bombilla vieja que parpadea; incómoda, irregular, pero lo bastante honesta como para revelar el polvo de la habitación

La creación de un lenguaje propio

Viendo su discografía Ballew está construyendo un universo visual tan reconocible como su sonido, y esos seres negros con espirales son prácticamente su alter ego gráfico. Desde Soul Unfolded (2022) hasta Starting To Get Light (2026), pasando por Primitive God (2022), Bone By Bone (2023), Laying Low (2023), Power Trip (2024), Void Crusher (2024), Truth And Dare (2025) y Ready To Pop (2025), todas las portadas comparten la misma gramática: blanco nuclear, negro absoluto, figuras totemizadas, ojos redondos, espirales que parecen tentáculos o ondas. Más que una manía estética, funciona como un sistema de símbolos íntimo, casi un alfabeto espiritual que le permite firmar cada disco sin necesidad de poner su cara.

En su web oficial, Ballew deja claro que esta serie de álbumes nace de su amor por los «fuzzy psychedelic groovy nappy soothing distorted jams» y remata con un aviso: toda la música y el arte son suyos, bajo el sello Aurora Elephant Music. Es decir, no delega en diseñadores: dibuja él mismo y ata el sonido y la imagen en el mismo gesto creativo, como si cada criatura fuera la condensación visual de esos jams psicodélicos y difusos que describe. El propio Ballew ha mencionado en sus redes sociales que el título hace alusión al concepto de aligerarse y disolverse, jugando también con la imagen mental del amanecer o la salida del sol.

Un «crash» psicotrópico

Las figuras recuerdan a tótems, amebas cósmicas, dioses de cómic barato, muñecos prehistóricos caídos en una pantalla de ordenador. Ahí se cruzan varias ideas: lo primitivo y lo futurista, el cuerpo y la energía, lo infantil y lo místico, la chatarra del rock alternativo y una especie de meditación ethno pop de baja fidelidad. Para él estos dibujos son mapas de energía interna, diagramas de estados mentales más que personajes cerrados. Sin duda, es un personaje atípico y altamente original. Si observamos bien los dibujos, las espirales aparecen una y otra vez, como una expansión de la conciencia, un giro constante, un pensamiento obsesivo o una simple representación gráfica del groove que se repite y se estira. Los ojos grandes y vacíos hablan de vigilancia interior, de estar mirando hacia adentro y hacia afuera al mismo tiempo; los cuerpos híbridos y desproporcionados encajan con letras que hablan de disolverse, flotar, desintegrarse, todo un «crash» emocional a modo de un viaje psicotrópico cotidiano.

El despertar de la luz y la línea negra

En la portada de Starting To Get Light el bicho central parece mitad célula, mitad insecto solar, con las espirales como rayos que, en lugar de salir rectos, se enroscan sobre sí mismos. Si el disco habla de ir «empezando a aligerar», a dejar entrar la luz tras épocas de peso, la figura funciona como un organismo que despierta: todavía raro, todavía neurótico, pero con la energía circulando. Es una iluminación rara, torcida, muy de músico que viene del rock alternativo y se ha pasado años haciendo canciones para niños y practicando Qigong en una isla frente a Seattle.

Esa obsesión es como una necesidad de tener y reflejar una coherencia espiritual: una sola mano que dibuja y compone, por eso la discografía reciente funciona como un diario gráfico-sonoro. Cada espiral, ojo y monstruo minimalista es un autorretrato deformado de Ballew, una alma que se desenvuelve, se retuerce, se aplasta contra el vacío y vuelve a levantarse convertida en una nueva criatura en blanco y negro.

Este disco no intenta rejuvenecer su pasado noventero ni capitalizar la nostalgia: explora algo mucho más arriesgado para un veterano, la ternura hacia su propio desgaste, y ahí encuentra una forma nueva de psicodelia doméstica

Canciones para desmontar la realidad

El tema titular, Starting To Get Light, funciona como la verdadera puerta de entrada conceptual al universo del disco. Lo que originalmente nació como una idea ligada al «colocarse» termina transformándose en otra clase de elevación: menos química, más espiritual. Ballew reemplaza la nube artificial por una claridad más extraña, íntima y difícil de alcanzar. La canción tiene algo de despertar lento después de una larga saturación emocional, como si la mente comenzara finalmente a vaciar habitaciones que llevaba años llenando de ruido.

Problem Solution y Busted And Rusty mantienen un nervio indie juguetón y ligeramente oxidado que conecta con el ADN más clásico de Ballew, aunque filtrado ahora por una sensibilidad mucho más introspectiva. Hay humor, ritmo y melodías accesibles, pero siempre atravesadas por una sensación de desgaste humano muy consciente. Luego aparece Shrinking Island, uno de los momentos más melancólicos del álbum, construyendo la imagen de un territorio emocional que desaparece lentamente, como recordar un lugar que quizá nunca existió fuera de tu cabeza.

Transistor Radio merece mención especial. Suena como encontrar una emisora perdida en medio de una tormenta solar: nostalgia analógica, ruido cálido y una permanente sensación de comunicación interdimensional low-cost. La canción captura perfectamente la estética lo-fi del álbum, convirtiendo interferencias y texturas imperfectas en parte esencial de su belleza.

Después llega Let’s Get Ready To Crumble, posiblemente el mejor título del disco y también su manifiesto secreto. Ballew no le teme al derrumbe. Lo abraza. Lo convierte en proceso creativo. En lugar de construir himnos de resistencia grandilocuente, compone pequeñas celebraciones del desgaste emocional, aceptando que a veces romperse un poco también forma parte de encontrar la luz.

Psicodelia de dormitorio y filosofía de bolsillo

lia de dorLo fascinante del disco, aparte de la música en sí, es cómo mezcla la profundidad existencial con la apariencia despreocupada. Nunca cae en solemnidades de incienso caro. Su espiritualidad tiene calcetines rotos, sintetizadores baratos y lámparas encendidas a media potencia. Chris Ballew construye pequeñas cápsulas de introspección lo–fi donde las preguntas filosóficas conviven con melodías aparentemente sencillas y texturas llenas de polvo analógico.

Su tema Chasing The Shade representa perfectamente esa dualidad. La canción habla de búsqueda, percepción y desconexión, pero desde una sensibilidad casi naïf. Como si Ballew prefiriera dibujar sus ideas con rotuladores antes que esculpirlas en mármol. Sympathetic Sound, por su parte, funciona como el latido más cálido del álbum: un mantra eléctrico de madrugada donde las capas suaves de distorsión parecen respirar lentamente. No intenta impactar de inmediato; se instala como una vibración persistente, una especie de abrazo transmitido por interferencia analógica.

Being Blinded introduce un tono más introspectivo y denso dentro de esta psicodelia de dormitorio y filosofía de bolsillo. Aquí la iluminación deja de ser únicamente liberadora: también puede saturar y desorientar. Ballew juega con esa paradoja de perseguir claridad mientras la propia luz termina cegando. La canción avanza envuelta en una neblina emocional espesa, como alguien caminando hacia una bombilla demasiado intensa con los ojos entrecerrados, incapaz de distinguir si está encontrando respuestas o perdiéndose todavía más dentro de sí mismo. Musicalmente, las texturas difusas y la sensación flotante refuerzan esa idea de percepción alterada, convirtiendo el tema en uno de los momentos más vulnerables y emocionalmente densos del álbum.neblina emocional, como alguien caminando hacia una bombilla demasiado intensa con los ojos entrecerrados.

Amor mutante y estrellas aburridas

La parte central del álbum encuentra su territorio más extraño y fascinante. Weaponize My Love emerge como una de las composiciones más inquietantes del disco. El título transforma el amor en arma, lo que suena romántico y peligroso al mismo tiempo. Ballew explora esa frontera donde el afecto deja de ser refugio y empieza a convertirse en dependencia, manipulación o desgaste emocional. Lo interesante es que evita dramatismos excesivos; todo sucede con una naturalidad incómoda, casi casual. Debajo de la melodía hay algo deformado, como una sonrisa demasiado inmóvil.

A Star Is Bored aporta uno de los momentos más brillantes del álbum. Una reflexión cósmica sobre el vacío existencial disfrazada de canción indie relajada. Ballew imagina el aburrimiento incluso a escala universal: estrellas agotadas, galaxias bostezando dentro de amplificadores pequeños. La canción tiene humor, melancolía y una ligereza extraña que resume muy bien el espíritu del disco. Thin Ice (Hot Shoes) rompe esa calma con energía nerviosa y juguetona. Bajo el ritmo dinámico late una sensación constante de desequilibrio. El propio título parece resumir toda la filosofía de Starting To Get Light: contradicción, fragilidad y humor raro coexistiendo en el mismo espacio. Es una canción que baila sobre el colapso sin dejar de sonreír.

Cada escucha deja la sensación de que Ballew usa la lo–fi como laboratorio ético: demostrar que, en un ecosistema musical hipertrofiado, todavía se puede construir belleza perdurable con herramientas mínimas, paciencia obsesiva y una fidelidad brutal a la intuición

El arte de desaparecer sin hacer ruido

Hacia el tramo final, las dos últimas pistas terminan revelando el verdadero núcleo emocional del álbum. Ballew plantea la retirada no como derrota, sino como mecanismo de supervivencia. Sus canciones ya no persiguen éxito masivo ni himnos generacionales; funcionan más bien como refugios interiores, pequeñas habitaciones sonoras donde el ruido exterior pierde importancia.

En ambos temas hay una renuncia consciente a la hiperactividad del mundo moderno. No suenan como canciones de alguien escondiéndose por miedo, sino de alguien que finalmente entendió cuánto desgaste produce permanecer constantemente expuesto. Remain In My Cave transmite esa necesidad de refugio mental, de reducir estímulos y reconstruirse lejos de la saturación permanente. La cueva de Ballew no es aislamiento oscuro; es un espacio de reparación creativa, un santuario doméstico lleno de ecos psicodélicos y lámparas encendidas a baja intensidad.

Choose To Lose, por su parte, convierte la idea de perder en una forma silenciosa de liberación. Renunciar a ciertas ambiciones, expectativas o dinámicas tóxicas aparece aquí como un gesto casi espiritual. Ballew parece más interesado en conservar su equilibrio interno que en seguir compitiendo dentro de una maquinaria cultural obsesionada con la visibilidad constante. Y precisamente ahí el disco encuentra su mayor honestidad. Starting To Get Light no habla de desaparecer para rendirse, sino de desaparecer para seguir existiendo sin romperse.

Cuando las espirales dejan de girar

Llegados al final tenemos la sensación térmica de haber estado en suspensión al borde de una grieta donde la fragilidad, el desgaste, la contradicción y el cansancio evitan la tragedia. Ballew no busca salvar el mundo. Apenas intenta quitarle peso durante cuarenta y ocho minutos. Y eso convierte al disco en algo extrañamente humano.

Las espirales de la portada terminan teniendo sentido después de escuchar el álbum completo. No representan confusión. Representan movimiento interior. Ideas que vuelven sobre sí mismas hasta perder densidad. El ego se desarma lentamente. La ansiedad se transforma en un dibujo abstracto. Como si cada canción fuese una órbita pequeña intentando escapar de la gravedad mental.

Chris Ballew ya no escribe desde la urgencia juvenil del alt-rock noventero. Lo hace desde otro lugar: uno más silencioso, más libre y probablemente más sincero. Starting To Get Light no pretende deslumbrar. Prefiere flotar. Y en tiempos donde todo compite por hacer más ruido, encontrar un disco que decide desaparecer suavemente en lugar de explotar se siente casi revolucionario. Como esa criatura de la portada: medio tótem, medio garabato zen, pero completamente libre de explicarse demasiado.

Temas preferidos: Problem Solution, Busted And Rustyd, Shrinking Island, Sympathetic Sound, Being Blinded, Weaponize My Love,

Chris Ballew

Escucha aquí «Starting To Get Light» de Chris Ballew

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonchhttps://crazyminds.es/author/carlos-flaque/
Periodista. Fotógrafo. Diseñador gráfico. Muchos años al pie del cañón. Ahora toca recuperar el pulso y volver a lo esencial. La música siempre ha sido el eje. No como ruido de fondo, sino como lenguaje, refugio y forma de entender el mundo. Está en todo lo que hago. Me interesa escribir sobre bandas que se salen del guion, que cuestionan lo establecido y abren grietas en lo convencional, ya sea desde el sonido, el concepto o la actitud. Propuestas que no buscan encajar, sino expandir. En Crazyminds, mi papel es claro: dar visibilidad a ese universo «underground» donde laten algunas de las ideas más honestas y estimulantes de la música actual. Hay mucho ahí fuera esperando ser descubierto. Así que vamos a ello. Porque sin transgresión no hay cambio. Y sin cambio, la música deja de tener sentido.