¡NO TE PIERDAS!

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Geneviève Côté, la voz de la naturaleza lanza al mercado «Transition (Amazon Jungle)»

¡AÑADE CRAZYMINDS EN GOOGLE Y NO TE PIERDAS NUESTROS CONTENIDOS!

La dama que transforma su voz en una jungla

Si viéramos una película de National Geographic con los ojos cerrados, probablemente pensaríamos que existen decenas de micrófonos escondidos en la selva capturando el sonido de la vida salvaje. Sin embargo, la imaginación no siempre coincide con la realidad. En base a ello salta una pregunta… ¿Es posible meter toda la biodiversidad de un bosque o de una selva dentro de una sola garganta?

El arte de la imitación acústica y de la imitación de la naturaleza requiere, no solo de un oído absoluto, sino de un control anatómico de la voz fuera de lo común. Cerremos los ojos por un instante y preparémonos para escuchar cómo una sola mujer puede contener el sonido de un planeta entero. Se trata de Geneviève Côté, una artista canadiense, cantante y creadora de efectos de sonido y de la naturaleza, que el pasado 18 de septiembre del presente año lanzó al mercado un single denominado Transition (Amazon Jungle), donde se cruzan todos los límites de la voz humana.

Tras sus exitosos sencillos Calm Now (18 de agosto) y Gorilla (10 de julio), esta mujer es capaz de recrear de forma hiperrealista cualquier sonido, desde el canto de las aves más exóticas hasta el rugido del viento. Su talento vocal es único en el mundo y como tal merece su espacio en Crazyminds.

Cuando la voz humana se convierte en la Naturaleza

La voz humana es considerada el instrumento musical más perfecto, antiguo y misterioso que existe. A diferencia de cualquier objeto fabricado por el hombre, la voz nace del interior del cuerpo, convirtiéndose en una extensión directa del alma y de la identidad de quien la proyecta. Su impacto en la música no solo es técnico, sino profundamente psicológico, emocional y evolutivo.

Así como las huellas dactilares, la voz de cada persona es única en el mundo. El tono, la anatomía de las cuerdas vocales, la forma de los resonadores óseos (boca, nariz, cráneo) y la procedencia cultural configuran un timbre irrepetible. Un piano o una guitarra de un mismo modelo pueden sonar idénticos en manos de dos músicos diferentes, pero la voz humana dota a la música de una firma de autenticidad absoluta.

La imitación de la naturaleza a través de la voz —un fenómeno conocido como mímesis fonética o ecolocalización cultural— es el puente más antiguo entre el ser humano y su entorno. Antes de que existieran las escalas musicales o las estructuras gramaticales complejas, nuestros ancestros utilizaban el aparato fonador como un espejo acústico para descifrar, integrarse y comunicarse con el mundo salvaje. Esta capacidad de recrear sonidos naturales no es solo un truco de entretenimiento; es el origen mismo de muchas tradiciones musicales y espirituales del planeta.

El pasado es la clave

Los pueblos antiguos ya usaban la voz como réplica de la naturaleza. Es el caso del Khoomei o canto difónico de las regiones de Mongolia y República de Tuvá. Sus cantantes manipulan las cavidades bucales para generar agudos flotantes (armónicos) que imitan fielmente las ráfagas de aire helado de las estepas. Determinadas técnicas guturales de tono grave continuo incluso reproducen el murmullo de los ríos o el galope de los caballos a la distancia.

Otro ejemplo es el llamado Yoik, una de las formas musicales pertenecientes al pueblo indígena Sami del norte de Escandinavia. A través de la voz, este canto intenta evocar y personificar la esencia de un ser vivo o de un lugar. Un cantante Sami utiliza los ruidos guturales, las modulaciones bruscas y los fonemas sin traducción para convertirse acústicamente en un lobo, un reno o en el viento del invierno o el crujido de la tundra.

Otros ejemplos son los pueblos cazadores-recolectores de la Amazonía y de las selvas de África Central, como los pigmeos Baka, quienes desarrollan una destreza milimétrica para clonar los cantos de aves específicas, los monos o las señales de peligro de los depredadores a fin de camuflarse durante la caza.

Sin embargo, la fascinación por imitar la naturaleza con la voz no se limita a las tradiciones ancestrales; también caló en la música occidental contemporánea. Aunque compositores como Beethoven y Olivier Messiaen usaban instrumentos para emular la naturaleza (como imitar pájaros con la flauta), los cantantes de vanguardia del siglo XX llevaron la voz al límite. Intérpretes y compositores experimentales aprendieron a replicar truenos, lluvias, lamentos de ballenas o crujidos de madera agitando las cuerdas vocales, usando la inhalación forzada o las vibraciones alveolares de la lengua.

El puente narrativo que conecta las técnicas y tradiciones con la evolución de la voz humana en la actualidad, se manifiesta a través de la capacidad de Geneviève Côté. Ella encarna el salto de la voz como canal primitivo de supervivencia al arte absoluto del siglo XXI

La historia de Geneviève Côté

Tras una retirada de meditación en completo silencio durante 10 días, rodeada de naturaleza, su oído se recalibró. Al regresar, su voz comenzó a reproducir de forma orgánica y fluida los cantos de aves, lobos, caballos y los ambientes del bosque. No nació de un estudio técnico, sino de la misma necesidad humana original: escuchar el entorno y responderle usando el cuerpo como resonador.

Si los chamanes de Tuvá o el pueblo Sami usaban fonemas para personificar al viento, Geneviève Côté eleva este concepto a la cultura global moderna a través de plataformas masivas como Britain’s Got Talent o America’s Got Talent. Con un rango vocal asombroso, es capaz de recrear de forma consecutiva la densidad de una jungla, el aullido de un lobo, las olas del mar y superponerlo con canto lírico y música incidental. En ella se cumple la tesis inicial: la laringe humana es el instrumento más perfecto y flexible del planeta, capaz de hacer el trabajo de diseño sonoro de decenas de personas usando solo aire y cuerdas vocales.

Côté ha llevado esta cualidad a su máxima expresión política y social al presentarse en la COP16 de Biodiversidad en Colombia. Allí, frente a líderes de todo el mundo, interpretó piezas como Transición (junto a Michel Ducharme) utilizando sus sonidos de animales para visibilizar la destrucción de los ecosistemas provocada por el hombre. Su voz no solo imitó a la naturaleza; se convirtió en el megáfono y la abogada de los animales que no tienen voz, cerrando su gala con un llamado contundente: Por favor, firmemos la paz con la naturaleza.

Todo puede surgir de su garganta. Su instrumento no necesita cuerdas, teclas ni sintetizadores. Solo su cuerpo, un micrófono y una capacidad extraordinaria para escuchar el mundo. El resultado es la jungla entera

Los orígenes de su mágica voz

Geneviève creció imitando desde caricaturas (como los Looney Tunes o Bart Simpson) hasta los efectos de los primeros videojuegos de Atari o el crujido de una puerta. Su mayor ídolo e inspiración fue el actor y humorista Michael Winslow (el famoso emisor de ruidos de la película Loca Academia de Policía).

Aunque siempre tuvo esta facilidad, el verdadero punto de inflexión ocurrió en 2017. Tras asistir a un retiro de meditación de silencio absoluto durante 10 días, su oído se agudizó tanto con los sonidos del entorno que, al regresar, empezó a reproducir e integrar de forma exacta cantos de aves, lobos, jaguares y ruidos ambientales de la jungla. Actualmente, continúa de gira ofreciendo shows inmersivos que transportan al público directamente a entornos naturales utilizando únicamente el micrófono y su garganta.

Posteriormente, se hizo muy famosa a nivel internacional y viral en redes sociales (como TikTok, Instagram Reels y YouTube) tras participar en programas de talentos como Canada’s Got Talent (donde ganó el codiciado Golden Buzzer de Howie Mandel), America’s Got Talent: Fantasy League y Britain’s Got Talent. Su talento único consiste en imitar con absoluta precisión y únicamente usando su garganta una gran variedad de sonidos de la naturaleza, el bosque y animales salvajes. Desde entonces, ha estado actuando en espectáculos por todo el planeta.

De la jungla al cine y a los videojuegos

Geneviève es además co-compositora y artista vocal para proyectos de bandas sonoras cinematográficas. Colaboró estrechamente con el compositor Cody Westheimer en la creación de la banda sonora del espectacular documental de IMAX titulado America The Beautiful, prestando sus asombrosos rangos vocales para musicalizar la naturaleza. También presta su voz a la industria de los videojuegos, incluyendo Assassin’s Creed Shadows (aves) e Indiana Jones and the Great Circle (Pio, el loro). Con un rango vocal de siete octavas y un universo artístico único, desafía los límites de la voz humana y crea una experiencia sonora inmersiva, fascinante y cinematográfica.

En octubre de 2024, su enorme conexión con el medio ambiente la llevó a ser una de las artistas principales en la gala de inauguración de la COP16 (Cumbre de Biodiversidad de la ONU) celebrada en Cali, Colombia, donde interpretó su obra junto a imágenes de la resistencia de la fauna frente a la devastación humana.

¿Cómo Geneviève Côté consigue convertir su garganta en un instrumento?

Para alcanzar este dominio vocal, Geneviève Côté combina una extraordinaria capacidad anatómica —posee un rango de siete octavas— con conocimientos de fonoaudiología, ópera, beatbox y técnicas de efectos sonoros humanos (Foley). Su secreto está en controlar con gran precisión las diferentes estructuras que intervienen en la producción y resonancia del sonido.

Uno de sus recursos fundamentales es el desacoplamiento de la laringe, la lengua y la mandíbula. Puede modificar voluntariamente la posición de la laringe para alterar el tamaño de su cavidad de resonancia y reproducir la profundidad de sonidos de animales grandes, como osos o simios. Para imitar el galope de un caballo utiliza también el aire almacenado en las mejillas y determinadas contracciones musculares, creando ritmos sin depender exclusivamente de los pulmones.

Otro elemento esencial son las cuerdas vocales falsas o pliegues ventriculares, situados sobre las cuerdas vocales verdaderas. Mediante recursos como el vocal fry y determinadas formas de distorsión puede generar sonidos graves, ásperos y complejos, aproximándose a rugidos, gruñidos o aullidos.

Las técnicas vocales detrás de sus sonidos imposibles

La resonancia también juega un papel decisivo. Modificando el paso del aire por la boca, la nariz y el paladar blando, Côté puede cambiar radicalmente el color del sonido y recrear desde la estridencia de determinadas aves hasta ambientes como cuevas, viento o selvas. Para producir sonidos ambientales utiliza además la fricción controlada del aire, combinando la posición de la lengua, los labios y las cavidades de resonancia para crear siseos, chasquidos y efectos similares al agua o la lluvia.

Todo ello requiere una extraordinaria memoria muscular del sistema vocal. Su cerebro no reproduce únicamente lo que escucha: transforma cada sonido en posiciones, movimientos y acciones musculares que debe ejecutar con precisión. Gracias a esta coordinación, su tracto vocal puede cambiar rápidamente de una configuración a otra y convertir la voz humana en una auténtica herramienta de imitación de la naturaleza.

Los límites de la voz: ¿qué ocurre cuando las distorsiones son extremas?

La producción de sonidos extremos somete al aparato fonador a una exigencia considerable. Sin una preparación adecuada, intentar reproducir rugidos, chillidos o sonidos de gran intensidad puede provocar lesiones. Sin embargo, artistas especializados como Geneviève Côté y determinados vocalistas de metal extremo desarrollan técnicas que permiten reducir el impacto sobre las cuerdas vocales. Uno de los principales riesgos aparece cuando una presión de aire excesiva provoca una colisión violenta y descontrolada de las cuerdas vocales verdaderas. El resultado puede ser inflamación, edema y, con un uso continuado e incorrecto, lesiones como nódulos o pólipos.

La técnica resulta fundamental. Algunas formas de distorsión utilizan estructuras situadas por encima de las cuerdas vocales verdaderas, como los pliegues ventriculares o «cuerdas falsas». De esta manera, parte de la energía acústica y de la turbulencia se genera en estructuras diferentes de las que producen la voz hablada o cantada convencional, reduciendo potencialmente el impacto directo sobre las cuerdas verdaderas. No obstante, una ejecución incorrecta también puede generar tensión y lesiones.

La imitación de determinados sonidos de aves, delfines u otros animales puede implicar una constricción de la zona superior de la laringe, que requiere una coordinación muscular muy precisa. Mantener estas posiciones durante demasiado tiempo puede provocar fatiga, tensión muscular y alteraciones temporales de la voz.

Otro factor importante es la hidratación. El paso continuo de grandes cantidades de aire puede resecar la mucosa laríngea, cuya lubricación es esencial para que las cuerdas vocales vibren de forma eficiente. Cuando esta protección disminuye, aumenta la fricción y, con ella, el riesgo de irritación y microlesiones. Por eso, la capacidad de producir sonidos extremos de forma segura no depende únicamente de la potencia: requiere entrenamiento, control de la presión aérea, coordinación muscular y una técnica que evite someter innecesariamente a las cuerdas vocales verdaderas.

Cuando una garganta contiene un planeta

Al principio nos preguntábamos si era posible encerrar toda la biodiversidad de una selva dentro de una sola garganta. Después de escuchar y conocer el trabajo de Geneviève Côté, la pregunta deja de parecer una exageración para convertirse en una fascinante posibilidad artística.

Su voz no se limita a imitar animales, bosques, viento o agua. Lo verdaderamente extraordinario está en su capacidad para escuchar el mundo, descomponer sus sonidos y reconstruirlos utilizando únicamente su cuerpo como instrumento. En ese proceso desaparece la frontera entre intérprete y paisaje: la garganta deja de ser únicamente un mecanismo para producir palabras o melodías y se transforma en un espacio sonoro capaz de contener una jungla entera.

Desde las primeras imitaciones de dibujos animados y videojuegos hasta sus trabajos para el cine, los videojuegos y grandes escenarios internacionales, Côté ha convertido una habilidad aparentemente insólita en un lenguaje artístico propio. Su trayectoria demuestra además que la voz humana todavía guarda territorios que estamos lejos de haber explorado por completo.

Quizá ahí reside la verdadera magia de su propuesta. No necesitamos decenas de micrófonos escondidos en la selva para escuchar la vida salvaje. A veces basta un micrófono, una garganta extraordinaria y alguien capaz de escuchar con suficiente atención. Y entonces, durante unos minutos, la naturaleza cabe dentro de una voz.

Escucha aquí a Geneviève Côté

Carlos Flaqué Monllonch
Carlos Flaqué Monllonchhttps://crazyminds.es/author/carlos-flaque/
Periodista. Fotógrafo. Diseñador gráfico. Muchos años al pie del cañón. Ahora toca recuperar el pulso y volver a lo esencial. La música siempre ha sido el eje. No como ruido de fondo, sino como lenguaje, refugio y forma de entender el mundo. Está en todo lo que hago. Me interesa escribir sobre bandas que se salen del guion, que cuestionan lo establecido y abren grietas en lo convencional, ya sea desde el sonido, el concepto o la actitud. Propuestas que no buscan encajar, sino expandir. En Crazyminds, mi papel es claro: dar visibilidad a ese universo «underground» donde laten algunas de las ideas más honestas y estimulantes de la música actual. Hay mucho ahí fuera esperando ser descubierto. Así que vamos a ello. Porque sin transgresión no hay cambio. Y sin cambio, la música deja de tener sentido.