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NYX – NYX

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La liturgia de la garganta eléctrica

La voz humana es el instrumento más antiguo y, paradójicamente, el más difícil de domesticar. No posee teclas ni cuerdas de metal; posee sangre, aire y memoria. El colectivo londinense NYX ha pasado años explorando los límites de esta herramienta biológica hasta convertirla en un sintetizador de carne. Tras su impacto con Gazelle Twin en la obra Deep England (2020), el grupo nos entrega su manifiesto definitivo: NYX, un trabajo que funciona como un puente entre lo ancestral y lo futurista, un mapa sonoro sobre la encarnación humana.

Publicado el 28 de marzo de 2025 bajo su propio sello, NYX Collective Records, este álbum homónimo es una declaración de independencia. La grabación no se realizó en una cabina aséptica, sino que respira el aire de espacios diseñados para la resonancia. La gestación del álbum se asienta sobre la visión de Sian O’Gorman, quien desde su rol como directora musical ha orquestado esta compleja red de voces y procesos electrónicos. Con ella el grupo mantiene un control total sobre su output creativo, funcionando como una cooperativa sónica donde la autoría es coral, pero el liderazgo de O’Gorman actúa como el hilo conductor de la liturgia.

Esta estructura de autogestión permite que el disco escape de las presiones comerciales, preservando la pureza de un sonido que nace del laboratorio y la experimentación pura. La mezcla y masterización han buscado preservar esa saturación armónica que ocurre cuando varias voces colisionan en una misma frecuencia. La portada, una obra pictórica de un ojo humano, es el primer indicio de que estamos ante una obra sobre la percepción y la vigilancia interna.

«Nuestra música busca el puente entre lo antiguo y lo futurista para crear una experiencia que nos devuelva al cuerpo» — Sian O’Gorman

Un organismo llamado «NYX»

NYX nació en Londres como un colectivo de artistas trabajando en la intersección de la música coral y la performance electrónica. Su trayectoria ha sido un ascenso meteórico por los templos de la vanguardia: desde el Pompidou Centre hasta el Rewire Festival. No son un coro convencional; se autodefinen como un electronic drone choir. Su membresía actual es un tejido fluido de vocalistas y diseñadores de sonido que operan bajo una premisa clara: la música es un acto de cuidado y conexión. Han pasado de colaborar en la banda sonora de Diablo IV a componer para la BBC, consolidándose como la fuerza coral más relevante del underground británico actual.

Entre los colaboradores se encuentran la diseñadora de sonido, compositora y cuerdarista de NYX, Alicia Jane Turner, la arpista Miriam Adefris, así como la batería y producción adicionales de Memory Play y Sebastian Gainsbourgh (Vessel), la obra de arte es de Shireen Qureshi, miembro de NYX, coproducido por Marta Salogni y masterizado por Heba Kadry. Sus directos son una escuela de experimentación sónica, catarsis animica y técnica vocal.

NYX opera en la intersección de la composición y la improvisación, donde el sonido es una forma de cuidado.» —Nota de prensa oficial, NYX Collective Records

El silicio orgánico

El sonido de NYX es una paradoja constante. Aunque el 90% de lo que escuchamos proviene de la garganta, la sensación es la de estar ante una inmensa maquinaria electrónica. La instrumentación aquí no reside en objetos externos, sino en el procesamiento de la señal vocal. Utilizan técnicas de experimental sound design para manipular el aliento en tiempo real, creando drones que parecen sintetizadores granulares.

Sin embargo, no han abandonado lo tangible. Hay una presencia sutil de elementos electrónicos que funcionan como el esqueleto sobre el que se apoya la masa coral. La instrumentación se basa en la psicoacústica: el uso de frecuencias que afectan directamente al sistema nervioso del oyente. No hay líneas de bajo convencionales; hay frecuencias sub-graves generadas por la suma de tonos vocales que vibran en el plexo solar del oyente. Es una instrumentación invisible, pero profundamente táctil, basada en la psicoacústica y en prácticas somáticas, donde el cuerpo de la intérprete es el propio oscilador.

NYX o la catedral de carne y hueso

En este disco, la voz se analiza desde tres dimensiones: la polifonía, la técnica extendida y el overdubbing. Sian O’Gorman dirige al colectivo hacia una pluralidad armónica que bebe tanto del minimalismo de Steve Reich como de los cantos búlgaros o litúrgicos medievales. Las voces no siempre indagan la cadencia perfecta; a menudo buscan la disonancia para generar una tensión física.

El uso de técnicas extendidas —susurros, chasquidos, respiraciones forzadas y cantos de armónicos— permite que el coro simule desde el siseo del viento hasta el rugido de una turbina. El análisis de las voces revela una profundidad emocional que recorre desde el duelo abisal hasta el éxtasis. No hay un solista claro; el colectivo opera como un solo pulmón, demostrando que la identidad individual se diluye en beneficio de una conciencia superior. Cada vibración está calculada para resonar en una parte específica de la anatomía del oyente.

Sus talleres están diseñados para cantantes y no cantantes de todas las edades. Exploran lo que significa moverse y ser escuchado, ser absorbido y apoyado por la voz colectiva, y crear y pertenecer dentro de nuestros cuerpos sonoros. Entre los colaboradores recientes de los talleres se incluyen el Museo V&A, el ICA, el Southbank Centre, Soho House, el National Theatre Studio, el Supersonic Festival y la organización benéfica Body & Soul.

«Hay muchísimos beneficios al usar la voz. Existen estudios en neurociencia y en todo tipo de problemas de salud mental y física que demuestran que cantar, solo como en grupo, es increíblemente beneficioso para el bienestar personal» – Sian O’Gorman

El ojo que todo lo percibe

La portada de NYX, diseñada entre un simbolismo surrealista (el ojo) y un trazo de pincel impresionista, es una pieza visceral con mútiples significados. Nos presenta un primer plano extremo de un ojo humano, ejecutado con pinceladas gruesas y vibrantes que oscilan entre el azul eléctrico, el verde ácido y el naranja fuego. Esta mirada no es pasiva; es una mirada somática. Refleja el concepto central del álbum: la observación del cuerpo desde dentro hacia fuera.

La elección de colores saturados contrasta con la naturaleza a menudo oscura de su música, sugiriendo que dentro de la sombra hay una luz cegadora. El ojo simboliza la conexión entre el cerebro y el cuerpo, el punto de entrada de la percepción. En un mundo dominado por la vigilancia digital, NYX nos propone una vigilancia orgánica, un despertar de los sentidos a través del sonido. La textura pictórica de la imagen refuerza la idea de lo hecho a mano, lo imperfecto y lo profundamente humano que define al colectivo.

«Las pinturas de Shireen -explica Sian O’Gorman- te sumergen en un espacio mágico, intenso y liminal, y a veces me sorprenden un poco. Ella transita con maestría entre lo psicodélico y lo profundamente humano, y creo que ese es otro aspecto importante: gran parte de su música es profundamente humana. Ha sido creada y manipulada electrónicamente, pero tiene un sonido visceralmente humano».

Un viaje anímico a través de la somática

La escucha de este trabajo homónimo no puede abordarse únicamente desde el intelecto; requiere una rendición absoluta de los sentidos y una disposición al trance. La narrativa del álbum se despliega en diez estaciones que exploran el espectro de la emoción humana, funcionando como un sistema de mapeo corporal donde cada frecuencia busca su propio órgano para resonar. Es una cadena de transformación física y espiritual que utiliza el aliento como el único combustible posible.

Cada pieza actúa como un eslabón necesario en un sistema de engranajes orgánicos, proponiendo un trayecto que comienza en la raíz biológica más pura y asciende hacia la trascendencia metafísica. El colectivo utiliza la práctica somática —aquella que prioriza la percepción interna del cuerpo frente al estímulo externo— para guiar al espectador a través de un viacrucis de luz y sombra. En esta liturgia, la garganta es el único templo y la vibración es la única ley. Es un viaje de 55 minutos, a través de un complejo mapa donde la técnica vocal se funde con el diseño sonoro para dictar las normas de un nuevo ritual contemporáneo.

«En la mitología griega, NYX es la diosa primordial de la noche, nacida del caos que da origen a la luz y al día. Inspirada por esta dualidad, la música de NYX aprovecha la voz como un medio ilimitado para expresar emociones profundas, capturando el vasto espectro de la experiencia humana con fuerza y ​​autenticidad» Sian O’Gorman

El despertar del cuerpo

El viaje comienza con Mother, una pieza que funciona como un nacimiento sonoro. Las voces aquí son líquidas, envolventes, creando un cordón umbilical que nos une a la tierra y nos envuelven en una seguridad uterina. Está inspirada en el primer capítulo de la obra fundamental del taoísmo, el Tao Te Ching de Lao Tzu. Sub esencia se enlaza de forma fluida con Through Fire, donde el tono cambia hacia algo más ritualista y abrasador. Aquí el coro se vuelve percusivo, simulando el crepitar de una hoguera que purifica el trauma acumulado.

La exploración continúa con Bright Tongues, un ejercicio de glosolalia donde el lenguaje se desintegra para dar paso al sonido puro. Es una de las piezas más complejas a nivel técnico, con capas vocales que se cruzan como ráfagas de luz. En Awe, el colectivo alcanza un clímax de belleza estática. Es el asombro ante lo sublime, un muro de sonido que nos recuerda nuestra pequeñez ante el universo.

La calma y la corriente

La mitad del disco nos ofrece un respiro con Truce. Es un alto el fuego emocional, una pieza de minimalismo radical donde las voces se mantienen en un susurro constante. Esta calma nos prepara para Silent Union, donde el silencio se convierte en un miembro más del coro, dándonos el espacio necesario para procesar lo escuchado.

Entramos en el terreno más sombrío con Undercurrent, la colaboración estelar con Alicia Jane Turner. Aquí, los drones vocales descienden a las profundidades, creando una marea baja de melancolía que se siente en los huesos. La letra, breve y fragmentada, habla de la resistencia bajo la superficie. Everything I Wanted For You funciona como una plegaria secular, una de las pistas más desnudas y directas del álbum, donde la vulnerabilidad es la protagonista absoluta.

El retorno y el mantra final

Daughters nos devuelve a la idea del linaje y la herencia femenina, conectando temáticamente con la figura de las Bandorai que exploramos en la reseña de Penelope Trappes. El cierre es una de las apuestas más arriesgadas y brillantes del año: una versión coral de Dream Baby Dream de Suicide. Transformar el himno punk de Alan Vega en un mantra litúrgico es un acto de genio. Al traducir fragmentos de la letra, escuchamos: «Sueña, bebé, sueña / Sigue soñando siempre». En manos de NYX, estas palabras dejan de ser un deseo urbano para convertirse en una orden espiritual. La canción crece hasta un final extático donde las voces y la electrónica se funden en una sola vibración que parece no terminar nunca.

La resurrección del aliento

NYX no es un álbum de escucha fácil, es una experiencia de encarnación. El colectivo ha conseguido lo imposible: dotar al coro de una modernidad radical sin perder el contacto con la tierra. Es un disco que se siente en los músculos y que resuena en la estructura ósea del oyente. Cuando el último eco de Dream Baby Dream se desvanece, lo que queda no es silencio, sino una mayor conciencia de nuestra propia existencia biológica. NYX nos ha recordado que, en un futuro de algoritmos y pantallas, nuestra mayor tecnología sigue siendo el aliento. Este trabajo es, sin duda, una de las piedras angulares de la vanguardia de esta década.

Escucha aquí «NYX» de NYX

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonchhttps://crazyminds.es/author/carlos-flaque/
Hablar de uno mismo no es tarea fácil, aunque muchas veces las circunstancias pidan hacerlo, como es el caso. Se pueden contar muchas cosas, pero quizás lo más importante es abrazar la vida con positividad. La música permite esto y mucho más. Me gusta escribir sobre bandas y estilos que aportan puntos de vista diferenciales, que exponen alternativas atípicas frente los sistemas convencionales, bien por sonido, concepto o actitud. Por tanto, mi función en Crazyminds es romper las reglas estandarizadas, y poner en primer plano las bandas que suelen permanecer en el universo underground. De ahí que sea, con orgullo, el «bicho raro» del equipo. El rock siempre ha sido símbolo de cultura y libertad. ¿Qué más puedo contaros de mí? Simplemente deciros que soy adicto a la música de múltiples géneros, no importa lo "raros" que sean, pero, sobre todo, amo mi profesión: periodismo y comunicación gráfica, herramientas que me permiten abrir muchas puertas, conocer gente diversa, intercambiar, aprender, transmitir y generar proximidades. Las nuevas tecnologías permiten múltiples puentes e interacciones. Así que nada de excusas y manos a la obra… Sin transgresión, no hay cambios ni progreso.