En mayo de 1997, cuando OK Computer llegó a las tiendas, la persona que mejor lo conocía ya no quería oírlo. Thom Yorke se lo ha contado a Harry Styles en un episodio de Musicians on Musicians, la serie de Rolling Stone en la que dos músicos se entrevistan entre sí, publicado en vídeo el jueves 8 de octubre. Según el cantante de Radiohead, lo peor de aquel disco fue haber tocado tanto sus canciones antes de terminarlo que, el día que salió, él ya necesitaba pasar a otra cosa.
El momento que recuerda tiene algo de comedia negra. Con el disco recién acabado, el mánager les anunció dos años de gira. «Literalmente les supliqué: “No puedo, no puedo hacerlo. Necesito pasar página”», explica Yorke. No le hicieron mucho caso. «Dos años después seguíamos en ello, y fue una locura, porque pasar página no es un lujo: es absolutamente esencial».
El “OK Computer” que Thom Yorke tocó de memoria y sin ganas
Y todo empezó aquí: la gira Against Demons arrancó el 22 de mayo de 1997 en la sala Zeleste de Barcelona, el día después de que el disco saliera en Japón, con la presentación europea de OK Computer, y acabó pasando de cien conciertos. Meeting People Is Easy (1998), el documental de Grant Gee sobre aquel año, ya lo dejaba ver: hay un plano de Yorke en un concierto en Estados Unidos con cara de estar en otra parte mientras el público le canta “Creep”. Su compañero Colin Greenwood lo resumió entonces sin rodeos: «No hay nada peor que tocar delante de 20.000 personas cuando Thom no quiere estar ahí».
Leída hoy, la confesión explica Kid A mejor que cualquier crónica de la época. Durante años se contó el giro electrónico de 2000 como una jugada de genio, el gesto de una banda que dinamitaba el rock por convicción estética. Lo que describe Yorke se parece más a una salida de emergencia, y eso no le resta nada al disco (más bien al contrario: pocas huidas han sonado tan bien).
Que se lo cuente precisamente a Harry Styles tiene su gracia. Pocos músicos de su generación saben tanto de giras interminables.
Veinte conciertos al año y ni uno más
La frase más útil de la entrevista no mira atrás. «Cada uno tiene su forma de llevar esto. Yo, personalmente, me apoyo en no hacerlo durante demasiado tiempo», dice Yorke. Es, palabra por palabra, la lógica del regreso de Radiohead: mini residencias en Europa en 2025 y un continente por año a partir de ahí. Ya os contamos que en 2027 le toca a Australia y Japón, con 21 conciertos cerrados y la promesa de no añadir ni uno. Visto desde 1997, ese límite tiene menos de manía de veterano que de deuda saldada: Yorke lleva casi treinta años pidiéndolo.
Thom Yorke, el hombre que siempre se va antes
Nacido en Wellingborough en 1968, Yorke formó en el instituto de Abingdon el grupo que acabaría llamándose Radiohead, con quienes ha publicado nueve discos de Pablo Honey (1993) a A Moon Shaped Pool (2016). Por el camino ha ido abriendo puertas laterales cada vez que algo amenazaba con repetirse: The Eraser (2006) en solitario, Atoms for Peace con Flea, The Smile con Jonny Greenwood y Tom Skinner, la banda sonora de Suspiria (2018) y Tall Tales (2025), el disco a medias con Mark Pritchard. Ahora prepara un nuevo álbum en solitario, todavía sin fecha. Viendo el patrón, tampoco sorprendería que llegara justo cuando los demás estén pensando en otra cosa.
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